miércoles, 29 de junio de 2011

Para lo que me queda en el Fomento...


España: el país en el que los que trabajan, no cobran. Y los que cobran, no trabajan.

Da fe de ello esta imagen, publicada en eldigitalcastillalamancha.es, del actual ministro de Fomento en el Congreso de los Diputados, durante el Debate del Estado del Conceto Discutido y Discutible (como diría el todavía presidente del gobierno, un señor de León del que ya no habla nadie).

Como bien dice Manuel Morillo, éstos son los que quieren ligar los salarios (de los demás) a la productividad.

jueves, 16 de junio de 2011

Menos mal que hemos echado a los socialistas...

"Los pecados que claman venganza a Dios son cuatro:

1- Homicidio voluntario.

2- Pecado impuro contra la naturaleza.

3- Opresión del pobre.

4- Defraudar al obrero su jornal.

Del "Catecismo de la Doctrina Cristiana, según el texto de San Pio X" (Editoral La Hormiga de Oro, 1955).

Y, por favor, no se me laven tanto las manos (que se las van a despellejar). Si pueden hacerlo (y lo hacen) es porque se les vota.

Ni tampoco me suelten bobadas como "los tiempos cambian" o "los nuevos tiempos exigen nuevas soluciones" (bobadas que, paradójicamente, han sido siempre las mismas desde que el hombre camina sobre la Tierra). Digan lo que digan los niñatos engominados en "Mario Sésamo", ¿de verdad se creen ustedes que Dios cambia?.

PS: ¿Qué sería de España sin el voto heroico de las buenas gentes de la derecha?.

PSS: El artículo del padre Martín Rubio enlazado en esta entrada, fue publicado también en su blog en Religión en Libertad, de donde ha sido ya retirado.

Ampliación:

Un amigo de facebook ha tenido la amabilidad de extenderse sobre el punto citado aquí de este Catecismo escolar de 1955. Lo citaré textualmente:

"1867- La tradición catequética recuerda también que existen 'pecados que claman al cielo'. Claman al cielo: la sangre de Abel (cf Gn 4:10); el pecado de los sodomitas (cf Gn 18,20; 19,13); el clamor del pueblo oprimido en Egipto (cf Ex 3, 7-10); el lamento del extranjero, de la viuda y del huérfano (cf Ex 22, 20-22); la injusticia para con el asalariado (cf Deut 24:14-15; Jc 5,4)."

Del Catecismo de la Iglesia Católica.

"967- ¿Cuáles son los pecados que se dice que claman al cielo?. Los pecados que se dicen clamar al cielo son cuatro: 1- El homicidio voluntario; 2- El pecado impuro contra la naturaleza; 3- La opresión del pobre; 4- La defraudación o retención injusta del jornal del trabajador.

968- ¿Por qué se dice que estos pecados claman al cielo?. - Dícese que estos pecados claman al cielo porque lo dice el Espíritu Santo, y porque su iniquidad es tan grave y manifiesta que provoca a Dios a castigarlos con los más severos castigos"

lunes, 13 de junio de 2011

Trampa saducea.

Los agentes de Rubalcaba continúan recibiendo una paliza tras otra, a manos de...los agentes de Rubalcaba.

Imagino que será el castigo que merecen por su estrepitoso fracaso a la hora de "evitar una victoria arrasadora del PP" en las elecciones municipales y autonómicas (teniendo en cuenta que los resultados superaron las previsiones más optimistas de los vencedores, diríase incluso que no sólo no la evitaron, sino hasta que la precipitaron).

PS: Si no ordena que se disuelvan las concentraciones, es porque es cómplice de las mismas (¿significa eso que Ángel Acebes, entonces ministro del Interior, era "cómplice" de las concentraciones que hubo ante las sedes del PP el 13 de Marzo del 2004?). Si ordena que las disuelvan...es que es un bestia.

PSS: ¡Ay, si don Rafael levantase la cabeza...!.

jueves, 9 de junio de 2011

Los gatoflautas.

Llevan años dándole lecciones de economía a Zapatero (y a quien se les ponga por delante).

Hablan pomposamente acerca de "los mercados" y muestran a presuntos expertos que nos regalan sabios consejos del estilo "esta semana la bolsa presenta tendencias alcistas, aunque también podría haber bajadas" (e incluso viceversa, que nunca se sabe).

Se presentan a sí mismos como modelo de "solvencia profesional".

Nos ayudan a formarnos ética y moralmente, advirtiéndonos de los peligros del rojoseparatismo; gracias, entre otros, a desinteresados y abnegados periodistas que hicieron carrera en el Avui y El País (por ejemplo).

Y hasta tienen, como logotipo, al becerro de oro (teñido de azul gaviota para evitar inoportunos despistes en la audiencia). Literalmente.

Sólo un grupo de comunicación con un carta de presentación así podía reunir el valor necesario para acometer la ingrata tarea de enseñarles, a los zarrapastrosos de la Puerta del Sol, la forma adecuada, decente, limpia y, sobre todo, moderna, de practicar la mendicidad MBA-style: con traje, corbata y un número de cuenta corriente (y no dejen de comprobar en qué entidad). ¿He dicho "mendicidad"? Perdonen ustedes la cutrez de mi forma de expresarme. Ellos lo llaman "modelo de financiación" que "ha despertado un notable interés".

Y es que la libertad no tiene precio. La propaganda, sí.

Y el suministro regular de droga al adicto, no digamos.

PS: Que las querellas tienen sus gastos (que una cosa es reclamar libertad de expresión para uno mismo, y otra bien distinta reclamarla para los demás).

PPS: Naturalmente, se lamentan de que algunos no aplaudan su innovadora idea de pasar la gorrilla ("¡Oh, qué escándalo! ¡Hay gente que no está de acuerdo conmigo! ¿Cómo es posible? ¡Libertad de expresión!"), pero basta imaginar qué estarían diciendo ellos si Cuatro o la Sexta recurriesen a este tipo de "ampliación de capital".

miércoles, 8 de junio de 2011

Jura de pepino.

Cada cierto tiempo, las buenas gentes de la derecha destepaís tienen la gentileza y la amabilidad de someternos a todos a un test de patriotismo. El test suele ser cambiante, puesto que el infame virus de la rojería, el separatismo y (ahora) el perroflautismo impresentable y hediondo (como dicen mis amigos canarios) suele mutar con frecuencia y, por ello, provoca un cuadro de síntomas que varía de semana en semana, con el malvado fin de confundir y despistar a los españoles de bien, de orden y de buena familia.

Como hemos venido recordando en anteriores entradas del blog (¿quién dijo que lo de "reescribir la historia" era un invento de Zapatero?), hubo un tiempo, no muy lejano, en el que el test de patriotismo consistía en mostrar una feroz oposición a la aprobación del nuevo estatuto de autonomía de Cataluña. Más tarde, para pasar con holgura el test de "español constitucional ejemplar" había que renegar de los socialistas (especialmente de un cuasidemonio llamado "Pachilópez") y sus trapicheos (públicos, para más inri y desdoro) con los batasunos. Poco después, el nuevo test (campaña electoral mediante) consistió en exigir, de forma rotunda e inequívoca, que los niños gallegos y vascos pudiesen estudiar, exclusivamente, en español.

Y eso por no hablar de otros tests de tipo lúdico-festivo. Así, las tropas auxiliares (con su ingente labor abnegada, a la par que nunca suficientemente reconocida) idearon nuevos tests para separar el grano centrorreformista de la paja rojoseparatista. Gracias, sin duda, a mentes prodigiosas que sólo pueden ser cultivadas leyendo y escuchando las reflexiones de insignes espíritus como Isabel San Sebastián o Carlos Dávila (por ejemplo), se idearon los tests del "Copazo de Vino en Directo" y "Fumar ante el Churrasco".

Y fueron estas pruebas, afinadas hasta el extremo (o, más bien, hasta el centro, que no quiero molestar ni ofender con palabras inadecuadas), las que, sin duda, empezaron a poner en evidencia a los traidores mejor escondidos y más emboscados. A la peor cizaña, que es la que mejor se camufla entre el buen trigo centrorreformista. Así, éste que les escribe se cayó con todo el equipo al no superar las pruebas patriótico-constitucionales relacionadas con la enología y el tabaquismo. Recordé, para mi espanto, que no tenía costumbre de beber vino entre semana pasadas las diez de la noche, y que no había probado un cigarrillo en mi vida (incluso había llegado a mirar mal y con disgusto, a los que encienden un cigarrillo mientras la comida está servida en la mesa).

Casi me llevé una alegría hace un par de semanas, y llegué a tener esperanzas de rehabilitación, puesto que volví a pasar con éxito, otra de las nuevas pruebas de patriotismo constitucional: no fumar porros en la calle durante la semana previa a las elecciones municipales y autonómicas del 22 de Mayo (tal y como nos recordaba este actor mientras se aguantaba la risa en compañía de la chica del micrófono). Les aseguro que un servidor no fumó, durante esa semana, ni un solo porro en la vía pública.

Pero, como ya hemos reseñado, el terrible virus que nos aleja del buen rebaño genovés no deja de mutar, para disgusto de los que vivamente nos esforzamos en cumplir los requisitos de "nosotros-los-demócratas", con lo que, de nuevo, se hizo necesario cambiar el test definitivo. En esta ocasión, la idea la proporcionó el gobierno alemán: la nueva prueba consistiría en deglutir pepinos en cantidades industriales (y en público, a ser posible, como hace este buen español, quien, con tanta gracia y salero, combina el pelo impregnado de gomina con los carrillos y la faringe repletos de rodajas de pepino).

Nuevamente volvió, el que les escribe, a ser pillado con las manos en la masa. Puedo asegurarles que no he ingerido un solo trozo de pepino en las últimas dos semanas. Y, en los últimos tres meses, habré comido uno o ninguno (ahora mismo no caigo, la verdad).

Y, para colmo de males, el fino olfato de la derecha para detectar a "los malos" (sí, esos cuya identificación suelen coronar con la expresión "los extremos se tocan") volvió a dar una nueva vuelta de tuerca a los vagos y maleantes al someter a España entera a una nueva prueba: La publicación de una foto de Rafanadal envuelto en la bandera rojigualda.

Ahí sí que ya no tenía donde esconderme. El pepinotest podría haberlo pasado con una confesión, por falsa que fuera, pero (como podrán comprobar) en este blog no hay ni una sola foto de "Rafa" (no saben lo que me sorprende comprobar la cantidad de españoles que tiene confianza y amistad con este tenista, se lo aseguro) arropado por la bandera destepaís.

Y es que, permítanme decirlo, el patriotismo constitucional es mucho patriotismo. No entiendo cómo puede haber gente que albergue el más mínimo temor a una nueva invasión sarracena de la Península Ibérica (suponiendo que dicha invasión no haya tenido ya lugar, claro). Las tropas infieles (perdonen el término preconciliar: "las tropas de los que adoran al mismo dios que los cristianos", quería decir) quedarían absolutamente paralizadas de miedo al toparse de frente, en los campos de Andalucía o Castilla, con miles de fieros patriotas engullendo kilos y kilos de "pepinoejpañóh", vociferando terribles conjuros como "¡Rafanadal!", "¡Fernandoalonso!", "¡Paugasol!", "¡Contadóh!", "¡Larroja!", o chapoteando en las fuentes de las plazas de los pueblos y las ciudades envueltos en una bandera despaña al son de la música solemne y marcial del grito "¡A por ellos, oé!".

De haber contado con guerreros así, la Reconquista no habría durado ocho siglos (tal fue el inconveniente de haberla realizado con medios tan poco sofisticados y violentos como espadones, lanzas, escudos, yelmos y -los privilegiados únicamente- cotas de malla), sino, seguramente, ocho años (o menos, que la "España moderna y europea" ha demostrado, sobradamente, ser de pepinos tomar).

Sin embargo, los tests de detección del "buen demócrata español" (expresión que no deja de ser un contrasentido) no podían dejar de tener un "pero" ("nadie es perfecto", como gustan decir las buenas gentes de la derecha de sí mismas y de sus medios de comunicación y políticos favoritos): en efecto, el virus de la Tocaextremitis (que se manifiesta -más frecuentemente- como Rojoseparatosis o -en pocos casos- como Ultraderechiasis, dependiendo de las particularidades de cada sujeto) está ya tan resabiado que, merced a sus interminables y variadas mutaciones las pruebas se vuelven inútiles al cabo de poco tiempo (y es por ello también por lo que hay que recurrir a nuevos métodos de detección) : los buenos fallan el test antiguo estrepitosamente, y, en cambio, son los afectados por la Ultraderechiasis los que continúan pasando la prueba como si nada.

Utilizando como ejemplos algunos de los tests arriba mencionados, aclararemos sobradamente este punto. Así, si usted se oponía al "estatut" antes, era usted un español de bien como está mandado. Pero si, ahora que los buenos ya no pasan ese examen, sigue usted en sus trece y abomina de dicha ley autonómica catalana, está usted, sin duda, aquejado de la variante ultraderechista de la Tocaextremitis. Igualmente, el test de exigencia de que los niños gallegos y vascos puedan estudiar en español (tan efectivo hace dos años) es ya inútil (casualmente, desde que el PNV fue desalojado del gobierno vasco y el PSOE y el BNG del gallego). Ahora sólo los "extremistas" pasan la prueba.

Así que, tenga usted cuidado con tanto beber, fumar y comer porque, dentro de nada, puede usted ser catalogado (como quien no quiere la cosa) como un "ultrapepinista" o (peor aún), un pepinazi. Y ni el uniforme del buen patriota constitucional (en la foto) le podría salvar del ostracismo con el que sería usted castigado por "hacerle el juego a pepino".

Así que, no lo olvide: el Gran Mariano le vigila.

PS: España, dividida entre dos mitades irreconciliables: el marxismo-pepinismo y el pepinismo constitucional. Ni Goya pudo imaginar, para sus tenebrosos grabados, una estampa tan terrible de nuestra realidad cotidiana.

PPS: ¡Extra! ¡Extra! ¡El test de "buen español" de la semana! ¿Hace usted fogatas con papel o tira usted la basura en bolsas negras, sin ser del PP? ¿Si? Entonces no se hable más: ¡Ha hecho usted algo malo y lo está intentando ocultar, seguro!.

lunes, 6 de junio de 2011

¡Que vienen los rojos! (III): Precuelas recientes.

El 6 de Febrero del 2009, el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, iniciaba la instrucción del que se dio en llamar "Caso Gürtel", publicado por el diario "El País" (¿ acaso esperaban que lo publicasen La Razón o el ABC?), y que sacaba a la luz la existencia de una presunta trama de corrupción relacionada con importantes miembros del Partido Popular. Pocas semanas después (el 1 de Marzo del 2009) estaba previsto que se celebrasen elecciones autonómicas en Galicia y las Vascongadas. El 7 de Junio tendrían lugar, asimismo, las elecciones de diputados para el Parlamento Europeo.

Para Mariano Rajoy, muy criticado por muchos de sus (hoy más que ayer, pero menos que mañana) fidelísimos votantes tras el famoso "congresodevalencia", estas citas electorales suponían una especie de reválida de su liderato. Muchos anticipaban un más que posible batacazo electoral que, de ocurrir, tendría como segura consecuencia la sustitución de Rajoy al frente del partido. De hecho, en Galicia las encuestas anunciaban una inútil victoria (sin mayoría absoluta) del PP. En las Vascongadas, se vaticinaba incluso que el PP (todavía se hablaba de la "traición a María San Gil") no llegaría siquiera a los 10 escaños. Las encuestas realizadas antes de destaparse el caso Gürtel, así lo confirmaban (páginas 31-35 del documento), a pocas semanas de las elecciones.

En el PP tardaron bien poco en encontrar la oportuna explicación a todo lo que estaba ocurriendo. En ningún momento se negaba ninguna de las acusaciones. Simplemente se afirmaba que todo era una trama orquestada contra el PP. Exactamente igual que los socialistas, quienes, desde que salió a la luz el caso "Juan Guerra" a finales de los ochenta, siempre han contestado lo mismo ante cualquier acusación de corrupción: "Esto es un montaje de la derecha".

Ahora, además, la adopción de esta táctica por parte del PP venía acompañada por la identificación de un supervillano que, tras los bastidores y mientras otros se llevaban las bofetadas con dimisiones y recusaciones, estaría moviendo, en un discreto segundo plano, todos los hilos habidos y por haber: el Ministro del Interior, Alfredo Pérez (más conocido como "Rubalcaba"). Las evidencias documentales que se filtraban sobre el caso Gürtel no debían ser tenidas en cuenta en ningún momento, pero, por el contrario, sí debía aceptarse como dogma de fe que había una trama indemostrable e invisible urdida desde el gobierno por un siniestro personaje con el fin de aparentar que la realidad no tenía absolutamente nada que ver con las fantasías que albergan los votantes peperos en la cabeza y que, incluye, entre otras muchas, que los corruptos son los socialistas (y, si hay corruptos y/o malos en el PP, "es porque hay socialistas en todos los partidos", como decía Hayek)

El 1 de Marzo del 2009, los resultados de las elecciones no pudieron ser mejores para el PP (teniendo en cuenta las previsiones anteriores), en general, y para Mariano Rajoy, en particular. El otrora "blando" y "ambiguo" Feijóo conseguía la hasta entonces casi imposible mayoría absoluta. Y, en las Vascongadas, el PP perdía dos escaños, pero no sólo conservaban 13 que sabían a gloria después de haber temido quedarse con 9 o 10, sino que una oportuna combinación matemática le permitía ayudar al PSOE del hasta hacía poco "traidor" y "amigo de los terroristas", Francisco López Álvarez (más conocido como "Pachilópez") a echar al PNV, el partido más votado, del gobierno de la comunidad autónoma, apenas tres semanas después de esta propuesta de Mariano Rajoy.

Rajoy había salvado el primer asalto, pero aún quedaba otras elecciones -las europeas- en Junio, en las que las perspectivas para el PP eran inciertas. Un empate o una victoria por un solo diputado (no digamos una improbable derrota) podrían ser interpretadas como un fracaso sonado, especialmente en un año en el que la crisis económica no era negada ya siquiera por el presidente del gobierno y en el que el número de parados seguía creciendo vertiginosamente.

En Abril, el escenario del caso Gürtel dieron un nuevo salto, tanto geográfico como cualitativo, al afectar a cargos importantes del PP en otra comunidad autónoma. La Fiscalía Anticorrupción solicitó, el 14 de Abril, que el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana tomase declaración al presidente de la Comunidad, Francisco Camps y al portavoz del PP en las Cortes Valencianas, Ricardo Costa.

Hasta mediados de Mayo, la frase que más escuchaba entre mis conocidos y familiares que votaban al PP (especialmente entre los devotos de Jiménez Losantos) eran del tipo "esta vez me quedo en casa para darle en los morros a Rajoy" o (incluso, en algún caso) "total, esto de las elecciones europeas es una tontería, voy a votar a éstos otros que no van a conseguir nada, pero a ver si así conseguimos echar a Rajoy, que es un inútil".

Sin embargo, a raíz de la presencia en los juzgados de Ricardo Costa y Francisco Camps, el panorama cambió radicalmente. De pronto, los comentarios espontáneos mutaron como por arte de magia. Ahora ya no había que "darle en los morros a Rajoy", sino a (lo han adivinado) Zapatero y Rubalcaba, que otra vez (según ellos) volvían a intentar hacerle la puñeta a su (en el fondo) queridísimo PP. Ahora el comentario estándar era del tipo "Yo no pensaba votar a Rajoy, pero después de ver lo que están haciendo los socialistas....". El caso Gürtel, al igual que en Marzo, parecía volver a convertirse, presentado con las adecuadas dosis de victimismo, en el trampolín que necesitaba el PP para, en un par de semanas, ganar ese puntito en la intención de voto que podía suponer, otra vez, la diferencia entre un éxito y un fracaso.

Como recordarán, el PP salvó de nuevo, sin grandes alardes, pero con cierta suficiencia, las elecciones europeas, sacándole dos escaños de ventaja al PSOE. Por supuesto, el PP había presentado las elecciones europeas como un referéndum sobre la gestión del presidente del gobierno. Como siempre ha hecho, con todas las elecciones (aunque sean las de la comunidad de vecinos) cuando en la Moncloa hay un presidente socialista. Como ha hecho en éstas y como seguirán haciendo en el futuro (no sé de qué se sorprenden algunos a estas alturas, sinceramente).

Y, como pueden comprobar, saltaba por los aires otro de los mitos propagandísticos de la derecha (sí, esa derecha cuya propaganda consiste en decir que nunca hace propaganda ni sabe hacerla), mantenido -como tantos otros dogmas propagandísticos de la derecha- incluso por algunos de los que dicen que hay que dejar de votar al PP: que "la gente de derechas" es más crítica y exigente que la de izquierdas con los políticos a los que vota y no les "consiente" ciertas cosas que los aborregados votantes de izquierdas pasan por alto a los suyos. Por ejemplo, la corrupción.

Porque la salida a la luz de una extensa trama de corrupción vinculada a importantes miembros del PP no había sido castigada en las urnas, sino incluso recompensada (y en dos ocasiones en sólo tres meses) con los votos necesarios para salvar dos convocatorias electorales que podrían haber acabado con Mariano Rajoy desplazado de la presidencia del PP y el inicio de una extensa e intensa lucha por ocupar este puesto que, muy probablemente, no habría beneficiado las expectativas de este partido para las elecciones del pasado 22 de Mayo ni para las del año que viene.

Y todo esto, aderezado por la conocida teoría universal (que sirve lo mismo para unas europeas que para unas municipales) de que todo aquello que pudiese perjudicar al PP es un tejemaneje plantado ahí por obra del Ministro del Interior. Así que nada de extraño han de ver en el pavloviano mecanismo que, al grito de "¡Esto es cosa de Rubalcaba!" hace que el votante pepero, y hasta algunos que no suelen serlo, (como ocurrió el pasado 22 de Mayo) salten como un resorte de su asiento para ir a votar otra vez al PP ("Si yo no pensaba votarles esta vez, pero es que...").

¿O alguien, en serio, cree capaz al actual Ministro del Interior, no ya de caer en semejante error, sino de cometerlo dos veces en sólo tres meses (como ocurrió en 2009), y hasta de repetirlo una tercera vez en Mayo del 2011?.

Así que el dilema es atroz. Si realmente Rubalcaba está detrás de todo lo que pueda perjudicar al PP no se entiende que le tengan tanto miedo, porque no habría resultado ser más que un chapucero al que todo le sale al revés. Y, si no lo está, no somos más que dementes a lomos de rocines que ven gigantes donde sólo hay molinos, mientras nos creemos caballeros que, montando briosos corceles, derrotan a fieros dragones rojos.

Y, como habrán podido comprobar también, la sempiterna emergencia nacional que nos obliga (aunque no queramos) a votar a los de siempre (treinta y cinco años llevamos así) no tiene, como resultado, la pérdida de intención de voto de la izquierda (que se queda en casa, hibernando en espera de tiempos mejores) sino la aglutinación del voto "no-de-izquierdas" en torno al PP, al que hay que perdonarle todos sus pecados porque resulta ser la única protección posible ante ese terrible y poderosísimo enemigo que quiere imponernos todas esas cosas que luego...nos impone el PP.

Aún así, si todavía creen que la larga mano de Rubalcaba está detrás de tantas cosas, echen un vistazo a la portada del diario El País del día 8 de Junio del 2009 y díganme quiénes serían, entonces, los "agentes secretos de Rubalcaba" que llevan a cabo los malvados designios del sustituto de Zapatero como Enemigo Único.

Y, sí, por supuesto; yo también soy un "agente de Rubalcaba" de ésos. Siempre he temido que no conseguiría engañar mucho tiempo a gente con tanto criterio y tan leída, pero comprendan que había que intentarlo.

PS: La cronología del caso Gürtel en la temporada de primavera-verano del 2009, brevemente relatada aquí. Para una más detallada información (no sólo sobre el Gürtel, sino sobre las reacciones de los políticos del PP y los periodistas afines a este partido) durante dicho período de tiempo, aquí.