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sábado, 3 de marzo de 2012

Por el Pleno Empleo 2.0.

"Decir socialismo es decir paro" (Esperanza Aguirre).

El efecto Rajoy (recuerden: la culpa de la crisis era de Zapatero, que "no transmitía confianza a los mercados internacinales") no ha tardado en hacerse notar:

En los primeros dos meses de gobierno del PP, el paro ha aumentado ya en casi 310.000 personas más. Se ha alcanzado un nuevo récord histórico de parados y España, de nuevo, vuelve a encabezar la clasificación general de Tour del Paro en la UE, con un 23'3% de desempleo (y eso que, en España, las estadísticas del paro también se dopan, pero a la baja). Así que lo siento, queridos gabachos, pero España es más champions que nunca (que hasta para estas cosas nos tenéis envidia).

De todos aquellos famosos y míticos inversores que, según la peperada, tenían guardadas sus fortunas cuando Zapatero era presidente, porque no se fiaban, y estaban esperando a que llegase Rajoy para inundar España de miles de millones de euros, nada se sabe ni han vuelto a ser mencionados. Deben haber invertido sus millones en Gondor, Rohan y la Comarca (que es donde me da a mí que tienen sus domicilios fiscales).

Sin embargo, el gobierno insiste en seguir haciendo previsiones demasiado optimistas.

Pero dejemos que nos lo explique todo Esperanza Aguirre, que es la enterá (la ejperta en "marcos laborales franquistas", más concretamente) que más sabe de todo esto...

PS: Y el remate: Antes de las elecciones, presumiendo de austeridad y de acabar con el déficit; ahora, se acabó la austeridad y hasta presumiendo de déficit...

viernes, 17 de febrero de 2012

No hay mayor desprecio.

La izquierda siempre ha odiado al cristianismo. Precisamente, porque lo considera una religión. De hecho, la izquierda considera al cristianismo como lo que es: LA religión.

En cambio, para la derecha el cristianismo nunca ha sido una religión siquiera, sino una estrategia de mercadotecnia que ya está de sobra, una vez comprobada la fidelidad incondicional de los borregos. Por eso, la derecha otorga al cristianismo el mismo trato que a los guiñoles franceses: El supremo desprecio de no hacer aprecio. Aun siendo de agradecer que la derecha ya muestre claramente su intención de no hacer publicidad engañosa, borrando la (ahora que ya tienen mayoría absoluta) molesta palabra del envoltorio de su producto.

El berrinche, si tal arranque de sinceridad se consumase (cosa que merecería celebrarse, justo es reconocerlo) se lo llevan los millones que pretenden seguir votando a su partido anticristiano favorito mientras presumen de cristianos. Los mismos millones que dicen que no quieren ver "partidos cristianos" ni en pintura, pero exigen que el cristianismo sea utilizado como disfraz por el partido al que votan. Para ellos, borrar la palabra "cristiano" de los estatutos del PP sería como si el viento, de pronto, se llevase la minúscula hoja de higuera con la que a duras penas intentan cubrirse todavía las vergüenzas.

Pero pueden dar por sentado que el disgusto sería/será momentáneo. Como momentáneos han sido, durante los últimos 30 años, tantos y tantos otros disgustitos de quita y pon cada vez que su partido "humanista cristiano" hacía todas esas cosas que (se suponía) sólo hacía la izquierda anticristiana más radical.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Ofendidos por lo civil (pero sólo un ratito).

En Facebook me ha llegado una solicitud para unirme a un grupo que pide (nada menos) que la expulsión de Olvido Gara (Alaska) de EsRadio, cadena con la que colabora habitualmente. La razón son los montajes fotográficos (exposición subvencionada por la Comunidad de Madrid, recordemos) en los que se burla de o parodia a Jesucristo y a la Virgen María.

Como saben ustedes, EsRadio es uno de esos medios de comunicación adjudicados a dedo a sus propietarios por la administración pública. Algo que no es óbice para que dichos propietarios, y toda su corte, defiendan rabiosamente el "libre" mercado, la "libre" competencia, la "libre" empresa y la iniciativa privada. Siempre, claro está, recomendándolas para el prójimo, y no para uno mismo, que una cosa es ser libegal, y otra bien distinta es ser tonto de capirote.

Pero EsRadio, como también sabrán, es un medio desde el que se hace apología de cosas tan (demo)cristianas como son el aborto, la usura y la libre explotación del prójimo. Y eso por no mencionar la afición de uno de los gurúes de este medio (César Vidal) a soltar una burrada tras otra sobre la Virgen María.

Pues a todos esos oyentes y oyentas de EsRadio que ahora se llevan las manos a la cabeza (como si Alaska no llevase ya más de 30 años dando la murga en cine, radio, televisión y prensa y no la conociéramos a estas alturas), tengo dos o tres cosas que decirles:

1- Alaska seguirá colaborando con EsRadio. Y lo sabéis.

2- Aun así, vosotros seguiréis escuchando EsRadio. Y lo sabéis.

3- Aunque (creo) Alaska no suele hablar de política, bastaría con que pusiese a parir al PSOE durante 10 minutos para que se os cayese la baba con ella y la canonizáseis por lo civil, argumentando (en tal caso) que cada cual tiene su conciencia y que no podemos imponer nuestras creencias, sino sólo proponer. Y lo sabéis.

Tal y como sucede con el ejemplo de don César Vidal, cuyas opiniones sobre los dogmas marianos no son precisamente respetuosas ni exentas de faltona ironía.

Así que ahorraos el esfuerzo de poneros dignos y estupendos para disimular que no sabemos (que no sabéis) cómo es la cadena que escucháis ni qué dogmas se han defendido en ella desde siempre.

El día que caigáis en la cuenta de que ser bueno no consiste en "Habla mal del PSOE y haz lo que quieras", quizás lleguéis a entenderlo.

martes, 14 de febrero de 2012

¡Oh, no!...

¡Ya están otra vez los socialistas metiéndose con los católicos...!.

¡Ay, qué horror esto de la reingeniería social de Zapatero, osea..!.

¡Rápido, Rubalcaba!. ¡Decid algo sobre quitar la asignatura de religión o el Concordato con la Santa Sede, o alguna burrada sobre los años 30, para que los peperos podamos aullar indignados y despistar un poquito...!

¡Y vosotros! ¡Todos a votar al PP pero, sobre todo, a Esperanza Aguirre! ¡Sin el PP, no pasarían estas cosas y no podríamos poner nuestras conocidas alertas!...

sábado, 11 de febrero de 2012

¿Te das cuen...? (XI)

¿...de que cuanto más hablan políticos y periodistas del conceto conocido como "competitividad", mayor es el número de españoles que se ven obligados a competir por un puesto en la cola de Cáritas o por el contenido de los cubos de basura?.

jueves, 9 de febrero de 2012

¿Te das cuen...? (X)

¿...de lo poquito que se habla del paro desde que Mariano Rajoy es presidente del gobierno?.

¿...de cómo los millones que afirmaban que lo prioritario, ante todo, y luego ya veremos otras cosas, era el empleo, hablan de cualquier cosa excepto de la velocidad con la que España se sigue acercando a los seis millones de parados?.

¿...de lo importantísimos que eran los parados hasta que echamos a los socialistas del gobierno?.

¿Harán ahora telemaratones de este tipo?.

sábado, 21 de enero de 2012

Fachastrofismo.


Y es que...¿Quién lo iba a decir?, ¿quién iba a suponer que...?, ¿cómo íbamos a saber que...?. ¡Si todo esto era imposible de prever!...

Uno de ellos...

...debería pagar derechos de imagen al otro y, sin embargo, no lo está haciendo. Adivinen ustedes cuál es.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Cortinas de humo buenistas (VIII): Las propuestas positivas.

Tenéis que ser superpositivos.

Os lo decimos nosotros, que nos pasamos el día poniendo verdes a los socialistas.

Asimismo, en política, es importantísimo e imprescindible hacer mogollón de propuestas.

Si lo sabremos nosotros, que en los últimos treinta años hemos hecho un total de dos propuestas (y nunca de manera simultánea).

Una, echar del gobierno a los socialistas.

La otra (cuando toca), evitar que los socialistas vuelvan a gobernar.

Y, del enemigo, el primer consejo...

jueves, 12 de mayo de 2011

Ponerse de perfil.

El arzobispo de Oviedo, Monseñor Sanz Montes, ha escrito un artículo acerca del llamado "voto católico" (lo pueden leer aquí, si lo desean, antes de continuar). Un "voto católico" de cuya existencia, a tenor de la pregunta con la que se encabeza el artículo, Monseñor parece dudar.

La primera pregunta que se le viene a uno a la mente es para qué -como acostumbran nuestros obispos- se escriben artículos como éste, en el que (al menos en concreto y, en principio) nada se condena, nada se recomienda, nada se elogia y nada se censura. Y la respuesta me parece muy sencilla: para facilitar, que quien así lo desee, haga, o siga haciendo, de su capa un sayo apelando - según convenga- a lo que el señor obispo no recomendó y/o a lo que el señor obispo no censuró.

Un artículo de este tipo y de este corte, en principio, es una forma de decirle al rebaño que continúen por la cañada por la que van; porque, si el pastor considera que el rumbo debe ser enderezado, no se limita a repetir en voz baja las cuatro canciones que se sabe para matar el rato, sino que recurre a recios silbidos e interjecciones y azuza a los perros para dejarles claro a las ovejas cuál es la dirección que se debe tomar. Y, si hay que tirar de garrote (dialéctico, en este caso) para espabilar a las ovejas que se pasan de listas e insisten en ir por donde no deben, pues se tira.

Pero, claro, si las ovejas siguen a lo suyo, y el pastor (quizás porque teme que las ovejas le dejen en evidencia no haciéndole ni puñetero caso) es un bienqueda que sólo abre la boca para pronunciar vaguedades al estilo "caminante, no hay camino" o "se hace camino al andar", lo lógico es que las ovejas continúen haciendo lo que más les gusta: identificar a la mayoría, unirse a ella, y seguir la linde hasta que haya susto o muerte.

No es ningún secreto que casi todos los votos de los españoles que dicen ser "católicos" van a parar a las candidaturas del PP. Esto no se ha conseguido, exclusivamente, con vaguedades o ambigüedades episcopales a lo largo de estas últimas décadas, sino combinando la omisión flagrante con la concreción clarificadora, según aconsejase la jugada.

Porque ningún problema tendrán ustedes para encontrar un artículo, un comunicado, o una conferencia de prensa (ni un centenar), en los que un obispo condene o censure, explícitamente y sin dejar puertas abiertas a malas interpretaciones, a un político del PSOE o a este partido, por sus palabras, actos, o el sentido de su voto en el Parlamento. Aquí, sin ir más lejos, tienen, como botón de muestra, una prueba de que el arzobispo de Oviedo, cuando quiere, se hace entender con toda la claridad necesaria para que nadie se llame a engaño.

Pero, salvo contadas excepciones, no escucharán nunca a ningún obispo censurar, con la misma claridad (ni siquiera con una claridad remotamente parecida) a los políticos del PP. Si acaso, se cumple el expediente tirando de frases nebulosas en las que, haciendo apelaciones a todos en general, nunca se menciona a ninguna persona ni partido en particular. Recuerden, por ejemplo, estas llamativas declaraciones de María Dolores de Cospedal, asegurando ignorar, hace tiempo, que la Iglesia condenaba la fecundación in vitro, pero que, sabiéndolo ahora, no tendría ningún problema en [volver a] recurrir a este malhadado invento para alumbrar un retoño. ¿Salió algún obispo a afearle, en público, semejante muestra de cinismo -y de cosas peores- a la secretaria general del PP?.

Una de esas honrosas excepciones fue, en su día, Monseñor Munilla, actual obispo de San Sebastián y autor de un artículo en el que recordaba a PNV y a PP, poco antes de ser legalizadas las píldoras abortivas gobernando este último partido, que de perpetrar tal barrabasada dejarían de ser merecedores del voto de los católicos (yo creo que lo habían dejado de ser mucho antes, pero dejémoslo así). El caso es que la respuesta de los católicos fue seguir votando al PP (y al PNV), y desoír el implícito consejo de Monseñor Munilla con el mismo ardor y entusiasmo con el que ahora le elogian (mientras siguen votando a los que legalizaron las píldoras abortivas, faltaría más).

Pero el caso es que, en realidad, el artículo del arzobispo de Oviedo ni siquiera se limita a seguir este guión. En esta ocasión, Monseñor Sanz Montes, además, desliza, entre los criterios generales a considerar, las principales consignas escapistas con las que el votante pepero gusta de intentar escabullirse cuando se le pone, de frente y sin anestesia, ante las palabras (todas estupendas), obras (cada vez más, y cada vez peores) y omisiones (cada vez menos) de su partido.

Para empezar, una de las "razones" esgrimidas por el votante pepero para su erre que erre particular es lo que él llama "realismo" (eufemismo que, en realidad, quiere decir "participación consciente y culpable del status quo actual"). Para el votante pepero, por muy buenas intenciones que tengan, y dignos de elogio que sean otros partidos, votarles es apelar a una fantasía que no tiene posibilidad alguna de hacerse realidad. Y en bandeja les pone Monseñor Sanz a los votantes peperos esta excusa afirmando que "Se trata de elegir a quienes creíblemente pondrán remedio...". ¿Pondrá "remedio" -a lo que sea- el PP? Nunca se sabe. Pero lo que el votante pepero tiene claro es que, de hacerse, sólo lo hará el PP "porque los otros nunca van a sacar nada" (gran ejemplo de profecía autocumplida: no se les vota porque "no van a sacar nada", y "no van a sacar nada" porque no se les vota).

Pero Monseñor Sanz se guarda lo mejor para el último párrafo, afirmando que "...el perfil del político cristiano también existe, viva o no con total coherencia las exigencias de nuestra fe..". Esta es una interpretación asaz novedosa de la ética y hasta de la doctrina de la Iglesia, puesto que es una frase que viene a ser la contraria del famoso proverbio sobre la mujer del César. Ahora resulta que lo importante no es serlo ("coherencia"), sino parecerlo ("perfil"). Resulta que no son las obras, sino el "perfil" (o sea, la imagen y las apariencias), las buenas razones para Monseñor Sanz, en lo que a la política (y a la hora de merecer el voto de los católicos) se refiere.

Y, dado que la coherencia pasa a ser un elemento secundario y deseable, pero no imprescindible, al final lo importante y la única condición sine qua non es que el partido al que vamos a seguir votando nos ponga delante de los morros algún señor con pinta de abuelo bondadoso y de no haber roto un plato en la vida (aunque haya roto vajillas enteras). ¿Da el perfil? ¿Sí? Pues ya está. No vamos a exigirle coherencia, porque la coherencia está para ser exigida a los socialistas que se dicen católicos, pero que votan a favor de la ley Aído o que se van a Entrevías a comulgar con rosquillas y vino barato de mesa. Pero, gracias a Monseñor Sanz, ahora sabemos a ciencia cierta que "a los nuestros" no es necesario exigirles coherencia alguna (algo, que, como suele suceder, no nos impide dar lecciones de coherencia a los de la acera de enfrente). Lo importante es que tengan unas ciertas maneras y repitan unas determinadas palabras (ya saben: vida, familia, valores, etc).

Y, para que no quede duda, Monseñor nos deja abierta otra vía de escape: "..y a él [el político cristiano] miramos cuando, en lo que propone hacer...., son reconocibles nuestros valores cristianos". ¿Qué va a hacer el partido al que usted va a votar? ¡Da igual! Lo importante son los buenos propósitos expresados por el monigote católico de cuota. Si el monigote dice lo que todos queremos oír, usted ya ha cumplido, y ninguna responsabilidad tiene en lo que suceda después de las elecciones (eso sí, no se olvide de mandar SMS a programas de tertulia cuyo nombre incluya un animal o un giro coloquial, recalcando que la culpa de lo que hacen los socialistas la tienen los millones de presuntos borregos que les votan).

Así que, si ustedes votan al PP el 22 de Mayo y, por una remota casualidad, los remordimientos de conciencia no les dejan conciliar el sueño, no culpen al arzobispo de Oviedo, que ha hecho todo lo humanamente posible por asegurarse de que duerman felices como troncos.

PS: Los hay que, en los comentarios al artículo de Monseñor, se lamentan de una presunta falta de coherencia de éste y, en general, de la Conferencia Episcopal. ¿Coherencia? ¿Para qué quiere uno coherencia, si goza de un perfil inmejorable?.

PSS: No se molesten en buscar el mencionado artículo de Monseñor Munilla en el que, hace más de diez años, afirmaba que el PP y el PNV dejarían de merecerse el voto de los católicos si votaban a favor de la legalización de las píldoras abortivas (y en el que aseguraba, literalmente, que "la experiencia acumulada nos permite afirmar que la legalización de la píldora abortiva sería un paso decisivo hacia la plena liberalización del aborto"). Lo enlacé el 18 de Marzo en Facebook. Acabo de comprobar que el artículo - que, insisto, llevaba años ahí muerto de risa- ha desaparecido de la web en la que estaba colgado.

Actualización: Gracias a Jorge Peño, un amigo de Facebook, he conseguido rescatar el artículo de marras (por ahora). Gracias también a Embajador y Orisson, pero es que soy un negado con lo del caché de Google (todavía carezco de ídem virtual). Y no dejen de leer este interesante artículo escrito por un asturiano.

martes, 12 de abril de 2011

Summa Concethologica (V): La nueva globangelización

- Escucha esto que acabo de leer: "¿Puede una pareja cristiana recurrir a los métodos anticonceptivos? Sí, una pareja cristiana puede y debe ser responsable en su facultad de donar la vida".

- ¡Argh! ¡Herejía, cisma, anatema y monotema! ¡Otra vez el Zapatero y su ingeniería social! ¡No soporto los textos de estos manuales de Educación para la Ciudadanía! ¡Seguro que lo ha escrito el Savater o el Peces-Barba y es de una editorial del Polanco!.

- ¡No, no! Si es del catecismo que se va a repartir a los nuevos sarmientos de la vid durante la jotaemejota de este año. Tienes que interpretarlo a la luz de la Tradición y del Magisterio invariable de la Iglesia, y asunto arreglado.

- ¡Ah, bueno! En ese caso, déjame ver...

- ¿Adónde vas tan deprisa?

- A comprarle tres cajas a mi farmacéutico católico malminorista de referencia. Siempre pensé que le echaba bastante jeta al asunto, vendiendo este tipo de cosas, pero ahora veo que no era sino un visionario incomprendido por los radicales aferrados a formas caducas.

- ¿Tres cajas de qué?.

- Pues...¿de qué va a ser? De condones.

- ¡Noooo!. Vamos a ver..."Condones" es cuando los utilizan (o los mencionan) los rojos greñudos y sus novias zarrapastrosas con pinta de no afeitarse nunca las axilas.

- Bueno, pues...voy a comprarme tres cajas de "primeros actos de moralización".

-
Pero, ¿qué estás diciendo? ¿Acaso eres chapero, o piensas serlo?.

- No.

- Pues entonces, tampoco se les puede llamar, en tu caso, "primeros actos de moralización". ¿No has escuchado lo que acabo de leer?. Si los utiliza un joven jotaemejotero se llaman "formas responsables de utilizar la facultad de donar la vida".

- Vale..Bueno, pues a eso voy: a comprarme tres cajas de "formas responsables de utilizar la facultad de donar la vida".

- Por cierto, ¿tres cajas?. Ambicioso nos has salido, chaval...

- Hombre... ten en cuenta, que los que no use para ser "responsable al utilizar mi facultad de donar la vida", siempre puedo utilizarlos como globos, para ayudar a darle un aire alegre, positivo y tolerante al evento.

- ¡Ah! No te falta razón. Cómpralos de colores, entonces...

- ¿De qué color?.

- ¿De qué color va a ser? Pues del color de los nuestros: Azul gaviota.

- De todas formas, ya verás la que van a liar los filométricos ésos (o filogámicos, o como se llamen) cuando lean este catecismo. Pobres ellos, que no entienden esto de la hermenéutica de la continuidad...

- Ahí le has dao; en verdad, en verdad te digo, que vas para obispo.

- Pero, ¿qué dices, hombre? Si tengo novia...

- Sí, sí...tú espera a que salga el próximo catecismo y, cuando sea "interpretado a la luz de la Tradición y del Magisterio invariable de la Iglesia, con hermenéutica de continuidad", vienes y me cuentas... Sólo te pido que te acuerdes de mí y me pongas en una buena parroquia.

- ¡Pero, Paco, si tú no eres sacerdote, y además tienes novio!.

- Nada, tú siempre igual: haciendo como que no te enteras y como si no entendieses nada... ¡Pero qué buen obispo vas a ser, condenao...!.

PS: ¡Ya estoy de vuelta! También he traído una caja para tí. De todas formas...¿sabes qué es lo mejor de todo? Que, con catecismos como éste, a los cenutrios de los rojos no se les ocurre otra cosa...¡que pedir que se quiten las clases de religión católica en las escuelas!.

- Jajajajaja...Cuñaaaaaoooo...

sábado, 26 de marzo de 2011

Ni manis del PSOE, ni manis del PP.

Hoy, sábado, acudiremos a un acto propagandístico del PP, a sabiendas de que es un acto propagandístico del PP (de hecho, así lo hemos venido avisando, para que se note que no nos la dan con queso). Durante la próxima semana, fingiremos sorpresa y nos rasgaremos las vestiduras porque este acto propagandístico del PP resultó ser finalmente...un acto propagandístico del PP (¿quién lo iba a decir? ¡Un momento! ¡Lo dijimos nosotros mismos!).

Llamaremos hipócritas a los políticos del PP...por acudir a un acto propagandístico del PP. Y le echaremos un buen rapapolvos a los simpatizantes del PP por aplaudir a rabiar a los políticos del PP en un acto propagandístico del PP (algo fuera de toda lógica, como es de suponer). De paso, les recordaremos a los peperos que, como reza el viejo dicho, si te engañan una vez, la culpa es de quien te engaña, pero si te engañan más veces, el único responsable eres tú (¿hemos dicho ya que a nosotros no nos la dan con queso?).

Todo eso, sacado de nuestro Manual de Lecciones de Coherencia y de Principios y Valores Transversales (o de la Nueva Derecha, según aconseje la jugada).

lunes, 14 de marzo de 2011

Despelotaris (I).

Hace unos días, como ya sabrán los lectores de este blog, un grupo de españoles de ésos que han tenido el supuesto privilegio de "nacer en democracia" (¿a que se les nota?) decidieron ganarse sus quince minutos (que, a este paso, serán quince días, como mínimo) de gloria warholiana entrando en procesión (por lo civil, como se pudo comprobar después) en la capilla (¿eso de las fotos es una capilla? ¿de verdad?) del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense.

Después de dar el correspondiente paseíllo, interrumpiendo con jarana y jaleo las oraciones de los allí presentes, dos miembras que resultaban ser las primeras espadas de la cuadrilla, remataron la faena despelotándose de cintura para arriba y dedicándose una serie de arrumacos de ésos que se propinan las que son "más que amigas", en presencia (suponemos, porque en estos tiempos recios que corren, ni esto puede darse por sentado) del Santísimo.

Tan grave suceso ha desatado la natural y deseable indignación entre los católicos (y, en general, entre cualquier persona con dos dedos de frente) que han tenido noticia del mismo. Se han escuchado y leído menciones a las hembras de la familia de los cánidos (que no son, precisamente, las mejores amigas del hombre, sino todo lo contrario), a látigos y, sobre todo, a cuál sería el verdadero merecido de las golfas en cuestión (con constantes referencias a cardenales que no son, precisamente, los de la curia vaticana).

El que esto escribe se alegra sobremanera de no haber leído ni escuchado (o casi) ninguna de las sempiternas disculpas buenistas de esa retahíla de la que tan alegremente se tira cuando hay de por medio algún político, votante o simpatizante del PP y/o de sus organizaciones satélites: que si no hay que juzgar; que si, por lo menos, ellos estaban haciendo "algo" (¡vaya que sí!), en lugar de estar todo el día en casa delante de un ordenador (les aseguro que, en el caso que nos ocupa, yo hubiese preferido esto último); que si no hay que demonizar ni satanizar a nadie; que si la otra mejilla (algunos parecen tener tantas mejillas que da la impresión de que lo que tienen, en realidad, es mucha cara); que si lo hacían con la mejor de sus intenciones; que si esto queda entre sus conciencias y Dios (muy socorrida esta última entre casi todos los que, paradójicamente, se dedican a comparar protestantes y católicos que discrepan abiertamente de algunas decisiones canónicas de algún Papa); que si la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio; que si el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra; que si hay que perdonar hasta setenta veces siete (y como los integrantes de este grupo, al parecer, eran aproximadamente setenta, recemos para que no se enteren de esto, puesto que podrían aprovecharse y perpetrar semejante desmán hasta seis veces más, como mínimo); que si criticamos a aquéllos a los que queremos ganarnos, nunca conseguiremos nada; que si hay que evitar enfrentamientos civiles por el bien de la convivencia entre los españoles; que si hay que sumar, y no restar; que si lo que nos une es más que lo que nos separa (desnúdense ustedes y ustedas ante un espejo y verán que así es, al fin y al cabo); y (mi favorita), la cinematográfica y oscarizada "nadie es perfecto" (que no sale en los Evangelios -en los que, además, se nos pide que seamos perfectos- pero que incluiremos aquí como gesto ecuménico, dado que, aunque Fernando Trueba afirmó no creer en Dios, sí dijo creer en Billy Wilder).

Ni siquiera hemos tenido que soportar los consabidos comentarios pelagioides según los cuales estas chicas serían "víctimas de algo" (en este caso serían "víctimas de un sacrilegio") y que la culpa es de su entorno, pero no de ellas o que sus otros 68 compañeros las "obligaron" a hacerlo (algo que hubiésemos tenido que padecer con cristiana resignación si, en lugar de hacerse una gastroscopia recíproca delante de un altar hubiesen matado a su hijo mediante un aborto provocado).

Así que, como menos da una piedra, con un canto en los dientes tenemos que darnos al comprobar que a casi todo el mundo le ha salido ese católico preconciliar que todos llevamos dentro, y que, en general, tan guardadito tenemos en nombre de la unidad, la fraternidad (no, ésa no), el quedar bien, el no dar excusas a la izquierda para que nos llamen "fachas", y el "ser inteligentes y prácticos". En esta ocasión no ha habido paños calientes para los paños menores (o, mejor dicho, la ausencia de estos últimos). Eso sí: para ello han sido necesarios setenta rojeras con cierto deje perrofláutico y pinta de alérgicos al agua y al champú (a imitación de la ministra de Sanidad).

Y, como algunos ya les han dicho a las del destape (y a sus acompañantes) todo lo que había que decirles, en este blog se va a proceder a realizar la segunda, y casi siempre olvidada, función del castigo: la didáctica y pedagógica. Porque, ¿quién puede negar que las malas compañías han influido a estas mozas al punto de hacerles creer que lo que han hecho es "lo más de lo más"? Quizás (debido a lo modernos y avanzados que eran sus padres) nunca han tenido oportunidad alguna de asistir a una sencilla clase de catequesis (o fueron a las del padre Pousa o el de las rosquillas con vino en Entrevías, vaya usted a saber) y necesitan una luz que les guíe.

Es por ello que, en la segunda parte de este artículo, se procederá a darles a estas chicas -y a los que las jalearon- una serie de sabios consejos acerca de cómo comportarse debidamente en según qué situaciones. Porque, tal y como nunca parecen recordar los que -cuando conviene- gustan señalar que Jesús le dijo a la mujer adúltera "Tampoco yo te condeno", para un arrepentimiento como Dios manda, se hace necesario saber como cumplir el "Vete, y no peques más".

jueves, 9 de diciembre de 2010

Laiccionario (VII) (corregido y aumentado todavía más).

Antes: Expropiación de cuentas bancarias.

Después: Corralito.

Ahora: "Ataque de piratas informáticos".

Del "¡Exprópiese!" al "¡Hackéese!".

Porque "expropiar" es lo que le hacen a la gente cutre, en los países tercermundistas. A nosotros, que somos más cool y vivimos en "democracias avanzadas", nos "hackean" (que tiene mucho más glamour).

"¿Y dices que tu dinero ha desaparecido de tu cuenta? ¡Ah! Se siente...¡qué mala suerte, chico! Pero tranquilo, que no somos Irlanda".

El nuevo nombre que se han inventado para el robo generalizado queda más guay, reconozcámoslo. Y hasta parece que ellos no tienen nada que ver con el asunto...

2ª opción:

Aunque también hay otra posibilidad:

"Para protegeros de estos malvados piratas informáticos, con los que nosotros no tenemos nada que ver (¡claro que no!), no tendremos más remedio que imponer una cuota máxima de euros al día y por persona de los que podréis disponer. Pero es por vuestro bien, que conste".

Es decir, que "tendremos" dinero en el banco, pero en realidad, tendremos un tío en Alcalá, porque serán "ellos" los que decidan cómo y cuándo podemos disponer de ese dinero (que nos dirán que sigue siendo nuestro, pero actuarán como si fuese "de nadie", uséase, suyo).

Y es que a los pobres que no tienen derechos y libertades, se les racionan los alimentos. A los pudientes que tenemos derechos y libertades y vivimos en "el peor de todos los sistemas políticos, descartando todos los demás" (como dijo un obeso borrachuzo que no conocía otro sistema político que éste, por lo visto), se nos raciona el dinero con el que podemos comprar dichos alimentos.

Al final, la Salgado se va a salir con la suya, oye.

3º Opción:

Como venimos repitiendo en este blog (ya saben lo que nos pasa a los que asamos la manteca cuando cogemos la linde), estamos en la era del porqueyolovalguismo. Y en la era del porqueyolovalguismo, las cosas (también las expropiaciones y los corralitos) se hacen de manera fina y segura. Así que nos hemos preguntado (algunas de mis múltiples personalidades disiente, pero está en franca minoría) qué podrían estar tramando los Pepiñólogos (o qué han tramado ya) para hacerlo y, que encima, se lo agradezcamos.

Podría ser la opción número 2 reseñada arriba, pero se me ocurre otra:

Ataque informático, desaparición del dinero, la gente cabreada (¿habrán sido los controladores aéreos?), se deja el miedo y el cabreo ciudadánico cocerse y recalentarse un par de días al baño maría (y perdonen ustedes la confesionalidad de esta expresión), y, una vez perdida toda esperanza (por cierto, ¿alguien sabe algo de la Aguirre?), ¡zas!, aparecen los que ya sabemos para traernos una solución:

El dinero se ha volatilizado (se reencarnará al tercer día, por lo civil, seguramente, en alguno de esos santuarios piratas creados por el Imperio Británico llamados "paraísos fiscales", imagino), pero papá Estado siempre tiene arreglo para todo: Os regalamos bonos del tesoro, que no son de nadie (porque nadie los quiere, dicho sea de paso).

Desde luego, si los Pepiñólogos están pensando hacer esto último (o así lo han decidido hace tiempo) les rogaría, si no es ya demasiado tarde, que impriman los bonos, no en papel timbrado, sino en papel higiénico (aunque sea del "¡Mamá, rasca!"), para que por lo menos tenga alguna utilidad (y no me refiero sólo a la más evidente).

PS: Y si nos habíamos creído que Eric Cantona y el Wikilicuatre tampoco eran de nadie, sino del viento, pues va a ser que no. Son de los de siempre, de toda la vida (que los que "no son de nadie", no salen en la portada de la revista Time).

lunes, 6 de diciembre de 2010

De puente sobre el río Kwai.

No sé quién dijo algo así como que las circunstancias no hacen al hombre, sino que lo revelan. Digan lo que digan los adalides del victimismo y los creadores de víctimas a la carta (que una cosa es tener problemas y necesitar ayuda, y otra muy distinta es ser una víctima), aburridos estamos de ver ejemplos (todos conocemos unos cuantos miles) de personas que, en circunstancias parecidas y con condicionamientos similares, toman decisiones completamente diferentes.

En Estados Unidos gustan, además, de recordar esto mismo, pero de otra manera: "Si no aguantas el calor, no entres en la cocina". Le gusta mucho repetirlo (por si no lo sabían) a los periodistas deportivos, a la hora de ilustrar el comportamiento tan distinto (e independiente del talento que tenga cada cual) de unos deportistas y otros cuando llega ese partido importante, o el último minuto del partido y hay que tirar ese penalti o esos tiros libres.

Circunstancias hasta ahora excepcionales, y me temo que, a partir de ahora, cotidianas, han puesto de manifiesto (una vez más, pero en esta ocasión con toda la crudeza) el auténtico carácter de los medios de comunicación españoles y de los españoles medios sin comunicación (aérea, en bastantes casos; neuronal, en casi todos).

Los medios de comunicación, algunos de ellos tan rebeldes y tan gritones cuando no ocurre nada relevante y sólo hay que distraer al personal con las ocurrencias de la penúltima miembra o producta interior bruta del gobierno, callan o hablan (según convenga) cual transeúntas habituales de la calle Montera de Madrid, enseñando cachaza con la minifalda (ya saben la letanía: "chantajistas", "rehenes de unos privilegiados", "secuestrados en un aeropuerto") y meneando bien el bolsito de pilingui ("en esta ocasión hay que estar con el gobierno") para que los Pepiños y los Rubalcabas no duden, en ningún momento, de su intención de ser complacientes a cambio de dinero.

A los medios de comunicación del régimen se les identifica enseguida por una característica de lo más agustiniana: en lo irrelevante (si el perro debe llevar collar rojo o azul celeste, fundamentalmente) discrepan. En lo fundamental, todos a una.

Durante años, a los medios de comunicación del régimen (especialmente a los que se pasan el día diciendo que no lo son) se les ha visto el plumero por negar la burbuja inmobiliaria o callar ante el sobreendeudamiento de los españoles (que todavía no nos hemos enterado: España no está en quiebra, los que están en quiebra son los españoles) porque el paro bajaba hasta sólo 2 millones y nos gastábamos a manos llenas los ahorros de los franceses y los alemanes en pisos, coches caros y viajes a Cancún y Punta Cana (y las deudas hay que devolverlas).

Estos días, a los medios de comunicación del régimen (también a los que se pasan el día diciendo que no lo son) se les ha visto el plumero por alegrarse de que se suspendan los derechos laborales y constitucionales (que, después de 40 años de desmontaje progresivo de dichos derechos, tampoco son muchos, para qué vamos a negarlo) de una pequeña minoría para complacer a una gran mayoría que está convencida de que ellos son distintos y que a ellos no les va a tocar.

Y, sobre todo, se les está viendo el plumero porque ni un sólo medio de comunicación del régimen (tampoco los que se pasan el día diciendo que no lo son) hace una pregunta muy sencilla y muy obvia: ¿Dónde está y qué está haciendo el presidente del gobierno?. Como si no quisieran (porque, en realidad, no quieren) que esta pregunta se nos pase por la cabeza a ninguno.

¿Y el español medio sin comunicación (neuronal y, en algunos casos, aérea)? Pues el español medio, ese español medio que arregla el mundo todos los días con el codo apoyado en la barra del bar mientras ve el furbol (porque eso de distraer a las masas con el fútbol y los toros pasaba en tiempos de Franco, ya lo saben), que se cree especialmente concienciado porque manda SMS a su programa favorito ("Sálvame el gato de la noria, corazón", creo que se llama) echándole la culpa a Zapatero y haciendo ingeniosos juegos de palabras (socioslistos, burracalva, etc) más vistos que el chiste del perro Mistetas, ese españolito que se cree especialmente culto y valiente porque brama todos los días preguntándose porqué España está tan mal, pero nadie protesta y nadie se enfrenta a los poderosos y a los que mandan (y cuántas cosas barrería, oiga, si yo tuviera una escoba)...

...ése español medio ha demostrado ser un borrego constitucional que progresa adecuadamente desde hace treinta años (por lo menos), y de dos maneras.

La primera, haciendo apología del borreguismo complaciente y del culopompismo, porque "Peor ejtoy yo y no me quejo de ná". Y, claro, ahora resulta que esos valientes que por fin han aparecido para hacerle frente a los Pepiños y a los Rubalcabas, no sólo ponen en evidencia a millones de cobardes que lloran mucho en el salón de su casa, pero sonríen encantados ante sus jefes, sino que, además, su resistencia a convertirse en esclavos del alarmamiento constitucional podría arruinar su propósito de esquiar por las laderas de los Alpes suizos.

La segunda (y esta es la peor), mostrándose encantado de que a una minoría (de la que él no forma parte) se le suspendan sus derechos civiles hasta nueva orden para que una mayoría (de la que él sí forma parte) salga beneficiada.

Y eso de suspender los derechos de una minoría con la excusa de complacer o beneficiar a una mayoría, amigos, es, sencillamente, lo que pasó (por ejemplo) en la Alemania de los años 30. Y es, además, la forma de razonar que constituye el sustrato de cualquier pueblo a punto de caramelo para ser tiranizado. Basta con que los tiranos vayan a por una minoría cada vez. Y que el resto de borregos balen las dos razones antes reseñadas.

Mañana, por ejemplo (y no se asusten, que no estoy dando ideas; seguro que a ellos ya se les han pasado por la cabeza), con la excusa de arreglar la interminable lista de espera sanitaria, podrían suspender los derechos laborales y constitucionales de todo el personal de hospitales y centros de salud (la minoría). Naturalmente, la mayoría beneficiada estaría encantada de la vida. Por fin podría uno operarse de juanetes el mismo día en que se los diagnostican en lugar de esperar quién sabe cuántos meses. Y si el personal sanitario se negase a trabajar siete días a la semana, sin límite de horas, la mayoría, azuzada por los Pepiños y los Rubalcabas, repetiría las consabidas estupideces sentimentaloides, como que "han convertido a los pacientes en rehenes" o que "Mi vesícula biliar está secuestrada por los señores cirujanos, que se niegan a operarme hoy, a la hora que yo quiero". A ver qué decían, si se diese tal caso, esos médicos y enfermeras que repiten estos días, por los aeropuertos, el tontimantra del "A mí me putean más y no digo nada" (Traducción: "Soy un demócrata: o sea, un borrego cobarde orgulloso de serlo").

O, también por ejemplo, con la excusa de acelerar otra lista de espera aún mayor (y de mayor duración), la de los juzgados, podrían los Pepiños y Rubalcabas obligar a abogados, fiscales, procuradores y demás compaña a currar siete días a la semana, catorce horas al día. Y, si se negasen, acusarlos de "mantener como rehenes a los españoles que reclaman justicia" o de "haber secuestrado la justicia, que si la justicia no es inmediata, no es tal".

Estos días, los Pepiños y los Rubalcabas han puesto en la balanza (por si quedaba alguna duda) a los españoles, y los españoles han demostrado no dar el peso. Así que, ahora, después de cuarenta años de travesía por el desierto democrático y constitucional, no nos aguarda ninguna tierra prometida, sino el llanto y el rechinar de dientes.

Así que disfrutad (aunque ojalá se os indigeste) de vuestro plato de lentejas (o, como lo llama con toda la razón la controladora Cristina Antón, en su blog, vuestro puto puente), que por él habéis vendido vuestra primogenitura.

Borregos.
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