
En los laterales de la camioneta, pintada en rojo, podía leerse esta aterradora inscripción: "AL SALER. BIAJE SIN BUELTA". Habian levantado la lona que cubría la caja de la camioneta, para que pudieran verse los grupos de personas que allí viajaban, con las manos atadas con cordeles, apoyándose las unas en las otras, bajo la mirada festiva de unos milicianos que les apuntaban con sus fusiles. Marchaba a poca velocidad, haciendo sonar con furia la bocina, y no faltaban bárbaros que, desde las aceras, insultaban a los condenados. Aunque la mayoría de la gente retiraba la vista o se escondía en el portal mas próximo.
La portera de casa resultó ser una de esas arpías que, todas las mañanas, cogía el tranvía hasta el cementerio para solazarse con el espectáculo de los cadáveres amontonados contra las tapias. Regresaban jubilosas y despues contaban, entre risotadas, los gestos crispados de los asesinados, aquel cura al que mataron clavándole un crucifijo en el pecho, el rostro machacado de un militar faccioso...Nuestra cocinera, la buena de Elvira, se indignaba muchisimo con ella cuando le transmitía tan macabras informaciones a mi padre; nunca, creo, se enteraron las mujeres de la familia"
Fernando Vizcaino Casas, "Los Pasos Contados: Memorias (volumen I)".
2 comentarios:
Pero todo ello lo hacían por defender la democracia y la legalidad republicana ¡facha!
Sí. Además, avisaron, con la antelación debida, que, por desgracia, "las masas" no iban a ser "fácilmente controlables", por si quedaba alguna duda...
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