jueves, 3 de noviembre de 2011

Revolution Street: (XVII): Shiny, happy people.

Mariano Rajoy se comprometió hace pocos días a "devolver la felicidad a la sociedad española".

Aunque no debemos dejar de señalar las grandes similitudes entre la lógica pueril de la parroquia pepera y los escuálidos y aisladísimos norcoreanos ("La felicidad es un don de nuestro todopoderoso Amado Líder, en el que tenemos tanta fe que hasta estamos convencidos de que hará lo contrario de lo que dice que hará"), lo cierto es que don Mariano dice la verdad.

Probablemente, el advenimiento, a la presidencia del gobierno, del "Hombre-cuyo-nombre no es-Rubalcaba" no devuelva la felicidad a todos los españoles que ahora mismo no son felices, pero hará felices a todos sus votantes (que, al fin y al cabo, son los únicos que cuentan a la hora de ganar unas elecciones).

Porque, cuando "Partido-que-no-es-el-PSOE" desplace del gobierno al "Partido-que-no-es-el-PP", en España seguirá habiendo (recopilación realizada por un amigo que -acabo de comprobarlo- cumple años hoy) experimentación con seres humanos embrionarios, divorcio, uniones homosexuales equiparadas al matrimonio, educación para la ciudadania, operaciones de cambio de sexo financiadas con dinero público, usura despenalizada, negociación con terroristas y separatistas, perdida de derechos y de condiciones laborales, entrega de dinero público a los bancos, sindicatos y patronal pagados igualmente con dinero publico, abaratamiento del despido y subidas de impuestos acompañadas de más facilidades a los grandes capitales y empresas para no pagarlos (y más cosas de las que nos iremos enterando).

Pero los votantes del PP serán felices como perdices. Se lo garantizo. Exceptuando los ratos en los que se enteren de que hay gente que no está contenta con la situación, lógicamente. Aunque, en realidad, esto revela su estado de ánimo, no como felicidad (que se tiene independientemente de que otros compartan o no tu punto de vista), sino como euforia producto de una seria embriaguez (ese estado en el que uno pretende estar de lo más simpático, pero se cabrea como un mono capuchino con cualquiera que le lleve la contraria).

Y, aunque el hecho de que alguien confunda la felicidad y la embriaguez simpaticona revela también que, muy probablemente, no se ha sido feliz en muchísimo tiempo, lo cierto es que semejante cambio de estado de ánimo (que consiste en una alegre ceguera cuando gobiernan los tuyos, y en una dolorosa y súbita conciencia del entorno cuando gobiernan los otros) demuestra también que un demócrata, cuando vota, no busca solucionar ningún problema del mundo que le rodea, sino colorear de rosa el universo interior en el que ha decidido encerrarse (tragándose la llave de la puerta, de paso).

Y es que, en estas elecciones, como en todas las que ha habido en España durante las últimas tres décadas y media, millones de españoles, conscientes de que su país padece una grave enfermedad, no acudirán a las urnas buscando curación.

Buscarán anestesia.

Y todos sabemos lo que le ocurre a los que se inoculan una droga de forma continuada, ¿verdad?.

Que cada vez se necesitan dosis mayores del producto en cuestión para mantener un efecto igual o parecido.

Pues eso.

3 comentarios:

Antonius dijo...

Completamente de acuerdo, como de costumbre.

Y ya que lo mencionas aquí tenemos otro ejemplo de lo bien que hace el juego de poli-bueno/poli-malo el PPP (Partido Pagano Proabortista) con sus fanáticos incondicionales:

Vidal-Quadras pide a Rajoy que derogue el aborto, el matrimonio homosexual y EpC en sus primeros cien días de gobierno

Es verdaderamente paradigmático uno de los comentarios a la noticia: Es un alivio que estas personas esteb en el PP. Precioso, ¿verdad? Son los efectos de la droga.

Este es el último ejemplo, fresco, el penúltimo fue el efecto mediático conseguido por Mayor Oreja en la última manifestación. Y mas que tendremos en abundancia, como es la norma.

Y por cierto y fuera de tema y si me permite el autor de la bitácora una recomendación sobre el estilo de escritura: a veces se hace un poco difícil la lectura con tanta coma y tanto y tan largo paréntesis. Solo es una observación con la mejor de la intenciones.

Saludos.

azahar dijo...

Bueno, si el mitin fue después del almuerzo, es normal que se digan esas cosas.

Gonzalo dijo...

¡Fachas! ¡Votad a Palito Ortega y callad!