lunes, 14 de noviembre de 2011

Sor Paris.

Esperanza Aguirre odia la política. Indudablemente, se ha metido en este negocio por puro espíritu de sacrificio, y llevada por la preocupación y el amor al prójimo, ya que, por lo que podemos comprobar, sus verdadera vocación va por otros derroteros (quizás no tan distintos de la política, ahora que lo pienso).

La presidenta de la Comunidad de Madrid, en los ratitos libres que le deja la actividad mitinera y soflamática, se dedica a ejercer de stand-up comedian ("monologuista"). Que es algo así como la versión inofensiva, y a veces hasta graciosa, del político (o el político es la versión puñetera, fastidiosa y sin gracia ninguna del monologuista, vaya usted a saber).

Doña Esperanza, demostrando que las repetidas y frecuentes dosis de peróxido de hidrógeno aplicadas al lecho capilar no afectan necesariamente al ingenio, ha comparado a un socialista hablando de crear empleo, con Paris Hilton contándonos cómo se funda un convento. Dicen que a la presidenta de Madrid le hizo tanta gracia su propia frase que hasta consiguió esbozar un sucedáneo de sonrisa llegando a mover, al menos, tres músculos faciales simultáneamente.

Seguro que han oído hablar de Paris Hilton. Es una moza (entrada en años ya, dirían nuestras abuelas) que tiene el dinero por castigo. Por eso vive en Los Angeles. De no ser así, le habría convenido mudarse a Madrid hace bastante tiempo, ya que, en la capital de España, las píldoras abortivas y los abortos quirúrgicos (en caso de que la señorita Hilton requiriese tales eventualidades) le saldrían completamente gratis.

Difícilmente puede uno imaginarse, de todas formas, a miss Hilton - que comparte con doña Esperanza la afición a la tintura capilar - fundando un convento. Eso sería una barbaridad tan improbable como que políticos abortistas comulgasen, con televisión en directo, de manos del mismísimo Arzobispo de Madrid.

Oh, wait...

3 comentarios:

Seamos demócratas, ante todo dijo...

Pues a ver quién le va a negar a Paris Hilton su derecho democrático a fundar una nueva congregación de monjas católicas. Sería un atentado contra la democracia, y la Iglesia Católica Española, a día de hoy, es total, pero totalmente democrática, y la prueba es que quienes apoyan, favorecen y hacen posible el aborto provocado, a día de hoy, pueden recibir la Sagrada Comunión de manos del Cardenal Arzobispo Presidente de la Conferencia Episcopal Española. Vamos, hombre.

Sobre chistecitos... dijo...

¿hay algo más difícil (o imposible) que los socialistas creen empleo? SÍIII: que los populares acaben con el genocidio abortista. Claro como el agua.

Anónimo dijo...

Pues nada como Doña Esperanza es tan maravillosa y los socialistas tontos de remate porque no nos deja a todos con la boca abierta y convierte a Madrid en la cuna del pleno empleo.

Nathanbforrest