domingo, 6 de mayo de 2012

Una sumision civica (VI).


En España, como todos ustedes saben, hay millones de personas de lo más avispado a las que el PSOE no engaña nunca, nunca, nunca. Pero a las que, sin embargo, el PP "engaña" siempre, siempre, siempre. Todas ellas, además, tienen un rasgo en común: son votantes sempiternos del PP.

Una de esas personas de cuya "ingenuidad" y "buena voluntad" nunca consigue aprovecharse el PSOE, pero sí el PP (casualidades del destino) es Francisco José Alcaraz, quien, este pasado domingo, habló en EsRadio. Y lo hizo en su linea habitual (la de la propaganda pepera): desviando hacia el PSOE la culpa de lo que está haciendo el PP.

Ante las inapelables evidencias de que el PP, una vez ganadas las elecciones con la inestimable ayuda de don Francisco José, comenzaba a poner a los etarras en la calle a una velocidad superior a la exhibida por el gobierno de los innombrables, el jiennense ha pasado por todas las etapas por las que suele pasar el pepero acérrimo:

Primero, buscó desesperadamente socialistas emboscados en la administracion publica, a los que culpar de todo, aun siendo funcionarios de quinta fila. Dado que el PSOE cuenta con varios millones de votantes habituales, para encontrar "gente del PSOE" entre los funcionarios de las administraciones publicas a los que culpar de que la abuela fume no es necesario ser Sherlock Holmes. Quizás por eso sea una artimaña de la que tanto se tira en las organizaciones satelites del PP . (¡Ah! Pero...¿no sabian que el gobierno del PP sigue adelante con el plan de derribo de la Piedad del Valle de los Caidos? Vaya...).

Como el mito de que los funcionarios "filosocialistas" actúan por su cuenta no se lo creen ni los que lo dicen, viene la segunda etapa: una vez que ya se ha comprobado que esos malvados "rescoldos del zapaterismo" siguen en su puesto (señal de que, como era de esperar, se limitan a seguir las ordenes de sus superiores), toca apuntar esos míticos y abominables seres conocidos como "los peperos malos".

Los peperos malos son, como todos ustedes saben, gente que pasaba por allí y que han llegado a ocupar cargos importantísimos por dejadez y descuido de los peperos buenos. Mientras los peperos buenos nos cuentan lo buenos que son y les aplaudimos embobados, llegan los peperos malos, entran en la sede del PP,  y preguntan "Oiga, ¿hay algun puesto libre"; y como les dicen "Pues si, mire: está libre el de Ministro del Interior, el de Ministro de Justicia, el de secretario general de PP vasco, que no los quiere nadie", van y ¡zas!... se lo quedan. Y, claro, nadie les ha nombrado presidentes de nada, ni diputados, ni ministros, ni tienen el apoyo de nadie, pero luego es que no hay quien los mueva de su sitio, a los muy bergantes...

Finalmente, tras comprobar que, los peperos malos siguen donde están (que para eso ocupan su cargo con el beneplacito de la plana mayor del partido), queda la tercera etapa: Del caserio, me fío. Y ya está. Que soy del PP, y, haga lo que haga el PP, he decidido que voy a desconectar todas esas neuronas que tan engrasadas tenía cuando Rubalcaba era ministro del Interior para aferrarme, como sea, a la fantasía de que el PP no puede estar haciendo lo que yo sé que está haciendo. La fantasía de que el PP no puede ser un partido que mande a sus cuatreros, sonrisa en ristre, a chulearme y hacerse la foto conmigo antes de las elecciones, para luego, cuando gobierne, mandar a los etarras a casa en fila de a uno.

Y en esa etapa está ahora Francisco José Alcaraz, como demostró ante los micrófonos de EsRadio. Microfonos que utilizó para defender (por muy decepcionante que le resulte a muchos) al actual gobierno del PP y al actual Ministro del Interior. Para sacar la cara por el gobierno que (segun él mismo ha denunciado) está excarcelando etarras y los está acercando a las cárceles vascas con el proposito de poder otorgarles todos los beneficios penitenciarios habidos y por haber (y cuanto antes, mejor). Y lo hizo acompañando dicha defensa de contundentes críticas al partido que ya no gobierna. Que, reconozcámoslo, Francisco José Alcaraz es incapaz de contarnos las maldades perpetradas por el gobierno al que él ha votado sin pronunciar unas veinte veces la palabra "Zapatero" y otras tantas la palabra "Rubalcaba".

Francisco José Alcaraz ha anunciado, además, y poniendose unas preciosas mangas verdes, una "campaña de movilizaciones". Una campaña que tendrá como eje un argumento muy sencillo: Mientras el PP excarcela etarras, continuaremos hablando de la negociación entre el PSOE y ETA.

Y es que atrás han quedado los tiempos en los que una simple frase de contenido equívoco en una rueda de prensa provocaban un maremágnum de considerables dimensiones, con peticiones de dimisión y hasta de juicio por alta traición al presidente del gobierno, al ministro del Interior y hasta a los leones del Congreso de los Diputados. Entonces, el presidente se llamaba Zapatero y el ministro del Interior, Rubalcaba. Ahora, el presidente del gobierno se llama Rajoy y el ministro es el cristiano Fernandez-Díaz, asi que, a pesar de que en cuatro meses, el gobierno del PP se ha atrevido a hacer cosas (y a prometer cosas) a las que ni el PSOE no se atrevió en ocho años, nada de peticiones de dimisión. Todo lo contrario: votos perpetuos ante el altar de la santa gaviota: el de las urnas primero, y el de confianza, después. En cambio, la destitución que Alcaraz si ha pedido es la de un peón de tercera fila que le llamo "radical". Y es que, al parecer, llamar "radical" a Francisco Jose Alcaraz debe ser algo mucho mas grave que la fruslería de excarcelar o indultar etarras para que puedan irse a su pueblo a brindar con los concejales del PP de su localidad natal.

¿Es muy difícil imaginar lo distinta que sería la actitud de Francisco José Alcaraz ante los acontecimientos que vivimos si el presidente del gobierno se llamase Alfredo Pérez Rubalcaba? ¿Diría que "el gobierno, ni negocia ni va a negociar con ETA"? ¿Otorgaria su "voto de confianza" a dicho gobierno?. Claro que no. ¿Cuántas manifestaciones llevaríamos ya, en lo que va de legislatura, si el PSOE hubiese ganado las elecciones el pasado 20 de Noviembre y hubiese ocurrido la mitad de lo que ha ocurrido hasta ahora?.

De hecho, beneficios penitenciarios incluso menores que los que se están concediendo actualmente eran, para Francisco Jose Alcaraz, prueba inequívoca de cómo el gobierno (el socialista, claro) negociaba con ETA tras los bastidores. Ahora, resulta que las promesas de indultos y las "reinserciones" por hacer la "o" con un canuto y pronunciar el "sermon de las diez palabras" (ya saben: "Lo siento mucho. Me he equivocado. No volvera a ocurrir") no significan que el gobierno del PP negocie con ETA. Si el gobierno del PP excarcela etarras, eso significa que el que negocia con ETA es...¡el PSOE! que, al parecer, ha encontrado una forma misteriosa (los peperos nunca nos explican cuál es) de obligar al PP a hacer lo contrario de lo que le gustaria a sus votantes.

La fantasía del "PP bueno que no puede estar haciendo lo que está haciendo" es, para Francisco José Alcaraz (como para todos los peperos) tan tentadora, que hasta se revela en su forma de expresarse. Y es que don Francisco José, en lo que  al poder ejecutivo se refiere, se nos ha vuelto sedevacantista: cuando habla de los que gobernaban antes los llama "Zapatero" y "Rubalcaba", pero cuando habla de los que gobiernan ahora, suele hablar de "el gobierno" o "interior", como si la Moncloa o dicho ministerio hubiesen sido ocupados por polstergeists de otra dimensión que operan de forma caprichosa e impredecible.

¿Y como se mantiene Alcaraz aferrado a esta fantasía? Pues se lo explica un servidor: Don Francisco José tiene, en la agenda de su móvil (ya lo habrán supuesto ustedes) los numeros de no pocos políticos del PP. Probablemente, incluso el número del señor ministro (lo tenia tambien cuando Rubalcaba era ministro, como el mismo cuenta en su libro "Una rebelion cívica"). Cuando el gobierno del PP hace o dice una de las suyas, el jiennense, muy mosqueado, llama a uno de estos números. Y le responde un politico del PP que le suelta una versión del cuento "Cariño, no es lo que parece", cual esposa infiel hablando con el marido cornudo cuando éste la sorprende en la cama con el querido. El político del PP le explica a don Francisco José que sí, que a primera vista esto parece escandaloso e indefendible, pero que nos hemos encontrado con esto, y no sabiamos nada, que si la crisis, que si viene el lobo izquierdista a incendiar la calle y provocar una guerra civil, que ahora tienen que guardar las apariencias por estrategia para que no se enfaden los rojos, pero que ya verás, ya, cuando escampe...hay que ir despacio; si, si,...ten paciencia y confía en el gobierno, Francisco José...

Y don Francisco José no se queda contento del todo, logicamente, con las explicaciones, pero éstas ñe tranquilizan lo suficiente como para servir de excusa para no montarle a este gobierno los pollos que le montó al anterior por cosas muchísimo menos graves. Y las explicaciones le sirven, entre otras cosas, porque se las dan los suyos (en el libro "Una rebelion cívica" cuenta como Rubalcaba intentaba camelárselo de la misma manera, pero sin ningun éxito). Y también porque la alternativa a la fantasía de "el PP no puede estar haciendo lo que esta haciendo" se le antoja terrible.

Porque la alternativa a dicha fantasía es, ni mas ni menos, que la siguiente obviedad:

"He estado años dedicando mi esfuerzo y hasta mi dinero, quitando tiempo de mi familia y mi trabajo, para colaborar -y mucho- en la campaña electoral de los que ahora van a soltar a los asesinos de mi familia".

Y esto, amigos, es una hiel muy dificil de tragar. Tan dificil de tragar que el interesado lo hara - no tendra mas remedio- gotita a gotita y sin dejar de pronunciar las palabras "PSOE", "Zapatero" y "Rubalcaba".

Ya lo verán.

PS: ¿Que cómo "sé" que son así las llamadas del telefono movil de Alcaraz? Muy sencillo: porque así son las llamadas a los móviles de los cabecillas del llamado "movimiento provida"...

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