lunes, 31 de octubre de 2011

Una sumisión cívica.

"A mí me tranquiliza que venga un gobierno del PP y aplique la ley y las promesas que ha hecho a las víctimas del terrorismo y no se siente a negociar con ETA".

Son palabras de Francisco José Alcaraz, recogidas aquí, y pronunciadas el sábado, no sé si antes, durante o tras el enésimo evento de lavado de cara del PP organizado por asociaciones "cívicas" e "independientes de toda sigla política", que tienen por costumbre saltar como muelles para señalar al PSOE como único culpable de lo que hacen PSOE y PP en consensuada y democrática compañía (los chanchullos institucionales con ETA, en este caso). Declaraciones que - me atrevo a decir- despejan cualquier duda (suponiendo que quedase alguna) al respecto: Francisco José Alcaraz es/se ha convertido/nunca ha sido otra cosa que (táchese lo que no proceda) la Pilar Manjón del PP (por mucho que nos pese).

No es de extrañar que el PP señale, utilizándolos como escudos lacrimógenos, a las víctimas del terrorismo (al menos, a las víctimas del terrorismo a los que los medios afines al PP dan bola) como "referente moral". Son esas víctimas del terrorismo que se manifiestan por la calle orgullosamente acompañadas de Jaime Mayor Oreja, ministro del Interior de un gobierno que negoció públicamente con ETA. Son esas víctimas del terrorismo que ponen su esperanza en Mariano Rajoy, que ya fue vicepresidente de un gobierno que negoció públicamente con ETA, y del que sus acólitos ya anuncian lo que piensa hacer. Son esas víctimas del terrorismo (no todas, repito), que no tienen inconveniente en presentarse a las elecciones (hablo de Teresa Jiménez Becerril, por ejemplo, pero también del caso más flagrante: María del Mar Blanco) formando parte de candidaturas encabezadas por don Jaime Mayor, ministro del Interior también durante esos años de negociaciones con ETA - perdón, "contactos con el movimiento vasco de liberación nacional", quería decir-, en los que se acercaron presos etarras a las Vascongadas a troche y moche, y en los que la peor calaña de entre la peor calaña etarra (hablamos de Iñaki Bilbao y hasta de Ignacio de Juana Chaos) redimían penas a toda pastilla haciendo la "o" con un canuto mientras estaban en prisión.


Son esas víctimas del terrorismo a las que el PP nos señala, machaconamente, como ejemplo a seguir porque son rebeldes contra el PSOE y sumisas y ciegas (siendo benévolos) con el partido de la gaviota. Son esas víctimas del terrorismo que organizan una campaña contra un gobierno que negoció con ETA y luego presentan la memoria de la misma acompañadas...del ministro del Interior de un gobierno que negoció con ETA. Son esas víctimas del terrorismo que organizan actos en los que (al igual que todo acto organizado por una organización satélite del PP) se marcan límites clarísimos a la verdad y a la memoria, que consisten en no decir ni hacer nada que pueda molestar al PP. Son esas víctimas del terrorismo que nos recuerdan que el dolor y la tragedia personal - aunque se quieran utilizar como prueba de infalibilidad y virtudes personales extraordinarias- no le hacen a uno inmune al error, a las tomaduras de pelo o al sectarismo (si acaso, le pueden hacer a uno más vulnerable a las palmaditas en la espalda de los buitres que pululan alrededor).

Son esas víctimas del terrorismo que, como el resto de activistas de las organizaciones satélites del PP, exigen la perfección absoluta a los políticos del PSOE, mientras tienen preparada una ristra interminable de disculpas y el infinito beneficio de la duda para los políticos del PP. Son, en definitiva, esas víctimas del terrorismo que afirman saber lo que se cuece entre bastidores, pero que no parecen haber caído en la lógica conclusión de que, de haber negociaciones con ETA en este momento (algo que nadie niega) probablemente no sería el gobierno actual (al que le quedan dos telediarios) el que las llevase desde hace un tiempo, sino el gobierno que entrará tras las próximas elecciones generales (ése mismo cuyo cercano advenimiento sirve como lexatín político para algunos).

Veremos entonces, cuando llegue el momento de la mano izquierda (que es la mano con la que se firman indultos y se conceden pensiones vitalicias, al parecer), la reacción de algunos. Y comprobaremos también la más que previsible reacción de esos medios de comunicación que ahora parecen incansablemente volcados en la tarea de darle voz a los que critican al PSOE sin mencionar al PP. Al igual que los activistas del movimiento provida cuando Aznar llegó a la presidencia del gobierno, más de uno podrá dar fe de que hay micrófonos y cámaras que, cuando gobierna el PP, desaparecen a la misma velocidad con la que se te acercan cuando gobierna el PSOE.

PS: Las dos Españas: una, sumisa con el PSOE. La otra, sumisa con el PP. En realidad, son una sola. Ni grande, ni libre, pero una sola.

6 comentarios:

Orisson dijo...

Estuve, como sabes, en la mani de Alcaraz y, lo primero, decirte que con todos sus fallos (que los tiene y los enumeras acertadamente) me dio la impresión de hombre honrado. Y ahora la crítica.

La primera, una pancartita que ponía "ETA: ni España ni el PP te van a dejar vencer". Así, como suena. Yo no sé qué coño lee o ve estos hooligans, de verdad.

La segunda, el discurso de campaña de Becerril, que como buena político profesional, nos estaba vendiendo una moto averiada (y casi todos se la compraron en la primera palabra, que conste).

Y la tercera, grandísimo dislate de Garat cuando suelta, con dos cojones, que las víctimas de ETA murieron por la democracia. Sí, parece que Carrero Blanco era demócrata. En fin.

El resto de las críticas me las callo que luego todo se sabe. Pero todas van por esos derroteros.

Un saludo

Carlos Martinez-Cava dijo...

Estuve y me fui con profunda nausea

Siderúrgico dijo...

Algo puede explicar el amor de la AVT por el PP: el PSOE de González nos les daba ni agua, las viudas de guradias civiles tenían que fregar escaleras para sobrevivir. En cambio, el PP de Aznar fue generoso económicamente.

Por lo demás, de acuerdo.

Orisson dijo...

Putas subvenciones. Por eso el otro día la jefa de la AVT salió tan contenta de la reunión con Rajoy: supongo que hablarían de los milloncejos que la asociación recibirá los próximos cuatro años... a condición de no molestar en los tratos peperos con ETA.

Un saludo

Antonius dijo...

Todo se pega menos la hermosura, y no hay mas que ver los ejemplares caballeretes que acompañan a Alcaraz en la foto.

Efectivamente, los juliganes son los del "no a la guerra" que llevan calladitos 8 años. Nosotros que callaremos (y ya hemos callado) el "no al aborto" y el "no a negociar con eta" no somos juliganes, no podemos serlo, nosotros somos los güenos.

Y efectivamente todo esto empieza a tufar de un modo insoportable porque es cierto que empieza a dar la impresión de que aquí las víctimas y sus familiares están comerciando miserablemente con el sufrimiento propio y el de sus familiares fallecidos. Digo que empieza a dar la impresión, no digo mas, ni menos.

Parece que lo que queda de España todavía le queda mucho hasta dar con fondo en su caída.

Señor, ven pronto.

azahar dijo...

No puedo estar de acuerdo con todo lo que se está diciendo.

Los familiares de las víctimas y las víctimas propiamente, han sido una lacra para los gobiernos y han sido maltratados. No han podido tener voz ni nadie se ha interesado en escucharles (salvando los casos mediáticos). Porque en ese hecho, en ese asesinato se mostraban las vergüenzas del estado, incapaz de proteger.

Nadie, que no haya pasado por el terror y el miedo, puede comprender lo que se siente cuando se tiene el soplo de la eta en el cogote. Y tener que callar y mentir para que nadie descubra la vinculación de la familia con los Cuerpos de Seguridad del Estado.

En la concentración hubo de todo. Los que iban a cazar votos y los que, realmente, estamos asqueados de tanta negociación y servilismo a los asesinos; pero se trataba de plantar cara a las movilizaciones de los amiguitos de los etarras días atrás, tras el panfleto que escupieron las víboras etarras, que campan a sus anchas, envalentonados por la connivencia de los políticos, y por España.

Puedo asegurar que la mayoría de los que estaban allí -incluido el partido que voto, que acudió discreta pero visiblemente- estábamos de corazón, para compartir el dolor, clamar justicia y demostrar que España está muy viva.

Si no ¿qué? ¿se puede hacer otra cosa aparte de escribir en las bitácoras -aunque supongan una necesaria pedagogía-? ¿Dejamos a los familiares de las víctimas que se pudran con sus muertos? ¿No enseñamos la bandera, no cantamos el himno nacional? ¿Qué? ¿Alguien propone algo?