lunes, 26 de abril de 2010

La trampa (II).

Que el numerito del pañuelo de la niña mora no ha sido una jugada espontánea (¿hay algo espontáneo en las noticias que dan los medios, aparte de los terremotos y los huracanes?) lo ha acabado de demostrar la trampa preparada como salvación y alivio para los que se han asustado con el asunto.

Como ya se ha reseñado, no querer renunciar a la premisa de que todas las religiones merecen igual trato por parte del poder secular, lleva, a los que así razonan, o bien a defender a todos los símbolos religiosos por igual, o bien a rechazarlos todos para que no se arme gresca, cuando, en realidad el debate (parafraseando una de las expresiones favoritas de los políticos españoles) no es "símbolos religiosos sí o símbolos religiosos no", sino que hay razones por las que hay símbolos religiosos que sí pueden (y deben) ser permitidos y otros que no pueden (ni deben) serlo.

Y ha resultado ser (nada menos) que doña Esperanza Aguirre la que estaba esperando, con la puerta de la jaula abierta y las llaves en la mano a los confusos que, puestos ante sus propias contradicciones al ser preguntados (con toda la razón) que a qué venía protestar por la retirada de los crucifijos en las aulas y ahora quejarse de que una niña musulmana llevase un pañuelo en la cabeza, no sabían por dónde tirar.

Doña Esperanza ha puesto como argumento (impecablemente democrático, todo hay que decirlo) para no permitir a la niña llevar el pañuelo en la cabeza...que así lo ha decidido por mayoría aplastante el consejo escolar. Pero (¡ojo!), aquí todos moros o todos cristianos (nunca mejor dicho): doña Esperanza explica que, en ese colegio, no pueden cubrirse la cabeza ni los musulmanes...ni los cristianos. De tal guisa que, si una monja quiere ir vestida de monja (pocos casos quedan, por desgracia), no podrá poner el pie en ese colegio (además, recalca que ésta es la postura de su gobierno desde hace tiempo).

Por supuesto, si lo afirmado por la presidenta de la Comunidad de Madrid hubiese sido argumentado por (pongamos por caso) el ministro de Educación, el de Justicia o el presidente de la Junta de Andalucía, se estaría hablando de persecución religiosa contra los cristianos (cierto) y quién sabe si no habría ya convocada una manifestación contra los malvados socialistas que no quieren dejar que las monjas vayan vestidas de monjas cuando entran en un colegio (manifestación que, por supuesto, contaría con la asistencia de doña Esperanza).

Sin embargo, como ha sido la presidenta de la Comunidad de Madrid la que ha esgrimido el democrático argumento de que la conciencia o las creencias religiosas no pueden servir de excusa para no cumplir la normativa vigente (aunque sea la emanada de un consejo escolar), el testigo no ha tardado en ser recogido y los argumentos, repetidos: La niña no puede llevar el pañuelo porque las normas que nosotros nos hemos dado a nosotros mismos así lo contemplan (y doña Esperanza es jaleada por los mismos que, cuando de los políticos socialistas se trata, tanto interés ponen en defender el derecho a la objeción de conciencia, se supone que sin darse cuenta de hasta qué punto, ahora, se están pillando los dedos).

Pero, claro, si uno firma el pacto faústico ofrecido -como quien no quiere la cosa- por la presidenta de Madrid y el argumento que uno emplea para que se prohiba un símbolo religioso que no le gusta es la supremacía inapelable de las leyes y normas civiles sobre la conciencia individual, la resistencia a la llamada "ley de libertad religiosa" (o cualquier otra ley) que prepara el gobierno socialista ya ha quedado desactivada incluso antes de comenzar la refriega. Ninguna legitimidad (y así se lo recordarán puntualmente los socialistas) tendrán los que ahora se refugian en este argumento para protestar luego cuando el gobierno del malvado Zapatero diga exactamente lo mismo que dice ahora Esperanza Aguirre: que las leyes y normas vigentes son las mismas para todos y que nadie puede apelar a la conciencia individual para no cumplirlas.

De hecho, como es habitual, se presenta a los malvados socialistas como padres de una idea (la eliminación de símbolos religiosos) que ya viene siendo aplicada (como orgullosamente recuerda doña Esperanza) por el PP desde hace tiempo allí donde gobierna. Es más, los peperos (como siempre ocurre) acaban yendo mucho más lejos que los socialistas: al fin y al cabo, éstos hablan únicamente de prohibir símbolos religiosos en los llamados "espacios públicos", pero no el uso individual de los mismos. En cambio, los peperos (aplaudidos por los que claman "¡persecución anticristiana!" cuando de los socialistas se trata) presumen incluso de prohibir el uso individual de símbolos religiosos si así lo decide el consejo escolar (y, a tenor de esto, ¿quién es el "mal menor"?).

Porque la lógica de doña Esperanza es muy sencilla de entender: si el consejo escolar decide prohibir los collares y colgantes, nadie podrá entrar al colegio con una medalla de la Virgen de Fátima o un crucifijo colgado del cuello. ¿Capisce?.

Así que ya saben: huyan como la peste de los malvados sociatas que quieren quitar los crucifijos de las paredes de los ministerios (si es que queda alguno) y prohibir los belenes en los vestíbulos de los colegios y échense en brazos de los que, no sólo harán todo eso llegado el momento, sino que, además, le prohibirán (ya lo hacen, de hecho) a usted y a sus hijos llevar una cruz al cuello si así lo decide un órgano asambleario escolar.

Y ahora llámenlo, si quieren, "proyecto ideológico de Zapatero".

PS: Diga algo, don Benigno. Y usted, señor arzobispo, no se esconda, que le veo.

7 comentarios:

Maite C dijo...

Con este post acabas de rematar el tema. Otro punto a tu favor.

El PP siempre le va a la zaga al Psoe. Tenemos un montón de referencias en múltiples asuntos.

Muy buenas las dos entradas.

Un abrazo

Embajador en el Infierno dijo...

Resulta una tierna coincidencia que todo este jaleo suceda precisamente cuando está a punto de salir la Ley de libertad religiosa ¿no?.

(Nota: esto ha sido una leve concesión a mi espíritu facha-conspiranoico-profeta-de-desgracias-que-le-hace-el-juego-a-pepiño que me esfuerzo denodadamente por domar).

Los judíos iban también encantados a las cámaras de gas convencidos de que eran unas duchas, pensando en lo buenos eran los nazis que se preocupaban por su higiene.

Gonzalo dijo...

Muy buena la entrada, genial su línea final.

Joaco dijo...

En nuestro mundo “democrático”, esto de equiparar cosas distintas es un primer paso para luego dar el segundo: decir que de las dos cosas, la que es más perversa y tiránica es la que debe ser defendida frente a la justa y acertada.

Hay que “respetar” la libertad religiosa (eso de “respetar” es para dedicarle más de una palabra: otro día, de momento diré que lamentablemente yo me estoy haciendo bastante poco “respetuoso”). Por tanto.... llevar un distintivo islámico o islamista debe considerarse al mismo nivel que llevar un distintivo cristiano o católico. Y luego se aprovecha esta “libertad religiosa” para machacar a los católicos, claro, y defender a capa y espada a los musulmanes.

Es lo mismo con otro asunto “de moda”: nuestra guerra civil fue “una salvajada”, todos eran igual de bestias, se tiende a decir. Y luego se pasa a la siguiente fase: en realidad fue el “franquismo” el que era malísimo porque se rebeló contra la legalidad vigente republicana. Los del bando franquista eran unos asesinos y los “republicanos” defendían la libertad y la democracia.

Pues no. Como defendamos a los musulmanes aquí en España podemos acabar sometidos a ellos (no sería la primera vez: ya costó casi 800 años recuperar lo perdido la vez anterior), es decir, sometidos a la tiranía del Islam. Y en la sublevación de 1.936 hubo un bando (llamado nacional) que con toda justicia se rebeló para no ser sometido a una tremenda y criminal tiranía (llamada roja), y con toda la legitimidad del mundo. Además la rebelión de 1.936 no fue una cosa franquista: Franco ni la organizó ni la apoyó hasta bastante tarde.

¿Tanto trabajo cuesta decir la verdad? pues parece que hoy día es bastante complicado. Y luego está dar otro pasito más: ¿tanto trabajo cuesta decir la Verdad (con mayúsculas ahora)? pues hasta los máximos responsables de decirla y proclamarla la callan, así que mal vamos.

Anónimo dijo...

Muy buenas las dos entradas. Desgraciadamente son los obispos los que abortan toda reacción enérgica. No sólo el PP. Sin unos obispos, en general, mediocres no se darían todas estas catástrofes. Ahora mismo, ¿qué están haciendo por el Valle de los Caidos? ¿Es que no se dan cuenta que este es un proceso que se sabe donde empieza pero no donde acaba?
FIDEL

azahar dijo...

Muy de acuerdo con tus articulos, Museros.

La verdad, es que hay que tener cachaza para que sean los propios católicos - y esto lo leí en una bitácora católica- quiénes pidan someterse al quorum para que se retiren los crucifijos. Es decir, que si el consejo escolar o la asociación de padres, decide retirar el crucifijo bienvenido sea. Es una cuestión de mayoría y de respeto a la libertad religiosa.

Pero ¿qué libertad religiosa ni qué niño muerto? La única fe, la verdadera, es la católica y en ello tenemos que estar y por ello tenemos que luchar, por conservar a Cristo en las aulas y en todos los lugares públicos. Y hasta que estos progre-democrata-liberales-peperos no lo entiendan, habrá que decírselo.

Y si vienen los moros con su sectarimso y sus provocaciones, ya saben lo que tienen que hacer, irse por donde han venido, que aqui no hay sitio para ellos y se está permitiendo su nueva reconquista.

Me parece un buen comienzo las advertencias recogidas por Josep Anglada, presidente de Plataforma per Catalunya. Me parece que es una excelente e incipiente alternativa. Su osadía y valentía, no tiene parangón en estos momentos en el panorama político, ha sabido destapar la caja de Pandora y ha puesto en jaque al gobierno.

Un saludo.

azahar dijo...

Por cierto,
¿el peluquin de algunos profesores está permitido para doña Espe?

Porque, vamos, que diga que las monjas tienen cubierta la cabeza, como si se tratara de un pañuelo moro, tiene narices.

Al hilo de esto, le pediría al PP de Cataluña, que son cobardes como ellos solos, si pueden hacer algo por prohibir los símbolos independentistas en los colegios, teniendo la prohibición, so pena de expulsión de clase, de llevar banderas españolas en las mochilas.

Lo digo porque he hecho reclamaciones y no me las han atendido.

Pues todos iguales ¿no? También para esto.