miércoles, 21 de abril de 2010

Volad, volad, malditos.

La nube de cenizas emitida por un volcán islandés de nombre impronunciable (como todo lo que hay en Islandia) ha tenido la virtud de poner en evidencia una cosa de la que, a estas alturas, pocos albergan duda en su interior: que, en la Unión Europea, las personas son (somos) meros instrumentos y objetos al servicio de la economía.

El obligado parón de varios días en el tráfico aéreo por buena parte del Atlántico Norte ha tenido, como no podía ser de otra manera, una lógica repercusión: pérdidas económicas cuantiosas, no sólo para las líneas aéreas, sino para muchas empresas cuyo funcionamiento depende del puntual y continuo transporte de mercancías y personas en avión (aunque también es cierto que se le está llamando "pérdidas" a lo que no es sino "ganar menos dinero que la semana pasada")

Podría uno pensar que una nube gigantesca de cenizas volcánicas no es, al fin y al cabo, otra cosa que un suceso imprevisto que, al no poder prevenirse ni tampoco ser acelerado su fin (ha sido como los resfriados: una semana con médico o siete días sin médico), sólo deja la opción de esperar a que escampe, que mañana será otro día y ya habrá tiempo de recuperarse de los perjuicios del inevitable inconveniente.

Pero no. La reacción de la Unión Europea ha sido justo la contraria. Para intentar mitigar las menores ganancias económicas (perdón: quería decir "pérdidas") que pudiese haber como consecuencia de un futuro acontecimiento similar, lo que se ha hecho ha sido permitir a cada gobierno que se salte a la torera, si lo considera conveniente y necesario para cuadrar las cifras macroeconómicas con las que se anestesia a los ciudadanos en los medios de comunicación, una buena parte de las normas de seguridad que, en el tráfico aéreo, tanto la ciencia como el sentido común dictan como imprescindibles.

La Unión Europea las llama "situaciones de riesgo medio". Habría que señalar que, a diez mil metros de altura sobre el suelo, cualquier riesgo que se corra, por muy pequeño o medio que sea, puede tener consecuencias nefastas que todos podemos figurarnos. Pero, claro, parece ser que, para la Unión Europea "de los derechos y las libertades modernas" resulta mucho más tolerable (incluso obligado) asumir riesgos innecesarios y que se pierdan vidas que no asumir esos riesgos y que se pierda dinero (¿no habíamos quedado en que "la economía lo es todo"?. Pues eso).

Así que, recuerden todos: si, por algún casual, montan en un avión que se acaba metiendo de lleno en una anunciada e infernal tempestad en el Mar del Norte, y el avión empieza a enfilar el morro hacia abajo a toda velocidad, siéntanse orgullosos de ser mártires forzosos de la macroeconomía (yihadistas involuntarios del capitalismo, podríamos decir) y, sobre todo, no se enfaden, porque no es nada personal; son sólo negocios. Además, tengan en cuenta que el insensato que autorizó su avión a despegar cumplió todas las normas y recomendaciones de la UE (recomendaciones que no parecen ser ahora tan distintas de las que se deben seguir en las zonas rurales de Zambia o la jungla de Papua-Nueva Guinea).

PS: Como ven, ya ha empezado la campaña de culpabilización del ciudadano/votante/contribuyente para que la próxima vez, no proteste cuando su vuelo no se cancele aun en medio de un huracán. Y, por supuesto, los que tanto aluden a la libertad de mercado cuando de ganar dinero se trata, piden a los gobiernos que seamos los contribuyentes los que pongamos el dinero que han dejado de ganar (que no es lo mismo que "perder") esta semana (parece ser que sus empresas deben ganar nosecuánto al año por decreto-ley y que, de no ser así, nos corresponde a los demás pagar por vuelos y viajes que ni siquiera hemos contratado).


5 comentarios:

Álvaro dijo...

Museros, es usted un crack: Congratulations!

Seneka dijo...

1er mandamiento: amarás al ecerro sobre todas las cosas ...

Seneka dijo...

Becerro, leche ... ¡becerro!

Fuego negro dijo...

Pues para completar, le invito a que lea al final de mi última lo que dice el CEO de una empresa de jets privados de Amberes.

Le habría indicado la fuente pero está en holandés y ni usted ni tus lectores tienen obligación de conocer ese idioma.

Un saludo y disfrute con la lectura.


http://enbuscademistalentos.blogspot.com/2010/04/181-eyjafjallajokull-y-su-punetera.html

JCA dijo...

Sin embargo, el volcancito de marras ha jodido a tolos los progres que iban a reventar la visita del Papa a Malta:

«El pequeño viaje a Malta nos ofrece una parábola singular del pontificado. Había incluso miedo a las protestas callejeras y se advertía que diversos grupos organizados embarcarían en distintos aeropuertos europeos para boicotear la visita. Las cenizas del volcán islandés los ha dejado en tierra. Justicia poética.»

¿Justicia poética? Más bien quizás Providencia.

(en «Tiempo de tribulación, tiempo de gracia»).