miércoles, 21 de julio de 2010

The church of the holy fistro.

Ha llegado a España una iglesia muy particular. Como pueden ver, viene con todas las credenciales (anticristianas) habidas y por haber.

Por lo que se desprende de la entrevista a la avanzadilla de la congregación, no sólo es una comunidad de creyentes, sino también de practicantes. Parece ser, por lo que se cuenta, que esta congregación es tan libérrima que los hay que piensan que es mejor dar que recibir, y los hay que piensan lo contrario.

Es más: se podría decir que, en esta iglesia (iglaysia, más bien) la libertad de culto y la libertad de culo se funden en un solo y único conceto.

Perdonen un momento, que oigo voces al fondo...¡Ah, pero si son los aconfesionales de siempre!. Discúlpenme un segundo.

A ver, vosotros, ¿de qué os quejáis? ¿no queríais libertad religiosa garantizada por la constitución?. Pues mirad lo que garantiza la constitución de 1978:

Artículo 16.1:

"Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y comunidades, sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley".

Así que nada hay, queridos adoradores de la diosa del gorro frigio y la teta al aire, de lo que quejarse, constitucionalmente hablando, siempre y cuando los miembros (je,je) de esta comunidad no armen jaleo y dejen dormir al vecindario. Que digan y que hagan lo que les parezca, que para eso son adultos, y habíamos quedado en que, de puertas para adentro, los adultos pueden hacer (y decir, claro) lo que les parezca siempre y cuando consientan libremente, ¿no?. Pues eso.

Además, ¿cómo era aquella frase? Nunca me acuerdo...¡Ah, sí!. Algo así:

"No comparto tus ideas, pero daré mi vida por tu derecho a defenderlas".

Pues menos quejarse y más hacer cola para ofrecer la vida (e imagino que quien tan dispuesto está a sacrificar su vida por ideas que ni siquiera comparte, quizás no tenga inconveniente en sacrificar su esfínter, ahora que lo pienso) con el fin de que esta comunidad pueda ejercer sus derechos y libertades constitucionales (garantizados siempre y cuando no alteren el orden público, recordemos).

Porque, ¿no querrán ustedes ser como esos tradicionalistas que no aman la libertad, verdad?.

Pues hala, relájense y disfruten a tope de las libertades constitucionales.

Hasta por donde amargan los benignos.

PS: Lo de "sacrificar mi vida por tu derecho a defender tus ideas" no pasa de ser una boutade, lógicamente. Al fin y al cabo, ¿cómo va a sacrificar su vida por ideas ajenas quien ni siquiera sacrifica el carnet o la papeleta de la gaviota por las propias?.

3 comentarios:

Maite C dijo...

Ja,ja,ja... ¡¡Genial Museros!!

Nos muestras tu faceta humorística, ¡¡y yo sin conocerla...!!

Ya sólo nos faltaba la llegada de esta secta a España para enredar más el asunto en sí.

Dicen que el objetivo es "dar un servicio espiritual a las personas que tengan necesidad" y yo me pregunto en que deberá consistir.

Gonzalo dijo...

Jajajaja.

Ay, qué risa.

Me ha encantado eso de que si están dispuestos a sacrificar la vida igual prefieren empezar por el esfinter.

Museros dijo...

Gracias, Maite y Gonzalo.

La verdad es que el tema se presta a muchos juegos de palabras.