lunes, 14 de marzo de 2011

Despelotaris (I).

Hace unos días, como ya sabrán los lectores de este blog, un grupo de españoles de ésos que han tenido el supuesto privilegio de "nacer en democracia" (¿a que se les nota?) decidieron ganarse sus quince minutos (que, a este paso, serán quince días, como mínimo) de gloria warholiana entrando en procesión (por lo civil, como se pudo comprobar después) en la capilla (¿eso de las fotos es una capilla? ¿de verdad?) del campus de Somosaguas de la Universidad Complutense.

Después de dar el correspondiente paseíllo, interrumpiendo con jarana y jaleo las oraciones de los allí presentes, dos miembras que resultaban ser las primeras espadas de la cuadrilla, remataron la faena despelotándose de cintura para arriba y dedicándose una serie de arrumacos de ésos que se propinan las que son "más que amigas", en presencia (suponemos, porque en estos tiempos recios que corren, ni esto puede darse por sentado) del Santísimo.

Tan grave suceso ha desatado la natural y deseable indignación entre los católicos (y, en general, entre cualquier persona con dos dedos de frente) que han tenido noticia del mismo. Se han escuchado y leído menciones a las hembras de la familia de los cánidos (que no son, precisamente, las mejores amigas del hombre, sino todo lo contrario), a látigos y, sobre todo, a cuál sería el verdadero merecido de las golfas en cuestión (con constantes referencias a cardenales que no son, precisamente, los de la curia vaticana).

El que esto escribe se alegra sobremanera de no haber leído ni escuchado (o casi) ninguna de las sempiternas disculpas buenistas de esa retahíla de la que tan alegremente se tira cuando hay de por medio algún político, votante o simpatizante del PP y/o de sus organizaciones satélites: que si no hay que juzgar; que si, por lo menos, ellos estaban haciendo "algo" (¡vaya que sí!), en lugar de estar todo el día en casa delante de un ordenador (les aseguro que, en el caso que nos ocupa, yo hubiese preferido esto último); que si no hay que demonizar ni satanizar a nadie; que si la otra mejilla (algunos parecen tener tantas mejillas que da la impresión de que lo que tienen, en realidad, es mucha cara); que si lo hacían con la mejor de sus intenciones; que si esto queda entre sus conciencias y Dios (muy socorrida esta última entre casi todos los que, paradójicamente, se dedican a comparar protestantes y católicos que discrepan abiertamente de algunas decisiones canónicas de algún Papa); que si la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio; que si el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra; que si hay que perdonar hasta setenta veces siete (y como los integrantes de este grupo, al parecer, eran aproximadamente setenta, recemos para que no se enteren de esto, puesto que podrían aprovecharse y perpetrar semejante desmán hasta seis veces más, como mínimo); que si criticamos a aquéllos a los que queremos ganarnos, nunca conseguiremos nada; que si hay que evitar enfrentamientos civiles por el bien de la convivencia entre los españoles; que si hay que sumar, y no restar; que si lo que nos une es más que lo que nos separa (desnúdense ustedes y ustedas ante un espejo y verán que así es, al fin y al cabo); y (mi favorita), la cinematográfica y oscarizada "nadie es perfecto" (que no sale en los Evangelios -en los que, además, se nos pide que seamos perfectos- pero que incluiremos aquí como gesto ecuménico, dado que, aunque Fernando Trueba afirmó no creer en Dios, sí dijo creer en Billy Wilder).

Ni siquiera hemos tenido que soportar los consabidos comentarios pelagioides según los cuales estas chicas serían "víctimas de algo" (en este caso serían "víctimas de un sacrilegio") y que la culpa es de su entorno, pero no de ellas o que sus otros 68 compañeros las "obligaron" a hacerlo (algo que hubiésemos tenido que padecer con cristiana resignación si, en lugar de hacerse una gastroscopia recíproca delante de un altar hubiesen matado a su hijo mediante un aborto provocado).

Así que, como menos da una piedra, con un canto en los dientes tenemos que darnos al comprobar que a casi todo el mundo le ha salido ese católico preconciliar que todos llevamos dentro, y que, en general, tan guardadito tenemos en nombre de la unidad, la fraternidad (no, ésa no), el quedar bien, el no dar excusas a la izquierda para que nos llamen "fachas", y el "ser inteligentes y prácticos". En esta ocasión no ha habido paños calientes para los paños menores (o, mejor dicho, la ausencia de estos últimos). Eso sí: para ello han sido necesarios setenta rojeras con cierto deje perrofláutico y pinta de alérgicos al agua y al champú (a imitación de la ministra de Sanidad).

Y, como algunos ya les han dicho a las del destape (y a sus acompañantes) todo lo que había que decirles, en este blog se va a proceder a realizar la segunda, y casi siempre olvidada, función del castigo: la didáctica y pedagógica. Porque, ¿quién puede negar que las malas compañías han influido a estas mozas al punto de hacerles creer que lo que han hecho es "lo más de lo más"? Quizás (debido a lo modernos y avanzados que eran sus padres) nunca han tenido oportunidad alguna de asistir a una sencilla clase de catequesis (o fueron a las del padre Pousa o el de las rosquillas con vino en Entrevías, vaya usted a saber) y necesitan una luz que les guíe.

Es por ello que, en la segunda parte de este artículo, se procederá a darles a estas chicas -y a los que las jalearon- una serie de sabios consejos acerca de cómo comportarse debidamente en según qué situaciones. Porque, tal y como nunca parecen recordar los que -cuando conviene- gustan señalar que Jesús le dijo a la mujer adúltera "Tampoco yo te condeno", para un arrepentimiento como Dios manda, se hace necesario saber como cumplir el "Vete, y no peques más".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Resulta al final que todos tenemos que ser tolerantes con el sistema liberal pero el sistema liberal no tiene que ser tolerante con ninguno de nosotros. Por otra parte la derecha pagana del PP hace mutis por el foro en este caso y todavía hay gente que intenta vendernos que el PP es católico.

Fdo.Nathanbforrest


P.D. Menos mal que el "reparto masivo" del libro Poyecto Zapatero de el presidente perpetuo de HO y abogado en excedencia Ignacio Arsuaga va a acabar con esta ofensiva laicista.

Maite C dijo...

¿Hay pasividad de las autoridades académicas ante el acoso anticatólico en la Universidad?
Por supuesto que sí.

Son cómplices en tanto en cuanto tienen instrumentos para evitar esos actos.

Una vez dicho esto, me parece vergonzoso que nadie de los que estaban en la capilla tuviera las agallas necesarias para expulsarlos del recinto sagrado.

¿Es qué de verdad no hay absolutamente nadie en España que cuando suceden este tipo de actos no sean capaces de enfrentarse a toda esa gentuza?.