domingo, 22 de mayo de 2011

Reflexión de la jornada.

Hace pocos años (aunque parezca un siglo, fue no hace tanto), el PP inició una campaña de recogida de firmas contra el nuevo estatuto de autonomía de Cataluña ("el estatut", a secas). España se rompía en nosecuántos pedazos y el mundo se venía abajo por enésima vez (cuando hay un socialista en la Moncloa, la derecha considera que el mundo suele estar a punto de hundirse con cierta frecuencia, no sé si lo han notado).

Hoy el PP se ha convertido en uno más de los defensores del "estatut". Si no el mayor, sí el más entusiasta (quizás para recuperar el terreno perdido mientras se dedicaba a propagar el pánico apocalíptico, tanto entre sus votantes como entre los que, en el fondo, se consideran sus parientes cercanos). El "estatut", ese perverso invento que convirtió a Zapatero (si es que no lo era ya) en el gran Satán, aliado con Belcebú Carod-Rovira y Azrael Como-quiera-que-se-llame-el-de-iu-de-cataluña-que-ahora-ni-me-acuerdo, es ahora "de todos", como nos recuerda Alicia de Mairena.

En el año 93, siendo presidente del gobierno Felipe González, IU propuso, en la Comisión de Sanidad del Congreso, la legalización de las píldoras abortivas (mucho más eficaces, a la hora de matar, que el aborto quirúrgico). La portavoz del PP en dicha comisión, Luisa Fernanda Rudi, respondió que nones (en realidad, su respuesta fue del tipo "no es el momento"). Los votantes del PP, como suelen hacer, pusieron el grito en el cielo ante semejante dislate. En el año 2000, ya era "el momento" y Luisa Fernanda Rudi votó, en el Congreso de los Diputados y junto a sus compañeros del PP, a favor de la legalización de las píldoras abortivas. El PP ganó las siguientes elecciones por mayoría absoluta, como recordarán.

Hace no tanto tiempo (finales de los 70, principios de los 80), sólo se les ocurría hablar de la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo a los macarras desaliñados de la ultraizquierda extraparlamentaria. Al final, fue un gobierno del PP el que confirió estatus legal a las uniones entre personas del mismo sexo estableciendo un registro legal de "parejas de hecho".

Cito sólo tres ejemplos. Seguro que ustedes recuerdan bastantes más.

Así que, como España ha estado a punto de hundirse y romperse, de nuevo, esta semana, quiero hacer el siguiente aviso a los que han estado soltando grititos de miedo y tirándose peditos de monja, mientras los rojos se hacían con el protagonismo de las concentraciones (gracias, principalmente, a los medios peperos, que eran los que los sacaban y les daban publicidad a todas horas).

Si les preocupan sobremanera algunas de las pancartas vistas en Sol; si les asustan las propuestas del manifiesto aprobado por los activistas de izquierda después de varios días de acampadas (que nada tiene que ver con el manifiesto con el que se convocaron); si, en definitiva, siguen despertándose en su particular "Día de la Marmota" (18 de Julio de 1936, en este caso), recuerden sólo una cosa:

Las propuestas de la ultraizquierda de hoy serán, mañana, el programa con el que nos gobierne el PP.

Claro que, para entonces, las infames propuestas de la ultraizquierda serán "de todos". Y bastantes de los que tampoco votan al PP, ya no lo llamarán "comunismo" ni "revolución bolivariana", sino que lo llamarán (ele, mi niño) "tibieza" o "complejos de la derecha".

Evangelio apócrifo de Perrolucas, Cap. 18, versículo 11:

"Dos hombres fueron a la plaza a ver la acampada. Uno era de derechas de toda la vida. Se plantó y se puso a orar para sus adentros: Dios mío, te doy gracias por no ser como ellos: cutre, porrero y, sobre todo, de izquierdas. Y gracias por no ser tampoco como este facha que me acompaña".



7 comentarios:

Maite C dijo...

Efectivamente Museros tus tres ejemplos tendrían que se más que suficientes para que cualquier persona con un mínimo de sentido común, entendiera de una vez por todas, que votar PP es como votar PSOE.

Y los que lo hemos visto desde hace tiempo, continuaremos pensando que aunque el PP adopte o continue adoptando las propuestas del PSOE, de hecho ya lleva años en ello, siempre serán comunistas y revolucionarias. No porque sea el PP se tiene que cambiar de ídea.

Totalmente de acuerdo con tú artículo, de principio a fín.

azahar dijo...

Museros, ya sabes que compartimos la urticaria que nos produce el PP.

Pero si dices que las propuestas de estos ultraizquierdistas son las del PP del futuro, deberían de produciros rechazo tales propuestas. ¿O me he perdido algo por el camino?

Se habla de lo que el Partido Pagano ha hecho o ha dejado de hacer - y me parece muy bien-, pero mutis ante las atrocidades del PSOE, no ya del actual, sino del histórico.

Los acampados se declaran apolíticos y sus propuestas son políticas..¿cómo se come esto?

Ni PP ni PSOE, dicen. Entonces ¿tal vez la bildu les iría bien? ¿O izquierda unida? Porque, defendiendo, según los apolíticos- politicos acampados, a los partidos pequeños, dudo mucho que pretendan dar entrada y oportunidad a AES, por poner un ejemplo.

Esto de entrar en el " es mucho más lo que nos une que lo que nos separa", no entre dentro de mis esquemas. O me une o me separa y viendo la fauna acampada, con banderitas arco iris, con alegatos anarquistas, oyendo en lugar de patria la palabra "pueblos", lemas anti católicos, feministorras, etc. etc. etc., por mucho que pidan que se controle a los políticos, que no se salve a la banca, que no se abuse de las personas -o ciudadanía como ellos dicen-, lo siento, pero de su mano no voy.

No todo el mundo que está en contra de estos acampados está a favor del PP. En mi caso, estoy en contra de los rojos. Porque a la izquierda... ni agua. Y me apoyo en la memoria y en la historia de esa dañina ideología. No creen en Dios ni en patria y como su principio es la mentira ¿cómo voy a creerles?

Sobre si tienen o no derecho a okupar la calle, la verdad, ni me lo planteo. Pero lo que sí sé es que otras iniciativas han sido desalojadas y cortadas sin contemplaciones. ¿Por qué ésta no?

Museros dijo...

Gracias, Maite.

De todas formas, confieso que no me han hecho caso ni en mi propia casa, así que...

Azahar:

Podemos hablar de las pintas o de la ideología de algunos o muchos de los que han estado en las concentraciones y acampadas. Como tú dices, no te representan. A mí, tampoco. A mí, probablemente, no me representa casi nadie de entre los que han estado o están en la calle.

El error, creo, viene de considerarlos representativos de la mayoría de, o casi todos, los que han estado allí. Como ya digo, una cosa es la fauna que protagoniza las noticias en los medios peperos y otra la gran mayoría de la gente que ha acudido a las concentraciones. Concentraciones en las que ha habido casi de todo, menos peperos. Porque los peperos (que acusan a todo quisqui de estar manipulado políticamente) sólo salen a la calle si les llama el PP (y, por ejemplo, el que haya intentado organizar un acto antiabortista sin la bendición pepera sabrá de lo que hablo).

Para no repetir nada más, os invito a leer dos artículos que cuyo contenido comparto, de principio a fin, y cuyos autores se explican mejor que yo.

1- El artículo "Indignaos", de Juan Manuel de Prada.

2- La entrada del 18 de Mayo del blog infokrisis.blogia.com, de Ernesto Milá (conocido y antiguo militante de Fuerza Nueva).

Saludos.

Museros dijo...

Las demás entradas del blog de Milá sobre el asunto también las considero muy recomendables (por ejemplo, la de ayer 21, a la que seguirán más, por lo que él dice).

Saludos de nuevo.

Museros dijo...

Perdona, Maite, que me olvidaba un detalle:

Votar PP no sólo es como votar PSOE (o peor). Dejando un adecuado lapsus de tiempo (sólo 7 años, en el asunto de las píldoras abortivas, por ejemplo) también es como votar IU o votar PCPE.

AMDG dijo...

Hola Museros. Confirmado, ahora se publican las entradas completas en el Reader. GRACIAS!

Mendrugo dijo...

Nada más frívolo —sobre todo tratando de jóvenes— que hacer acepción de personas según su atuendo, más pincho o más desastrado.

Las simplezas progres que dicen los chicos de Sol en sus asambleas son, en general, las mismas que se pueden oír en una reunión de Nuevas Generaciones o en un grupo parroquial. Con poca diferencia por razón de familia y ninguna por razón de colegio o de nivel socio-económico.