domingo, 22 de mayo de 2011

Summa Concethologica (VI): Vade retro, perroflauta.

Siguen ahí.

Están por todas partes.

Algunos son fácilmente identificables. Pero otros (la gran mayoría) tienen el aspecto de una persona completamente normal.

De hecho, podría ser su vecino, su marido, su prima o la cuñada que le miró raro durante la comida familiar mientras usted proclamaba (por quinta vez, durante los últimos cinco años) que hoy era un día histórico y que, con su voto, tenía la oportunidad de echar a Zapatero. O el puñetero sobrino quinceañero que le recordó que, si iba a votar por esa razón, estaba perdiendo el tiempo porque Zapatero ya dijo que se marcha él solito el año que viene (los automatismos, que le traicionan a uno en el peor momento, ya se sabe).

Y todo, por la dejadez del Ministro del Interior (otro agente de Rubalcaba, según fuentes solventes), que no cumplió su deber de espantarlos a gorrazos mientras se juntaban y se envalentonaban.

Podrían contagiarle. El virus podría paralizar su mano y, ante la imposibilidad de taparse la nariz, impedirle la heroicidad de votar a mismos de siempre de toda la vida.

Pero no se preocupen.

Las antiguas y ancestrales crónicas de la Iglesia de Laodicea tienen, entre sus enseñanzas, tesoros escondidos, como este exorcismo (¿cómo, si no, creen que fue posible el sagastacanovismo, entre otras cosas?). Si, por desgracia, se cruzan con uno por la calle, o su compañero de trabajo les confiesa haber estado en las concentraciones o sentir una mínima simpatía por cualquier cosa que allí se hacía o decía, recurran a él.

No falla. Mi abuela, sintiéndose tentada de votar a la Falange, recurrió a él para votar a la CEDA (y pasó lo que pasó). Lo heredó mi padre, quien, influido por las comprensibles debilidades humanas que todos tenemos, iba a las Plazas de Toros a aplaudir a Blas Piñar, pero, luego, con una encomiable fuerza de voluntad, acababa votando a la UCD tras pedirle a mi madre que le realizase el ritual cada vez que volvía de un mítin de Fuerza Nueva.

La fórmula (adaptada a nuestro tiempo, para una mayor efectividad) es la siguiente:

"Apártate de mí, Rastanás. Por el poder de la laicidad positiva que me ha conferido la iglesia gaviótica, te lo ordeno en el nombre del pádel, del golf y del jinete de Ralph Lauren. Osea".

Para una mayor efectividad, rocíen al perroflauta (aunque parezca una persona normal, podría serlo en potencia) con agua mineral de la marca Evian (la Perrier ya no funciona, por evidentes similitudes entre el nombre de la marca y el de la raza infernal de seres que ha invadido las plazas de nuestras ciudades).

También es altamente efectivo impregnar de gomina el pelo del poseído. El efecto es casi instantáneo, pero la técnica es arriesgadísima, debido a la necesidad de acercarse a él a una distancia muy inferior a la mínimamente recomendable.

Aunque esto ya es tradición oral, (puesto que no está recogido por escrito en ninguna parte) hay quien afirma que el arma definitiva es un bolso de Chanel con un logo bien grande y brillante. Según reza la leyenda, la sola visión de un logo dorado de esta marca provoca que el perroflauta (en acto o en potencia) se desintegre instantáneamente por autocombustión. Pero, dado que no puedo asegurarles que esto sea cierto, les recomiendo hacer uso del bolso con prudencia, y sólo tras haber memorizado la fórmula del exorcismo (por si acaso).

¡Ah! Y no olviden llevar gafas de sol marca RayBan. Son las únicas que protegen de la influencia hipnótica de la mirada cannábica del espectro (no querrá usted que, por quedarse paralizado mientras le mira fijamente, piensen sus vecinos que es usted uno de ellos, ¿verdad?).

Ahora ya pueden salir a la calle para cumplir con la fiesta de la democracia.

Buenas noches, y buena suerte.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchos de los rastas de ahora y unos años después de la carrera los tendremos convertidos en furibundos neoliberales como Losantos o César Vidal.

Nathanbforrest

Fray_Fanatic dijo...

El discurso de que Blas Piñar llenaba plazas de toros y luego la gente no le votaba viene muy bien para justificar lo injustificable (la disolución de Fuerza Nueva) entre los adeptos del piñarismo.

Pero es mentira.

La Unión Nacional logra en el 79 378.00 votos. Y Fuerza Nueva en solitario, 108.000 en el 82. Todo el que iba a las plazas de toros a ver a Blas, votaba a Blas.

El problema era que no le votaba nadie más. Porque la sociedad española -y toda la maquinaria de propaganda y medios del Estado- estaban en otra cosa. Pero esos 108.000 votos de Fuerza Nueva en el 82 no son un insulto al liderazgo de Blas -que es lo que hay implícito en la explicación de "me voy porque lleno plazas pero no urnas"- sino un tesoro nacional que la disolución de Fuerza Nueva dilapidó miserablemente mandándolos a AP y contribuyendo de forma decisiva a hacer realidad el sueño del "Nada a mi derecha" de Fraga.

Gonzalo dijo...

Fray, hablo de memoria y puedo equivocarme, pero pesó mucho en la disolución de FN (que fue con nocturnidad y lo que tú quieras) el hecho de que en varias ciudades había bastantes menos votos que afiliados mayores de edad.

Eso sí que indicaba claramente que tenía más palmeros que votantes.

Anónimo dijo...

En los años de FN no se compaginaba el número de personas que iban a sus actos y después los resultados electorales y mucho menos la gente que iba a la plaza de Oriente, cientos de miles. Pero es que la transición se hizo desde arriba y el franquismo indujo a que la gente votase a Suárez o Fraga, porque a los ojos de mucha gente de calle por no decir la mayoría éstos eran los herederos del régimen, quizás evolucionado o algo así, pensarían. De este modo el ser franquista era hacer caso de lo que decía el franquismo; ahora tocaba evolucionar.. etc, en realidad era romper del todo con lo anterior. Qué distinto hubiera sido si se hubiera hecho la transición igual pero el franquismo hubiera apoyado a los verdaderamente franquistas, pero pasó al revés y el franquismo desde arriba se puso del lado de los que combatían al franquismo verdadero. Quizás por eso los actos como la plaza de Oriente en recuerdo al franquismo tenían mucho éxito aunque estaban convocados por los verdaderos franquistas y la gente votaba a unos digamos "falsos" franquistas, o los entendían un franquismo evolucionado...

También pasó entonces que la AP por ejemplo se parecía muy poco en ideas al PP de ahora, nunca se hubieran atrevido a defender las cosas que ahora asumen sus herederos.

Fray_Fanatic dijo...

Disuelve esas agrupaciones, Gonzalo. Échalos a todos. Manda al Capellán a que les confiese uno a uno y les imponga severas penitencias. Quítales los estandartes a las centurias. Cambia a los jefes. Azótales. Yo que sé.

Haz lo que te dé la gana, menos disolver un partido con más de 100.000 votos propios solo porque en unas ciudades tienes menos votos que militantes.

A mí al menos, me parece un razonamiento ridículo. Que quieres que te diga.

Maite C dijo...

La disolución de Fuerza Nueva se produjo trás las elecciones de 1982cuando el PSOE ganó por mayoría absoluta y Blas Piñar no obtuvo representación parlamentaria, que hasta entonces sí la tenía.

Blas Piñar nunca dijo que se iba "porqué lleno plazas pero no urnas". Siempre dijo que disolvía FN, pues al no obtener representación parlamentaria, temíó represalias contra la gente de Fuerza Joven.

Hay que tener en cuenta que las personas que habían vivido la guerra civil, al ganar los socialistas temieron lo peor.

Todo eso lo digo con conocimiento de causa. Punto y aparte es que personalmente me pareciera bien o mal.

Joaquin dijo...

Blas Piñar se quedó sin inmunidad parlamentaria y hacía tiempo que iban a por él (los políticos del sistema sin excepción, me refiero). Tras la mayoría absoluta socialistsa estaba solo ante el peligro, sin apoyo de quienes debería apoyarle, y con riesgo cierto de ir a la cárcel por cualquier jugarrreta que le hicieran. Tenía familia (numerosa) a la que atender. Las perspectivas, si seguía al Frente de Fuerza Nueva, aparte de las siniestas que he expuesto, es que Fuerza Nueva podía ser sitiada y asfixiada.
Conclusión: se ha criticado mucho lo que hizo D. Blas, pero creo que hizo lo correcto. No se le puede reprochar nada.