martes, 27 de octubre de 2009

Otro que mezclaba.


"Sin Dios y sin la Biblia, es imposible gobernar". (George Washington).

Afortunadamente, doña Bibiana le ha enmendado la plana, una vez más, a semejante pelagatos, con otra frase para la posteridad ("Se gobierna desde el Parlamento, no desde el púlpito").

¡Qué suerte formar parte de esta época y estas generaciones, que sin necesidad de aprender (ni saber) absolutamente nada sobre absolutamente nada, están poniendo en su sitio a todos esos ignorantes de esa época maligna conocida como el pasado! Si es que hemos roto el molde, oye...

PS: ¿Cuántos católicos se escandalizarían al oír semejante blasfemia contra "la democracia y las libertades" como la pronunciada por George Washington?. Probablemente pensarían que una frase así sólo se le podía haber ocurrido -y en uno de sus "peores" días- a Blas Piñar.

7 comentarios:

Orisson dijo...

Muy buena esa frase, Museros, para soltársela a determinados perrillos de los yanquis, ésos que aseguran que son católicos pero que, claro, hombre, cuando tratamos de política no tiene nada que ver la religión... Qué lastima que un protestante nos pueda dar lecciones a los católicos, con todos los sabios que tenemos nosotros (Blas Piñar incluido).

Un saludo

Museros dijo...

Los conocidos en los EEUU como "Padres Fundadores" tenían clarísimo que, para que un régimen político pudiera ser justo y los habitantes de un país pudiesen ser libres, las leyes civiles debían basarse en todo momento en la Ley Natural.

Por supuesto, nada tiene que ver eso con que sea obligatorio profesar una determinada religión (de hecho, incluso que un país sea confesional, nada tiene que ver con que una religión sea obligatoria).

Su forma de pensar nada tenía que ver con esa nueva religión conocida como "lo políticamente correcto", y que se intenta imponer como obligatoria también en Estados Unidos.

Lo mismo que dijo George Washington lo dice también, con otras palabras, el apartado 1901 del Catecismo de la Iglesia Católica; las primeras diez palabras (una condición sine qua non) de dicho punto son ignoradas sistemáticamente por la mayoría de los católicos, que aceptan acríticamente frases salidas no se sabe dónde, pero que quedan muy guays (como "no mezclar política y religión").

Fernando dijo...

Hola, Museros. No es preciso irse tan lejos. El venerado Obama, cuando tomó posesión en enero, citó repetidas veces a Dios, a su ayuda, a su fuerza, en el histórico discurso inaugural. No hay en ello nada confesional, ni irrespetuoso con los ateos del país, sino la evidencia contenida en la frase que tú citas: las sociedades occidentales se fundamentan, históricamente, en la fe en Dios, en el Dios de Jesús, y si esto se pierde las cosas empiezan a ir mal.

No podemos crear un orden social justo sin Dios, no tenemos suficiente fuerza para ello. Es una lástima, pero es así.

Museros dijo...

Hola, Fernando.

Has mencionado algo muy interesante. Aunque Barack Obama es un izquierdista radical (algo así como una versión perfeccionada y más malvada de Zapatero), incluso él tiene que pasar por el aro de mencionar a Dios cada cinco minutos en sus discursos, para no parecer lo que realmente es (es algo así como la versión americana de los socialistas y comunistas andaluces que acuden a todas las procesiones y romerías habidas y por haber para salir en la foto).

En España pasa justo lo contrario: se evita mencionar a Dios (con alguna excepción) incluso por parte de aquéllos que se presentan ante sus "fieles" con el cartel de "cristianos".

Mientras en Estados Unidos la inmensa mayoría de la gente ve de lo más normal y saludable exhibir públicamente que se cree en Dios (y hasta los que no creen tienen que simular que creen), aquí en España hasta los que creen en Dios se asustan si oyen a un político pronunciar lo que la periodista Ann Coulter ha llamado, con ironía, "la palabra que empieza con D" (en el sentido de que para algunos parece una palabrota por cómo se ponen cuando la oyen).

Joaco dijo...

Pues hay un país en que hasta no hace mucho todas las monedas de curso legal decían "Francisco Franco, Caudillo de España por la Gracia de Dios". Y en las leyes constitucionales anteriores a la Constitución vitente (Ley de Principios Generales del Movimiento, si mal no recuerdo) se decía que la legislación española no podía contradecir lo establecido por la Doctrina Católica. Y por si no lo saben los señores del Opus Dei, cuando se aprobó esta ley Monseñor Escribá de Balaguer envió una carta de felicitación a Francisco Franco por incluir este artículo en las leyes constitucionales.

Como vemos, en este peculiar país en el que vivimos las cosas cambian a toda velocidad.... así que no perdamos la esperanza de que en no muchos años, por ejemplo, podamos tener una República Nacional de inspiración católica que sirva de ejemplo al resto de las naciones. Yo creo que sí, que podemos jugar a ser optimistas: aquí todo es posible.

Joaco dijo...

...y eso de que incluso que un país no sea confesional, nada tiene que ver con que una religión sea obligatoria.... valdrá para la religión católica por ejemplo (lógico e inevitable, cuando el propio catecismo católico dice que la Fe debe ser libre y no se puede imponer, etc.) pero si hablamos de países "confesionales" islámicos, creo que la cosa cambia ligeramente, en cuanto a obligatoriedad y prohibición de "lo otro".

Museros dijo...

Joaco:

Si San Josemaría viera a tantos de los que le llaman "Nuestro Padre" metidos a adalides del mal y justificando todo lo habido y por haber con tal de echar al PSOE de la Moncloa (y con tal de ocupar puestos influyentes en los partidos políticos y medios de comunicación, entre otras cosas), no dudo que les iba a decir cuatro verdades.

Aún recuerdo un punto de Camino en el que ponía a parir la democracia y el pluralismo. A ver si lo encuentro.

Un saludo.