martes, 6 de octubre de 2009

Fargo o la escandalización de propios y extraños.

Fargo es una ciudad de unos 100.000 habitantes, capital del estado de Dakota del Norte, y situada en uno de esos parajes que los anglosajones califican como "en medio de ninguna parte".

El nombre de esta ciudad, hasta ahora, sólo se había oído en España por ser el título de la película homónima de los hermanos Cohen, en la que Frances McDormand hace una interpretación memorable en el papel de la sheriff pueblerina (en el mejor y más noble sentido de la palabra), que va resolviendo poco a poco la autoría de un asesinato merced a un apabullante sentido común mientras la gente de la gran ciudad la toma por tonta.

La semana pasada, sin embargo, el nombre de esta ciudad "saltó a la palestra" (como dicen los cursis) gracias a la actuación del obispo de la ciudad, monseñor Samuel Aquila, al finalizar una procesión eucarística ante el único abortorio que aún hay abierto en Dakota del Norte. El obispo manifestó que su intención fue "llevar al Señor al lugar donde mueren sus hijos" (el lugar era un abortorio cuyo nombre no podía ser más apropiado: Red River). Además, animó a los sacerdotes de su diócesis a rezar todos los días una hora, al menos, ante el abortorio, durante la campaña "40 días por la vida".

Lógicamente, el gesto ha merecido el aplauso y la admiración de algunas personas en España. Y digo, algunas, porque, el sorprendente (uno no escarmienta y sigue siendo un optimista incurable) resultado de una encuesta en religionenlibertad.com sobre si uno estaría dispuesto a acompañar al Santísimo en una procesión eucarística hasta un abortorio es éste.

Evidentemente, esta encuesta no tiene valor científico alguno, y cabe la posibilidad de que la web en la que figura fuese invadida por ciberpepiños o cibernachetes (tanto de la rama "Arsuaga" como de la "Uriarte") que votasen que no acompañarían al Santísimo ni a la tienda de chinos de la esquina, alterando así el resultado "real " de la encuesta.

En cualquier caso, votar que "el Santísimo está muy bien donde está" (sólo les falta añadir "en casa, y con la pata quebrada") denota, en primer lugar, una gran falta de Fe en lo sobrenatural. Que esto de los milagros está muy bien y es muy entretenido cuando se trata de otras épocas, otros lugares y otras gentes. Pero, ¿milagros ahora, donde yo estoy y delante mía? ¡Venga ya!, que soy demócrata y estoy muy liado transformando la sociedad como para creer que el cuerpo y la sangre de Cristo puedan obrar milagros o servir para algo que no sea como excusa para sacar a la familia de paseo los domingos por la mañana.

Por otro lado, denota que muchos católicos no necesitan que el todopoderoso estado socialdemócrata limite "sus derechos y sus libertades", porque ellos, bien adiestrados, se las limitan solitos (éste, y no otro, es el gran logro del estado orwelliano en que vivimos: la autocensura mediante la permanente amenaza de la ridiculización pública). Y así, viven como los apóstoles antes de Pentecostés: encerrados por miedo a los "judíos".

Así, mientras algunos no podemos dejar de imaginar cómo cambiarían las cosas aquí si los obispos de las diócesis españolas tomasen ejemplo de monseñor Aquila, otros prefieren que mejor dejar las cosas como están (ellos ya han nacido, claro), que hoy en día el mayor pecado parece ser, no la falta de Fe ni de obras, sino el irritar a "los gentiles" (es por ello que ahora, lo que siempre se ha llamado "cobardía", se ha rebautizado como "no mezclar la religión con otras cosas").

De todas maneras, ¿cómo no va a espantar a muchos acercarse a un abortorio en una procesión? (y más con el Santísimo al lado). ¡Si, precisamente, los abortorios en España permanecen abiertos con la inestimable e imprescindible colaboración de los que llenan las iglesias los domingos!. Con razón, pues, los actos "multitudinarios" de los "provida" españoles se hacen bien lejos de los lugares donde (como muy bien señala monseñor Aquila) "mueren los hijos del Señor".

Y, además, hay que tener en cuenta el golpe de imagen que una procesión eucarísitica ante un abortorio tendría para las expectativas electorales del partido abortista favorito de los católicos españoles, ¿verdad?. Encerremos, pues, la Sagrada Forma en lo hondo de las iglesias, no sea que sirva de excusa a los malvados medios de comunicación zapateriles para atacar a la que realmente es la sacrosanta forma para muchos: la gaviota.


4 comentarios:

Fernando dijo...

Hola, Museros. Tu post me ha puesto un poco triste, porque todos tenemos responsabilidad en esto. El Obispo de nuestra diocesis podrá hacer esto o aquello, se le podrá criticar o no, tal partido dirá una cosa o la otra, los demás católicos responderán en una encuesta una cosa o la otra, todo eso es opinable. Pero lo cierto es que cada uno de nosotros, en una tarde libre, podría hacer 20 fotocopias de un texto que explicara los horrores del aborto, ir frente al abortorio más cercano e ir repartiéndolas, con mucho respeto, con mucha caridad, a las 20 primeras señoras que entraran en la clínica.

Si de cada 100 fotocopias se arrepinitiera una señora, el esfuerzo habría valido la pena.

Todos podríamos hacerlo, pero casi ninguno lo hacemos. Por eso me quedo algo triste.

Museros dijo...

Hola, Fernando.

Quizás deberíamos empezar por aclara qué entendemos por "responsabilidad".

Si bien es cierto que casi todos podemos hacer algo más siempre (y no sólo contra el aborto, sino sobre cualquier tema), eso no nos convierte en responsables de lo que ocurre (tendríamos, entonces, que llegar a la absurda conclusión de que somos "responsables" de todo aquello que sucede en el mundo y que no hemos evitado).

La primera responsable del aborto es la mujer que entra en el abortorio.

Pero la mujer que entra en el abortorio no podría entrar ahí si el abortorio no existiera y no estuviese abierto. Y los abortorios en España existen y están abiertos gracias a leyes que así lo permiten.

Esas leyes son aprobadas por los que se sientan en el Parlamento. Para sentarse allí, primero tienen que votarte.

Sin votos, no hay escaños, sin escaños no hay ley, sin ley no hay abortorio y sin abortorio no hay abortos.

Es evidente que todos los que participan (o hemos participado, para qué negarlo) en esa cadena tienen su responsabilidad o son cómplices necesarios de lo sucedido (sea su participación consciente o inconsciente).

Tu idea es magnífica. De hecho, los abortorios (y no la Puerta de Alcalá) deberían ser el objetivo de la actividad de los movimientos provida (habría que preguntarse si el objetivo de las actividades de algunas asociaciones o plataformas no es desviar la atención de los abortorios).

Dicho esto, resultaría un sinsentido ser parte de la cadena que mantiene los abortorios abiertos mientras intentamos convencer a las mujeres de que no entren en ellos (y esto le pasa a muchísima gente que pone su tiempo, su esfuerzo y su mejor voluntad en asociaciones provida: Intentan salvar uno o dos árboles de un incendio forestal que, sin su ayuda, nunca habría sido posible).

Ojalá tu idea sirva de ejemplo y cunda.

Orisson dijo...

Museros, estoy totalmente de acuerdo con Fernando: a la calle a trabajar. Todos.

Un saludo

Maria... dijo...

Cada uno es libre de hacer lo que quiera , eso es respeto. El Obispo que se dedique ayudar a los niños nacidos que no tienen que comer y no hacer el chorra delante de una clinica
Saludos
Maria