martes, 12 de octubre de 2010

Laiccionario (VI).


Robar:
Lo mismo que pedir una subvención, pero sin utilizar al Estado como intermediario.

Pedir una subvención: Lo que hace la gente que es vaga hasta para robar.

Ladrón: Receptor de subvenciones chapado a la antigua. Esto es, que opera de forma autónoma y sin la debida homologación por parte de las autoridades competentes en la materia. Sus armas suelen ser blancas y/o de fuego.

Receptor de subvenciones: Versión moderna y democrática del robaperas de toda la vida, que opera con licencia en vigor concedida por las autoridades competentes en la materia. Suele ir armado con un bolígrafo y un formulario facilitado por la administración pública.

Idea tomada del blog Iowahawkblog.

5 comentarios:

San Isidoro dijo...

Hombre, tan poco es para ponerse así....

Museros dijo...

Yo creo que lo es, y mucho.

Otra cosa es que nos hayamos habituado (cuales ranitas en agua cuya temperatura sube gradualmente) tanto a que la administración pública nos quite nuestro dinero para repartirlo entre los rinconetes y cortadillos de turno, que ya nos parezca algo inevitable y natural.

Museros dijo...

Pero si hay alguna diferencia entre robar y recibir una subvención, además de que el estado hace de intermediario en lo último, pero no en lo primero, yo no la he encontrado todavía, desde luego.

Orisson dijo...

"Sinvergüenza: dícese del individuo sin complejos, orgulloso de sí mismo hasta la exageración que se relaciona con todo tipo de individuos simulando gran naturalidad". ¿Qué te parece, Museros?

Un saludo

San Isidoro dijo...

El "tan poco es para ponerse así", pertenecía al estribillo de una chirigota de Cádiz, "El que la lleva la entiende" (http://www.youtube.com/watch?v=7uhi_YWpK58&feature=related)

De todas formas, la causa del problema no es tanto la subvención como la falta de justicia distributiva en los gobernantes.

No se enfade, que no hay mal que cien años dure - ¿o sí? -.