miércoles, 6 de octubre de 2010

Traduhsión simurtánea

Don Carlos Salvador Armendáriz es diputado. Pertenece a UPN, el partido que gobierna la Comunidad Foral de Navarra. Y, en su momento, le formuló a la ministra de Igualdad, la pregunta que, por ejemplo, nunca le ha formulado a su compañera de partido, la consejera de Sanidad de Navarra, doña Maribel Kutz. La pregunta reza así:

"Si la acción de abortar comporta la eliminación de una vida humana, única e irrepetible, ¿en qué ética basa su argumentación, para aceptar como un derecho de la mujer, el mayor maltrato que se puede hacer a una vida humana, como es su eliminación?".

Lo cual, traducido del centrorreformista al román paladino, significa lo siguiente:

"Si abortar consiste en asesinar a un niño, ¿en qué ética basa usted su argumentación, para aceptar que los asesinatos de niños que mi partido financia en Navarra desde hace décadas son un derecho de la mujer?".

Lógicamente, doña Bibiana, fiel a su creencia de que el hijo de un hombre y una mujer no es un ser humano hasta que a la madre le da la gana que lo sea, contesta:

"El Gobierno no puede compartir la afirmación de que la interrupción del embarazo sea la eliminación de la vida de un ser humano".

Ojo: no dice que no lo comparta; dice que "no lo puede compartir".

Lo cual, traducido del progre al román paladino, significa lo siguiente:

"Mira, shaval: mi partido finansia abortoh iguá quer tuyo. ¡Ejem!. Pero yo, al contrario que tú y tus amiguetes, no voy a ser tan falsa como para afirmar, insinuar o reconocer que un aborto provocado es un asesinato mientras mi partido hace lo que hace. Yo soy abortista. Tú, además de abortista, eres un hipócrita, y encima te crees mejor que yo".

Y, ahora, díganme ustedes cuál de estos dos personajes es más repulsivo. Y díganme si realmente creen que es la malvada sinceridad de la ministra la peor trampa de semejante diálogo de besugos.

O respondan a esta pregunta: ¿Qué es más peligroso y más letal? ¿Un frasco de veneno cuya etiqueta dice "Veneno" o un frasco de veneno cuya etiqueta pone "Agua del Carmen"?.

PS: Y, para los que llevan casi dos años indignadísimos, no tanto por el aborto libre, como por la etiqueta jurídica que se le otorgue, recordemos que la ley Aído no dice, en ninguna parte, que el aborto sea un "derecho".

7 comentarios:

Gonzalo dijo...

Hombre, les gustaría que no hubiera veneno pero si ponen Agua del Carmen al menos queda la posibilidad de denunciar ante la OCU. Además, si a tí te obligan a tomar agua del carmen sin saber que es veneno eres una víctima porque yo puse esa etiqueta para que no te quisieras envenenar...

¡Oye! ¡Tú me estás intentando liar!

Anónimo dijo...

Magnífico.

Lo gracioso es que los que quieren que el bote contenga Agua del Carmen, en lugar de vaciarlo primero de veneno, empiezan por poner el cartelito y tratar de convencer al personal de que el contenido cambiará, que es cuestión de ahogar el veneno en abundancia de Agua del Carmen.

Es como empezar la casa por el tejado, y animar a que la gente se proteja bajo techo, y luego retirar de golpe los andamios.

Debe de ser complicado romper el bote, claro, porque si no, cuando les acusen de vender Agua del Carmen no podrán guiñar y contestar "No, si en el fondo no es Agua del Carmen, no somos tan radicales".

Mariloles

luigichido dijo...

De un modo u otro, el problema esencial es:

1) Ni los izquierdistas ni los derechistas afirmarán que el feto no vale nada (no pueden correr el riesgo de echarse encima a un sector de la población que sí lo valora).

2) Ni tampoco pueden ambos pedir castigo para la mujer que aborte y para sus secuaces; el feminismo tiene mucha fuerza a nivel internacional(recordemos que en Virginia, EUA, tardaron más de cien años en ejecutar a una mujer, siendo que ejeucutan a hombres a diario).

Aristóteles lo dijo: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece".

¿Cuál deberá ser nuestro programa de activismo? Pues uno que tienda a influir bastante en la sociedad, para que esa misma sociedad les exija a sus gobernantes, tanto de Izquierda como de Derecha, el establecimiento del DNI fetal, con la consecuente amenaza de castigos que ello conllevaría, para los agresores potenciales de la persona fetal.

Roberto Gómez dijo...

Yo propongo este diccionario en Intereconomía, en la recolectora pepera de votos católicos.
Sí, sí, un traductor de este tipo dejaría las cosas algo más claras.
Incluso como un servicio de Google, donde pondríamos páginas como ... qué se yo, Hazteoir, Foro de la Familia ...

JCA dijo...

Esta vez no estoy de acuerdo con la comparación que pones; en este caso, con la primera parte. Dices que los sociatas dicen «veneno»: pues sí, el problema es que también dicen que significa «Viagra», mintiendo como bellacos, y así tienen engañados a los suyos... y cuela mejor.

azahar dijo...

A mí también se me suscita la duda de si la Aído es un ser humano, una mujer o un bote de salfumán, la verdad.

Así que partiendo de ésto, no sé que se hace debatiendo estupideces con ella. Cuando se entra en polémica con alguien que no sabe ni lo que dice, se le está dando legitimidad a sus palabras y desde ahí se comienza a tejer el bulo y la mentira.

Museros, el PP no engaña tampoco. Es posible que haya engañado en el pasado, pero ahora es claro en sus afirmaciones.

Entiendo que no se presenta con etiquetas engañosas sino con una postura claramente abortista.

Su pretensión: Volver a la ley 85, es decir, seguir al aborto.

Entonces se ganan a sus adeptos votantes que dicen estar a favor de la muerte en algunos casos (véase el ejemplo de comentarista de la noticia, ya conocido por algunos de nosotros) y a los progres abortistas escandalizados por la nueva Ley. Sumado a los beneficios económicos que no quieren perder y que les proporciona la industria del aborto. El nuevo sector económico.

Así que hipócritas....lo que se dice hipócritas tampoco lo son.

Un saludo.

Alfonso dijo...

Leo en Hispanidad: Aguirre financia el 29% de los abortos perpretados en Madrid. Y yo me pregunto: ¿a qué está jugando AES aparte de dejarnos a algunos huérfanos? Un cordial saludo, magnífico artículo, Alfonso