viernes, 3 de febrero de 2012

Si es que no falla...

Obispo que es elogiado como "guay", "cercano" o "molón" por las buenas gentes de la derecha...

...obispo que acaba saliendo rana.

No es la primera vez que Monseñor Sanz nos regala productos pastorales con fuerte sabor a propaganda pepera. Recuerden, en Mayo, cómo nos intentaba convencer que lo importante, en un "político cristiano" no era lo que hacía o dejaba de hacer, sino su perfil.

Lo que, traducido al román paladino, era - para empezar- un corte de mangas tan grande como la catedral de Vetusta a San Pablo, muy aficionado a insistir en sus historias sobre una Fe que, sin obras, estaría completamente muerta; porque, según Monseñor, lo importante no es lo que uno hace o deja de hacer, sino la imagen que proyecta ante el respetable público.

Todo ello, por supuesto, siempre que el político cristiano sea pepero, se entiende. Si no, fuego y azufre a troche y moche, como bien sabe don José Bono.

De paso, Monseñor, al salir del armario taranconero, ha dejado (un pelín) por los suelos a uno de sus protegés. Pero ya se sabe que, mientras te den pan, ¿qué más da lo que te llamen?...

Pero, después de que Monseñor Sanz nos dejase bien claro (para que luego acusen a los obispos españoles de mirar hacia otra parte en los temas importantes) que no quiere saber nada de partidos políticos católicos, Manuel Morillo nos vuelve a recordar para qué sirven esos políticos cristianos que tan necesarios ven los monseñores (y ya vemos para qué son necesarios).

Ha sido el actual Ministerio del Interior, presidido por uno de esos políticos cristianos que tanto gustan a Monseñor Sanz, el que ha declarado "de utilidad pública" a la Federación Estatal de Gays, Lesbianas y Transexuales. Lo cual significa, entre otras cosas, que esta asociación disfrutará de ventajas como exenciones y desgravaciones fiscales y asistencia jurídica a costa del contribuyente.

O dicho de otra manera: nos suben los impuestos a algunos, para que otros puedan desgravar.

Mandaría al señor Ministro del Interior y a toda su cuadrilla de políticos cristianos en un partido no cristiano a tomar por donde ustedes ya se imaginan. Pero ni siquiera eso podemos hacer, ya que, en el caso de tomar por ahí, el señor Ministro y sus mesnadas podrían apuntarse a esta Federación y disfrutar de todos los beneficios que el BOE les acaba de otorgar costa de nuestros bolsillos.

Pero Monseñor Sanz, al igual que Monseñor Fernández (de Córdoba, pero arzobispo; nada que ver con el Gran Capitán), no sólo suelen elaborar Cabrales y salmorejo centrorreformista (aquí tenemos a don Demetrio repitiendo el mensaje con el que el PP nos machacó para las elecciones de Mayo y Noviembre del año pasado).

Precisamente - si es cierto lo que las paredes han oído- Monseñor Sanz y Monseñor Fernández eran vistos, desde algún partido político católico (al menos, uno), como las grandes esperanzas blancas a la hora de hacer de valedores de dicho partido dentro de la Conferencia Episcopal.

Todo ello, sospechamos, a cambio de un radical giro en la actitud del partido en cuestión ante las organizaciones satélites del PP. Actitud que pasó, de la noche a la mañana, de la valiente denuncia a la colaboración y hasta al elogio algo desmedido.

Y ¿qué mejor día, para recordar cómo se ahogan, uno tras otro, los marineros que se zambullen en el océano al escuchar los cantos de las sirenas, que el 3 de Febrero, santo de Don Blas Piñar López?.

Probablemente, el 13 de Diciembre, día de Santa Lucía.

PS: Otro obispo "guay-de-la-muerte-tía-te-lo-juro-que-hasta-es-guapo", que nos sale por allí: Miss Solsona.

PSS: Y no me negarán el peligro que tiene - y lo útil que es- el arquetipo de Papá Pitufo... (tanto en la Iglesia, como en el partido...).