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jueves, 23 de septiembre de 2010

Revolution Street (IX): Todos a la huelga.

El año pasado, por estas fechas, andaba el que escribe enfrascado (entre otras cosas) en discusiones sobre cosas que a uno le parecían de puro sentido común acerca de la manifestación que tuvo lugar, finalmente, el 17 de Octubre del 2009 en Madrid.

Para demostrar que los (sin duda) bienintencionados argumentos de "la otra parte" (aceptados, en muchos casos, también, por colegas "de esta parte"), no cayeron en saco roto en lo que al autor de esta bitácora respecta, procedo a recitarlos casi de carrerilla y de memorieta para recordarles que, si ustedes asistieron a la manifestación del 17 de Octubre en Madrid, deben sumarse a la huelga del 29 de Septiembre.

1- Recibamos al toro a porta gayola (y hasta de espaldas) y comencemos con la artillería pesada. El primer argumento nos lo proporciona don Benigno Blanco, quien afirmó que podía sumarse a la manifestación del año pasado incluso los que estuviesen a favor del aborto, pero quisieran que hubiese menos abortos. ¿Acaso no quieren ustedes que haya menos parados en España? ¿Acaso no quieren ustedes que las pensiones sean más cuantiosas?. Pues pasen por alto las diferencias con los convocantes (como se nos pedía a todos el año pasado) y súmense a la huelga del 29-S.

2- El segundo argumento que se utilizó el año pasado era que uno podía (y debía) sumarse a una manifestación si el lema era correcto y suscribible (el del año pasado era "Por la vida, la mujer y la maternidad" -y seguro que cada uno le daba la interpretación que más le convenía). El lema de la huelga del 29-S es "Por una salida justa y equilibrada de la crisis". ¿A que están todos de acuerdo con él? Pues todos a la huelga el 29-S (y superen su comprensible sarpullido mental haciendo lo mismo que hicieron el año pasado: interpretando el ambiguo lema de la convocatoria a su conveniencia).

3- El tercer argumento que usaron algunos el año pasado para invitar a asistir o para justificar su asistencia al 17-O fue el manifiesto; más concretamente, que el hecho de que el manifiesto de convocatoria no fuese perfecto, o al gusto de todos, o manifiestamente (valga la redundancia) mejorable, eso no impedía sumarse al sarao, siempre y cuando algunas partes del mismo pudiesen ser compartidas.

El manifiesto de convocatoria de la huelga del día 29 puede que presente algunos puntos que sean mejorables (al fin y al cabo, ¿quién es perfecto?) o, directamente, impresentables (todos cometemos errores, no lo olviden), pero recuerden que esa razón no impidió la asistencia de muchos al 17-O. Y es que, al fin y al cabo, ¿cómo no estar de acuerdo con "No al despido más fácil y más barato", "No a la congelación de las pensiones" o "No a los recortes salariales y sociales"?. Dejen ustedes, por tanto, de poner palos en las ruedas de una causa justa como es la lucha contra el paro, y recuerden que, cuando la causa merece la pena, hay que olvidar las diferencias y que lo importante, por encima de todo, es que estemos todos unidos (que no se diga que, por nosotros, el gobierno se salió con la suya). Todos a la huelga, pues, el 29-S.

4- El cuarto argumento, de los empleados el año pasado, es el de los convocantes. Sí, ya sé que los que han organizado la huelga no son perfectos, pero recuerden que todos nos equivocamos y que nadie está a salvo de tener defectos (y el que no los tenga, que tire la primera piedra y todo eso). ¿Que les caen como una patada propinada una cuarta debajo del ombligo? Y a mí también. Pero recuerden que el año pasado, eso mismo debía ser pasado por alto (así se nos decía, y así lo aceptaron muchos) al lado del lema, el manifiesto casi suscribible (aunque imperfecto) y, sobre todo, la justicia de la buena causa por la que se nos llamaba a pasarnos una tarde berreando por el centro de Madrid.

El ambiente, además, no les resultará extraño, puesto que (como siempre que hay revolucionarios de por medio) predominará el color rojo. Y les apuesto lo que quieran a que no faltarán globitos, silbatos y que será una convocatoria "festiva".

5- El quinto argumento es uno novedoso, muy utilizado el año pasado: la manifestación a la carta. Recuerden que el año pasado mucha gente justificó su asistencia al 17-O con una frase que era más o menos así: "Sí, la manifestación es para esto, pero yo voy a ir a esto otro. Lo importante es acudir"; así, cada uno iba a lo que consideraba oportuno: Aznar, porque no le parece mal que las quinceañeras aborten, pero le parecía fatal que lo hagan sin decírselo a papi y mami. De Cospedal, porque, aun no teniendo inconveniente alguno respecto al aborto, sí lo tenía respecto a que se le considerase "un derecho". Otros, porque querían la abolición de todas las leyes que permitan el aborto.

Por ello, independientemente de para qué se haya convocado la huelga, acudan. La huelga será para lo que sea, pero ustedes irán para lo que consideren conveniente (pueden estar de acuerdo en unas cosas con los convocantes y no necesariamente en otras, recuerden). Lo importante es que Zapatero ha hecho algo mal y así hay que hacérselo saber (¿o acaso pretenden ustedes hacer eso tan feo de "hacerle el juego al psoe"?)

6- El sexto argumento esgrimido el año pasado y que hace perentorio e inexcusable sumarse a la huelga del 29-S es que, al fin y al cabo, los convocantes están haciendo algo. ¿Qué están haciendo ustedes contra el paro, aparte de quejarse y de sentarse ante el ordenador a poner a caer de un burro a los convocantes?. ¡Seguro que nada de nada!. Súmense, por ello, a la huelga del 29-S, en la que, además, ni siquiera se les pide que se metan 14 ó 16 horas de autobús. Irónicamente y en este caso, podrán sumarse a la huelga...pasándose el día ante el ordenador, si así lo desean.

7- Y otro argumento que hace obligatorio el sumarse a la huelga del día 29 es que, probablemente (y es de ser malos cristianos y de tener una falta de caridad alarmante siquiera sospechar lo contrario), los que la convocan lo hacen con la mejor intención del mundo. ¿Qué les hace pensar otra cosa?. ¿Lo que dicen algunos?. Puede que sean idioteces de malpensados. Al fin y al cabo, ¿qué prueba impepinable tienen ustedes de que los convocantes del 29S tienen mejores o peores intenciones que los convocantes del 17-O? ¿Es que son ustedes telépatas? Además, recuerden que "no debemos juzgar, que eso corresponde a Dios". Aun así, tengan en cuenta que lo importante es la unidad por una causa justa (la lucha contra el paro, la mejora de las pensiones, etc.).

¡Ah! Y muy mal (para variar) estos señores que publican cotilleos sobre los convocantes antes de la huelga. ¿No había revuelo el año pasado entre unos y otros y, sin embargo, se silenció para no perjudicar la asistencia a la manifestación?. ¿Por qué, entonces, este año, de pronto, la verdad sí es más importante que el éxito de una convocatoria por una causa justa?. Cállense por el bien de la lucha contra el paro hasta después de la huelga, que lo importante es ir cambiando conciencias poco a poco.

Además, piensen en un pequeño detalle: si el año pasado se hubiesen enterado de que el presidente de ese foro o de aquella plataforma estaban en un crucero de todo a cien mientras coordinaban el 17-O, su respuesta, probablemente, hubiese sido:

"¡Cómo trabajan y cómo se sacrifican por la causa! ¡Ni en vacaciones descansan!".

Además, alguno de los convocantes de justísimas iniciativas tiene la costumbre de tuitear, en su blog, sus incesantes viajes "por la vida" y, créanme: deja al mismísimo Willy Fogg a la altura del cangrejo ermitaño.

Y, por último, tengan en cuenta que, cuando los convocantes vuelvan a las andadas dentro de dos días, como aquél que dice, pueden utilizar las mismas excusas que utilizaron el año pasado: "Yo no fui para eso", "quién lo iba a decir...", "está claro que no quieren morder la mano que les da de comer". Con el 29-S, tienen otra gran oportunidad de hacerse el sueco ante lo que tienen delante de los ojos, mojarse por una buena causa, y luego decir que les han engañado como a chinos.

Sí, es obvio que no van a sumarse a la huelga el 29-S, y (dado que el título de la entrada pretende ser irónico), me parece fenomenal. La cuestión es cuál es la razón de que unas excusas sirvan para sumarse a ciertos fregados, pero no a otros.

Y la razón tiene un nombre (aunque el nombre no nos guste): Sectarismo. Sectarismo guerracivilista, más concretamente.

Cuando el engaño, o la sospecha de engaño, o el asunto turbio, es manejado y coordinado por la derecha, toda disculpa es buena para no dejar de acudir, incluso sabiendo que se participa en una estafa. En cambio, cuando lo organiza la izquierda, no hay disculpa nebulosa ni buenismo que valga ante lo claro que se ve el asunto (que digo yo que los liberados sindicales tienen todo el derecho del mundo, como hijos de Dios que son, a ser evangelizados, y los votantes de izquierdas tienen también todo el derecho del mundo a que alguien se les acerque ese día y les aclare cómo la izquierda, en realidad, no protege ni ayuda lo más mínimo a la llamada "clase trabajadora").

Ese sectarismo es comprensible (que no es sinónimo de "justificable") en los que, al fin y al cabo, no hacen sino aplicar la ley del embudo (la de toda la vida), no pasando ni una al que consideran rival mientras se exhiben amplias tragaderas cuando de los miembros de la misma tribu (o sub-tribu, más bien) se trata.

Pero, en otros casos, todo esto pasa por empeñarse en ver la realidad política de España a través del prisma de la llamada por Pío XII "Undécima Cruzada" (y si a alguien le escuece tal denominación, caiga en la cuenta de cómo lleva décadas aplaudiendo con las orejas todo lo dicho y hecho por el Papa...porque lo dice y lo hace el Papa), y creer que las trincheras de entonces (como ya dije en un artículo cuya primera parte me he tenido que comer con patatas) siguen siendo las mismas de ahora.

Así que, una de dos: o metieron la gamba el año pasado (y el 7 de Marzo, y el 3 de Julio, y tantas otras veces) acudiendo a donde les llamaban, o la van a meter este año no haciendo huelga.

Y no sé por qué, pero me da que este año es cuando van a acertar. Y de pleno.

lunes, 26 de abril de 2010

La trampa (I)

Para que el numerito del bombero pirómano (no por repetido, menos eficaz) funcione, se hace imprescindible que una cantidad determinada de gente tenga la modernísima costumbre de condenar las consecuencias de las causas que ellos mismos aplauden. Sólo así se explican las reacciones de muchos ante el episodio de la niña musulmana que, en Pozuelo de Alarcón, se ha negado a quitarse un pañuelo (que no "velo": el velo cubre los rasgos faciales) que llevaba puesto en la cabeza para asistir a clase en un colegio de esta localidad madrileña.

Porque esto no ha sido más que un clarísimo cebo que muchos (siguiendo la costumbre del malminorismo compulsivo a fuer de habitual) han mordido con el típico gesto de orgullo con el que el pez que se cree más listo y más rápido que los demás se lleva a la boca lo primero que ve balanceándose bajo el agua.

Para empezar, esto parece el siguiente capítulo de la serie iniciada (espontáneamente, como todo lo que ocurre en España) en la catedral de Córdoba por unos turistas musulmanes que, seguramente, nunca rezan en las mezquitas de su paìs de origen (Austria), pero que sintieron una irrefrenable necesidad de rezar en una catedral del país que visitaban.

Y parece la segunda parte (espontánea, por supuesto) porque, seguramente también, a tiro de piedra de donde vive la niña en cuestión, hay más de un colegio en el que no tendría problema alguno en llevar ese pañuelo (porque, al final, como luego veremos -y volveremos sobre el tema- la razón que se ha dado a la niña para no llevar el pañuelo es que, en el colegio al que asiste, no se permite asistir a clase con la cabeza tapada). Estoy seguro que muchísimos musulmanes que residen en España y desean que sus hijas, a partir de cierta edad, vayan todo el día con la cabeza cubierta por un pañuelo, prefieren buscar un colegio o un instituto en el que se lo permitan - que es lo más fácil y lo más cómodo, al fin y al cabo- antes que armar el taco y empecinarse en mandar a la niña a un colegio en el que no le dejen vestir como desean sus padres.

Por supuesto, que el gobierno esté empezando a (o acabando de) pergeñar la que ya se conoce como "ley de libertad religiosa" (en la que, como sucede siempre en las democracias liberales, se utilizará la palabra "libertad" para prohibir cosas que antes -cuando no había tanta "libertad"- estaban permitidas) le hace a uno pensar lo bien que le viene este episodio para justificar la existencia de la ley.

Pero resulta que han sido (como siempre) los mismos católicos modernillos que tanto aman la libertad, y que llevan varias décadas presumiendo (aun en contra del Magisterio de la Iglesia de la que dicen formar parte) de vivir en un país aconfesional, en el que, se supone, todas las religiones son iguales (o deben serlo) ante la ley, los que han puesto el grito en el cielo, indignándose de que una niña musulmana quisiese llevar a la práctica lo que ellos defienden de forma teórica.

Y es que, claro, si vivimos en un país aconfesional (con lo que mola, oiga) y así debe ser (porque, ante todo, somos buenos "demócratas"), ¿qué tiene de malo entonces que se quiten los crucifijos de las aulas o de los hospitales? ¿Qué tiene de malo, como recuerda la vicepresidenta del gobierno, que una niña musulmana lleve un pañuelo en la cabeza, igual que otros llevan un crucifijo al cuello? ¿Por qué se indignan tanto los "católicos que aman la libertad" con el gobierno socialista que hará realidad sus sueños, promulgando una ley en la que la religión católica será tratada exactamente igual que todas las demás? ¿No era eso lo que querían y lo que llevan décadas defendiendo?. ¿A qué, pues, tanta sorpresa y rabia?.

Explíquenme, si no, cómo se hace eso de defender una idea y luego indignarse cuando se lleva a la práctica. Explíquenme, de paso, como puede uno tener la caradura (o la insensatez, o ambas) de decir que España debe ser un país aconfesional, en el que la religión católica, por muy verdadera que sea, no debe tener un tratamiento especial, y luego rasgarse las vestiduras cuando se quitan los crucifijos de las aulas y el gobierno quiere cargarse el Concordato con la Santa Sede, la casilla de la declaración de Hacienda para destinar impuestos a la Iglesia Católica y todo aquello en lo que la Iglesia Católica es tratada de forma distinta a las demás religiones. Algunos quieren el plato y las tajadas, quieren decir la misa (en lengua vernácula y de espaldas al sagrario, faltaría más) y tocar las campanas al mismo tiempo. Quieren comerse la tarta y que siga entera en la bandeja, como dicen los anglosajones. Y eso no es posible.

Y, sin embargo, su reacción de malestar y contrariedad cuando las ideas que defienden son llevadas a la práctica deja bien claro lo que realmente opinan de todo aquello que, en el fondo, sostienen, no por convicción (de ser así, estarían encantados con la "ley de libertad religiosa" del malvado Zapatero) sino simple y llanamente, por "miedo a los romanos" (o sea, por miedo a que les llamen "fachas").

Como ya digo, el cebo adecuado para conseguir que sean los propios católicos los que, por miedo al Islam, defiendan o consientan la prohibición por ley del uso de todo símbolo religioso (no sólo los presentes en los llamados "espacios públicos", sino incluso los símbolos religiosos individuales) ha sido asustarles presentándoles una niña musulmana intentando ejercer los "derechos y libertades" que los católicos reclaman para sí (y, en teoría, para todo el mundo por igual, independientemente de su religión). La trampa que la mayoría de los católicos llevan tendiéndose a sí mismos desde hace décadas (que la religión católica no merece tratamiento especial por parte de las autoridades civiles) para poder presumir de ser tan modernos como cualquiera (Jesucristo nos pidió dar testimonio de la Verdad, no demostrar nuestra capacidad para mimetizarnos con el ambiente, pero esa es otra cuestión) les ha obligado ahora, o bien a pillarse los dedos defendiendo el uso por igual de todos los símbolos religiosos -como ha hecho el portavoz de la Iglesia Patriótica Española, monseñor Martínez Camino-, o a rechazar de plano el uso, tanto de unos como de otros. Y, lógicamente, la reacción de la mente malminorista, consistente siempre en ceder terreno ante la más mínima amenaza y en llamar "dar la batalla cultural" a no dar batalla alguna (eso sí, gritando ruidosamente mientras se retiran a una nueva y más retrasada trinchera que abandonarán sin resistencia alguna llegado el momento), ha sido optar por la segunda alternativa.

Como bien dice Fray Fanatic, el meollo de la cuestión está en que no todos los símbolos religiosos son iguales porque (para empezar) no todos significan lo mismo. Pero, claro, para eso habría que partir de la premisa (o llegar a la conclusión) de que no todas las religiones pueden ser tratadas de igual manera por el poder secular (ya sea por ser la verdadera Fe o, simplemente, por ser esa religión la base de los principios sobre los que se asienta -o se supone que se asienta, o se asentaba- el orden político del país en cuestión). Y eso es algo que, como veremos, horroriza a los católicos malminoristas (malminoristas antes que católicos, como todos sabemos) hasta tal punto que prefieren caer en la trampa tendida por el sistema y apoyar la prohibición del uso de todo símbolo religioso (incluso individual) a cambio de frenar el empleo de los símbolos religiosos por parte de los musulmanes, y el inevitable avance de esta religión (que tendría unas consecuencias de las que todo el mundo es consciente) al amparo de las reglas del juego tan celosamente defendidas por los mismos que se asustan de lo que ocurre cuando se siguen escrupulosamente.

Una vez más, basta con asustar con lo peor, para que lo malo se dé por bueno. O, mejor dicho, para que lo malo se dé por bueno, basta con presentarlo como remedio o freno (aunque sea temporal) de lo peor.

Continuará.

viernes, 19 de marzo de 2010

Sweet Home, Barcelona. (I)

En una interesante entrevista a La Gaceta, el presidente del PP en Barcelona, Antoni Bosch (es la primera vez que oigo hablar de este señor, lo juro) nos revela cuáles son los planes del PP respecto al aborto cuando llegue al poder (algo que sólo Mariano Rajoy parece capaz de evitar, a estas alturas).

En este blog se ha repetido numerosas veces (y quizás nunca las suficientes) que la estrategia de implantación y aceptación social del aborto ya no pasa por sacar cuatro feministas bigotudas y mal encaradas a la calle, sino de montar movimientos ("sociedad civil", se autodenominan ellos) que defiendan todas y cada una de las reivindicaciones del movimiento abortista, pero afirmando ser "provida". De esta forma, muchos despistados (la mayoría de los cuales, seamos sinceros, está encantadísimo de estarlo y de seguir así, y ¡ay del que le intente sacar de la feliz inopia en la que viven!) creen ver en las propuestas de toda la vida del abortismo radical una "lucha en defensa de la vida".

Lo cierto es que el extracto de la entrevista recogido aquí da para mucho; tanto para saber qué entienden en la "sociedad civil" por "cultura de la vida" (porque la "sociedad civil" usa su propia neolengua y hay que traducirles constantemente del pepero al español) como para saber qué entienden en el PP por "luchar contra el aborto" y, sobre todo, qué tienen en mente en el PP cuando hablan de "derogar/modificar/loquesea la ley Aído".

1- En la primera pregunta, ya se aclara bastante. Nos dice don Antoni, que el problema de que se haya aprobado la ley Aído está en que "a la ley del 85 le faltó una ejecución fiscal, social y, sobre todo, política, en defensa de aquellas madres que se quedan embarazadas sin quererlo". De la explicación de don Antoni, bastante confusa en un primer intento de lectura (una forma como otra cualquiera de que el respetable prefiera no entender nada, o entender lo que prefiera, antes de pasar por el suplicio de leer de nuevo semejante galimatías), podemos inferir varias conclusiones:

1A) El problema de la ley del 85 no es que exista (ley que el PP ya dijo hace 25 años que no derogaría nunca en caso de gobernar). El problema es que esa ley no se ha aplicado correctamente (y digo yo: si alguien encargado de aplicar o velar porque se aplique una ley no lo hace, ¿no se le deben pedir responsabilidades -incluso penales-, si fuese menester?). Por lo tanto, amigos, no pasa nada por linchar negros en este amable rincón del estado de Alabama, siempre y cuando lo hagamos ajustándonos a los presupuestos contemplados en nuestras leyes; que lo malo no es linchar negros (ya se sabe: a veces colisionan los derechos de los negros y los derechos de los miembros del Klan y algo hay que hacer al respecto), sino lincharlos sin respetar las leyes, que eso sí que está muy, pero que muy feo.

1B) Sí tiene razón el señor Bosch en que la ley del 85 se hizo en defensa de las madres. En defensa de las madres que querían matar a sus hijos, claro. De hecho, así nos lo cuentan, y muy ufanos y orgullosos de ello, los que alardean de luchar contra el racismo: Ni un solo blanco ha ido, estos últimos 25 años en este amable rincón del estado de Alabama, a la cárcel por linchar un negro.

2- Sin embargo, mi respuesta favorita es la de la segunda pregunta, que es donde está la clave de la "incógnita" (aunque llamar "incógnita" a "lo que el PP hará cuando gobierne" sea una falta de respeto a la inteligencia ajena): "La solución no sería plantear una legislación que penalizara en todos los casos el aborto, porque entonces estaríamos actuando como los socialistas, en cuanto a que se crearía una fractura social". Traduzcamos:

2A) El PP no piensa penalizar el aborto "en todos los casos". Es decir, que habrá casos en los que se permitirá a la madre matar al hijo. De "derogar el aborto", nada de nada (que el PP derogue el aborto es como pedir al PSOE que derogue el divorcio: no lo aprobaron ellos, pero son los que con más entusiasmo se aplican a la hora de favorecer el asunto).

2B) ¿Pero por qué no derogarán el aborto (ni la ley Aído, si me apuras)? ¡Ay! Para no provocar "fractura social". Es decir, que prohibir en todos los casos el linchamiento de negros supondría graves discusiones entre los que están a favor de linchar negros y los que están en contra. Y semejantes discusiones entre vecinos, en este bello rincón del estado de Alabama, quedan como que mal, ¿no?, osea...Así que permitamos unos cuantos miles de linchamientos al año, que siempre será mejor linchar negros que provocar discusiones entre los blancos.

Es más: ¿no querremos que nos pase como en las Vascongadas, en las que penalizar el terrorismo en todos los casos ha causado también una "fractura social" -innegable- entre los que apoyan a los terroristas y los que no?. De ser cierto lo que afirma el presidente del PP en Barcelona, no penalizar el terrorismo en todos los casos solucionaría la "fractura social" en las Vascongadas (y nunca han faltado los que han sugerido tal disparate para "solucionar el conflicto vasco").

2C) Por cierto, ¿a que no recuerdan quién fue el que, en la Universidad de Notre Dame, soltó por primera vez -que yo recuerde- la idea de que, más importante que el aborto, es que los que no fuimos abortados nos llevemos bien entre nosotros, y que tampoco merece la pena discutir por unos cuantos millones de niños abortados al año? Pues Barack Obama, el ariete del lobby abortista mundial, cuando expuso su "doctrina del terreno común" (doctrina que, no me cansaré de repetir, es la que aplican y predican a marchamartillo el PP y sus adláteres autodenominados "sociedad civil").

2D) Remacha el presidente del PP barcelonés recordando que el PP debe crear una cultura de la vida, consistente, entre otras cosas en "un centro de atención básicamente en la mujer" (doctrina abortista obamita del "terreno común", again). Como hemos podido comprobar en sus anteriores respuestas, la "cultura de la vida, según el PP", incluye lo siguiente:

1- No penalizar el aborto "en todos los casos", es decir, mantener vigente alguna ley (antigua o nueva) que permita abortar.

2- Tratar al criminal como víctima del crimen que comete (esa lógica que tanto le gusta a los batasunos, a los cantantes añejos que quieren negociar con las FARC, y a cualquier progre habido y por haber), que es la forma más eficaz de asegurarse que el crimen se sigue cometiendo, y cada vez con más frecuencia (si alguien cree que despenalizando el robo en algunos supuestos disminuirá la cifra de robos, que lo diga -por favor- para que pueda decirle lo tonto que está y lo progre que es -valga la redundancia). Por algo fue ésta la principal consigna esgrimida en su momento por los abortistas de hace 25 años para despenalizar el aborto en España (sí, "despenalizar el aborto", eso que era tan malo cuando el PP estaba en contra, y dejó de ser malo cuando el PP pasó a estar a favor).

Porque, claro, ¿cómo vamos a meter en la cárcel a una mujer que mata a su hijo? Si esa mujer matase a un perro con un bate de béisbol, don Antoni sería el primero en pedir la encarcelación de la embarazada, pero si mata a su propio hijo, el presidente del PP de Barcelona (y millones de autodenominados "provida" que repiten sin cesar las consignas del movimiento abortista) haría cola para pasarle la manita por el lomo (previa llamada a las cámaras y fotógrafos de los medios amigos, claro).

Además, en este bello rincón del estado de Alabama queda feísimo eso de meter en la cárcel a un chico rubio y con ojos azules por rociar con gasolina y quemar vivo a un negro (algo muy parecido a un aborto, dicho sea de paso). ¿Que está mal rociar con gasolina y quemar vivo a un negro? Eso lo sabemos de sobra. Pero aún peor está encarcelar a Bobby Ray, el chico de los McAllister, por hacer eso, oiga que todos cometemos errores (con lo bien que juega al baloncesto, además, que hasta le han dado una beca para ir a la Universidad en Tuscaloosa). Lo mandamos al psicólogo, le damos un subsidio, y una palmadita en la espalda para que no vuelva a hacerlo.

To be continued. Que la entrevista da para mucho, repito.

PS: En la imagen, ven un suceso (una "colisión de derechos", que dirán algunos) que, en su momento y en dicho lugar (al igual que el aborto en España) no estaba "penalizado en todos los casos". Ninguno de los presentes, que tan orgullosamente sonríen a la cámara, fue a la cárcel. Al contrario de lo que predican los abortistas (tanto los que reconocen serlo como los que se disfrazan de provida), dichos sucesos disminuyeron de frecuencia de forma súbita cuando los responsables de los mismos empezaron a ir a la cárcel unos cuantos años (o toda la vida). Una imagen desagradable, aunque no tanto como las de esos crímenes que, en la actualidad, no deben ser penalizados en todos los casos para no armar revuelo.

domingo, 7 de marzo de 2010

La Intereconomía lo es todo (II): La mentira incesante.

No recuerdo quién fue el que dijo (si Marañón, Ortega, Maeztu o quién) que lo que más le irritaba de la izquierda era su recurso a la "mentira incesante".

Ahora que el centrorreformismo se ha vuelto gramscista y ha adoptado los métodos de agitación social y propaganda de sus vecinos de la acera de enfrente de Revolution Street (y, si se considera el aborto como un asesinato, no sólo ha adoptado la agitación social y la propaganda, sino también otras cosas mucho peores), no es sólo la izquierda la que recurre incesantemente a la mentira para motivar o mantener en el redil a sus huestes.

Hoy, en la portada de la versión centrorreformista de Público, La Gaceta, venía el siguiente titular (según tengo entendido; se admiten correcciones, claro está), según unas supuestas declaraciones del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón:

"Tenemos que derogar la ley del aborto al llegar al gobierno".

Cuando uno lee la entrevista al alcalde de Madrid, se puede comprobar que, en ningún momento dice nada de "derogar", sino (como siempre han hecho los políticos del PP cuando les han preguntado, "modificar").

Pregunta: Ya se ha aprobado definitivamente la nueva Ley del Aborto. ¿El PP debería comprometerse a derogarla cuando llegue al gobierno, además de presentar su anunciado recurso al TC?

Respuesta: Sí. Hay que recordar que ni era una demanda social ni estaba en el programa del PSOE. Se ha introducido por razones distintas. Creo, con toda sinceridad, que hay aspectos de la nueva ley que, cuando el PP tenga mayoría, no debe consentir, sino modificar.Tenemos que adquirir ese compromiso con los ciudadanos.

Habría que hacer algunas precisiones sobre las declaraciones y quien las hace:

1- En primer lugar, y como ya hemos dicho, habla de "modificar", no "derogar". Además, el PP, como todos sabemos, modificó, cuando gobernó, la legislación abortista. Y lo hizo para peor. Por cierto, esto de "modificar" sin "derogar" coincide plenamente con el objetivo del referéndum propuesto por los Sindicatos de Clase 2.0, tal y como se reveló por la pregunta propuesta por ellos mismos (en la que no se cuestionaba la ideología de género ni la educación sexual obligatoria).

2- Lo más llamativo, a mi juicio, es que al alcalde no le preguntan si el PP debe derogar la ley, sino si debe comprometerse a derogarla. "Comprometerse a derogar" no es lo mismo que "derogar". Lo que le están preguntando al alcalde de Madrid, en román paladino, es si el PP debe prometer algo (para así tener contenta a su aconfesional parroquia), no si debe hacer lo que promete.

3- Como ya se ha dicho en este blog, si el PP tuviese la más mínima intención de derogar esta ley, en lugar de modificarla (no sabemos si para mejor o para peor, pero dados los antecedentes, es de temer que para esto último), no tendría sentido haberla recurrido ante el TC, ya que esto supone arriesgarse a que este tribunal falle a favor de la ley, con lo que tu supuesta intención de derogarla quedaría comprometida. Lo lógico es que, si un partido tiene posibilidades de gobernar y quiere derogar una ley, no la recurra ante el TC, para no arriesgarse a recibir un palo de este tribunal (¿cuántas leyes aprobadas por el PP han sido recurridas por el PSOE ante el TC antes de ser derogadas por este partido? Ninguna). Y viceversa, si un partido no tiene intención, en realidad, de derogar una ley, recurrirla ante el TC es la mejor manera de pedirle a un tribunal que te dé la excusa para no derogarla, mientras lamentas no poder hacerlo.

4- Habría que recordar la encendida y elocuente crítica hecha por Alberto Ruiz Gallardón cuando era aún un joven y veinteañero diputado de la ley abortista hoy defendida por el PP (la de Felipe González) cuando se tramitaba en el Parlamento, y lo que opina hoy (y desde hace mucho tiempo) de dicha ley. Por entonces, Manuel Fraga y otros dirigentes populares hacían lacrimógenas declaraciones sobre niñitos descuartizados. Sólo un año después, en 1986, el PP (entonces llamado "Coalición Popular") anunciaba que no derogaría la ley de 1985 en caso de gobernar algún día (para que luego digan que el PP no cumple sus promesas).

5- Tiene guasa que el mismo grupo de comunicación (y la misma plataforma) que nos presentan a Gallardón como el "malomalísimo" al que hay que echar del PP (no sé cuántas veces al día seguirán repitiendo esas imágenes en las que una chica del programa del Guayomin le entrevista en un estado muy similar al que tenía Ignacio Uriarte al salir de la Joy Eslava el día que se la pegó con el coche), ahora nos lo presenten como el héroe que infunde esperanza (el humor centrorreformista surge donde menos uno se lo espera) al pueblo.

6- Por supuesto, no habrá pasado desapercibido para nadie la oportunísima pedida del voto provida para un partido abortista (para su partido abortista) por parte de Ignacio Arsuaga y esta desinformación de La Gaceta (con la vieja técnica de poner un titular que nada tiene que ver con el contenido de la noticia), justo el día en que los lectores de este periódico se encaminaban fielmente a la manifestación convocada por los Sindicatos de Clase 2.0.

7. Lo de poner titulares que nada tienen que ver con el contenido de la noticia, dicho sea de paso, no es una costumbre extraña a los medios peperos, ni a la web del ciudadano activo. Además de las ya consabidas manipulaciones de noticias relacionadas con la Iglesia (a la que llaman "Iglesia Católica" cuando no hay manifestación de por medio, e "Iglesia" cuando hay manifestación inminente) cuando se arrancaron con la idea del referéndum (idea que, según fuentes fiables, llevaban masticando más de un año), ahora le ha tocado el turno a Monseñor Martínez Camino (al que le preguntaron por el 7M y se descolgó hablando del...25M, sin que ello fuese óbice para titulares como éste) y al Nuncio papal en España, de quien interpretan que ha apoyado el 7M por decir "los laicos tienen la palabra".

8- No está de más recordar que Alberto Ruiz Gallardón ha sido, en lo que al aborto se refiere, pionero en varios aspectos: en repartir la PDD sin receta, y en facilitar (mediante el reparto de dicha píldora abortiva) abortos a menores de edad sin consentimiento paterno. Detalles que, lógicamente, hay que pasar por alto para poder llevar a la masa por el camino adecuado.

9- Otro detalle es el título de este blog que suele estar en la cabecera de la web del ciudadano activo; parece ser que eso no ha sido ningún inconveniente a la hora de que don Alberto echase una mano para intentar sacar gente a la calle en un desapacible domingo de marzo.

10- Y, por último, como recuerda Orisson en su blog, la ley Aído ha dejado un "virus" en el Código Penal llamado articulo 145 bis, que despenaliza totalmente el asesinato de un hijo no-nacido realizado por su madre, amén de reducir las penas para el abortero a multa e inhabilitación (en ningún caso, cárcel). Gracias a este artículo, una mujer puede matar cuando quiera a su hijo no-nacido sin ser castigada por ello (y es curioso cómo coinciden, cada vez más, las leyes abortistas con los dogmas de ciertos grupos que se presenta como "provida"), mientras que el muy improbable inconveniente de ser multado un poquito o inhabilitado un tiempecito por realizar abortos fuera de la ley puede ser (y será) compensado subiendo adecuadamente las tarifas. Tarifas que, por cierto, serán cubiertas con nuestros impuestos (otra antigua reivindicación de la patronal abortista realizada también por esos presuntos "provida").

Así, que, de hecho, la ley Aído podría llegar a derogarse y, sin embargo, seguiría todo igual, al continuar el 145 bis en el Código Penal, y es ese artículo 145 bis del Código Penal el que, de hecho, permitirá el aborto libre en España hasta el último día del embarazo. No llamaremos al aborto "derecho" (que parece que es lo único que molesta a muchos) pero la que quiera matar a su hijo no tendrá ningún problema y la patronal abortista podrá subir las tarifas para cubrir las improbables multas sufragando dicho aumento con nuestros impuestos (y eso, repetimos, gracias a un artículo del código penal cuyos dos apartados, curiosamente, coinciden con los "dogmas" y reivindicaciones de los grupos "provida" que piden el voto para el PP).

jueves, 4 de marzo de 2010

Revolution Street (IV): Esloganitis crónica 2.0

3.-Pero...¡cómo voy a quedarme en casa cuando han aprobado en el Senado la "ley Aído"! ¡Y especialmente ahora, que la acaban de publicar en el BOE!.

Sí, ¡qué feliz coincidencia!, ¿verdad?. Si ya lo decía el otro: que en política, las casualidades no existen, pero que, cuando ocurre alguna, siempre ha sido cuidadosamente preparada. Es asombrosa la intuición de algunos, que les lleva a planear manifestaciones que tienen lugar, como quien no quiere la cosa, dos días después de que una ley sea publicada en el BOE.

El caso es que tengo que volver a hacerle una pregunta similar a las anteriores: ¿Por qué, entonces, se quedó usted en casa cuando los Sindicatos de Clase 1.0 llamaron a todo el mundo a la calle para protestar - sólo un poquito y en ciertos supuestos, al igual que sus congéneres de la acera derecha- contra el pensionazo? Si el eslogan o la supuesta causa bajo la que se convoca la manifestación es justificación suficiente para acudir, incluso sabiendo que los objetivos nada tienen que ver con el eslogan, no se entiende que usted se quedase en casa cuando la OGT y los COCOs llamaron al personal a manifestarse en la calle, especialmente con el pensionazo tan reciente, pocos días antes.

Ah, ¿que usted no fue porque sabía que era un engaño y que, como ya hemos dicho, haber ido hubiese supuesto empeorar el engaño al contribuir a presentar como defensores de los pensionistas presentes y futuros a unos farsantes? Me alegro que nos vayamos entendiendo, mire usted, porque eso es precisamente lo que usted contribuiría a que ocurriese este domingo si acude a las manifestaciones convocadas por los Sindicatos de Clase 2.0.

4- Es que hay que ir a todos los actos que se convoquen con el eslogan "Por la Vida".

Es la esloganitis crónica, y no usted, el que está hablando ahora. Usted mismo me acaba de explicar que acudir a un acto que es un engaño es aún peor, porque presenta a los engañadores como defensores de la causa, pero es que, además, ni usted mismo se cree esto de que "hay que ir a todos los actos que se convocan 'por la vida'". Y, si no me cree, mire esta foto del pasado 25 de Febrero:


Es en Lorca, ante un abortorio. No sólo es un acto con un eslogan provida, sino que es un acto provida. Y fíjese que no fue ni el tato. Ni usted tampoco, por cierto. Todos los meses, a lo largo y ancho de España, hay actos provida, y no se habla de ellos, ni salen en los medios de comunicación y nadie (ni siquiera los que hablan como si el mundo fuese a acabarse si usted no acude el sábado a apoyar el proyecto abortista del PP) plantea esos actos como "de asistencia obligatoria". ¿Qué curioso, verdad?. ¿Por qué sucede esto? La explicación es muy sencilla si se tiene en cuenta lo siguiente:

4A- Acto provida al que no acudirán políticos del PP: No sale en los medios de comunicación, ningún Sindicato de Clase 2.0 lo publicita desde un mes antes con carteles por la calle y nadie lo pone como "obligatorio". Vienen ocurriendo desde siempre, y son tan frecuentes como silenciados.

4B- Acto (presuntamente) provida al que acudirán políticos del PP: Hay que ir o se hunde el mundo. Tan infrecuentes como publicitados. Y anatema al que no vaya (aunque vaya a todos los actos provida habidos y por haber -como el de la foto- a los que no va ni Blas). Por supuesto, los medios de comunicación "comprometidos con la vida" (que silencian todos los actos provida a los que no acuden políticos del PP -y los políticos del PP no acuden a esos actos precisamente porque son "provida" de verdad, sin trampa ni cartón) hablan con profusión y abundancia del acto en cuestión y de los convocantes.

Esta norma se cumple solamente el 100% de las veces, así que sólo pretendo proponer (y no imponer) la siguiente reflexión (pero hágasela de todas formas): ¿no será que lo que presentan como "actos provida de asistencia obligatoria" no son más que publirreportajes ad maiorem gaviotae gloriam y que a usted le están chantajeando emocionalmente para que acuda a hacer de extra y/o decorado para las fotos e imágenes con las que los medios peperos presentarán a este partido abortista como un partido provida?.

Porque está claro que las cosas serían enormemente distintas si a los actos provida (a los de verdad), como el de la foto superior, se acudiese y se hubiese acudido desde siempre de forma multitudinaria; así que no resulta extraño deducir por qué algunos, que ignoran olímpicamente los actos provida a los que no acuden los políticos del PP, exigen su presencia y la mía en aquellos actos a los que sí asisten los políticos del PP, seguidos por las cámaras de TV y los micrófonos de los periodistas del régimen.

Continuará, Dios mediante.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Revolution Street (III): Esloganitis crónica.

Le tomo prestado el palabro del título a Embajador en el Infierno, para hablar largo y tendido sobre la trampa y el cebo al que acuden, o se sienten impelidos a acudir, como moscas a la miel (o al vinagre, todo depende de qué tipo de mosca seas), incluso aquéllos que saben que acuden a una estafa.

Y el cebo no es otro que el eslogan. A millones de españoles se les está engañando (o, seamos claros, hacen como que los engañan, que sarna con gusto no pica) con un eslogan y una palabra muy sencilla: "Vida". Saca usted una pancarta con esa palabra y, al igual que ocurre con otros eslóganes, sale la gente de sus casas sin encomendarse ni a Dios (¡que somos aconfesionales, oiga!), ni al diablo (¿cómo vamos a encomendarnos al diablo, si ni siquiera creemos que exista?), y acaban muchos churruscados como la polilla que no puede evitar arrimarse a la bombilla incandescente a pesar de ver lo que le ocurre a sus congéneres cuando lo hacen.

Si usted tiene la menor sospecha (o, no digamos, la certeza) de que una manifestación con una pancarta enorme de colores vivos con la palabra "Vida" (especialmente si está escrita con mayúsculas) es un timo como una casa y, aun así, siente remordimientos de conciencia por no poner su persona, su tiempo y su presencia al servicio de los intereses de los convocantes (como si usted les debiese algo por haber sacado pancartas de colorines a la calle), sepa que usted es perfectamente normal, puesto que nadie es inmune a la propaganda (por eso insistía Goebbels en la importancia de repetir mil veces las mentiras), pero está usted aquejado del mismo virus del que acabamos aquejados alguna vez, y tarde o temprano, casi todos los que vivimos en un régimen revolucionario: El virus de la Esloganitis Crónica, cuyos efectos - frases autoculpabilizadoras- sólo pueden combatirse con sencillas, pero imprescindibles reflexiones. Veamos:

1- "Es que el eslogan es 'Por la Vida'.

No confundamos el eslogan con la realidad. De hecho, en un régimen revolucionario, los eslóganes no están hechos para describir la realidad, sino para ocultarla la mayor parte de las veces. El eslogan no es más que el reclamo para sacarle a usted de su casa y reunir una muchedumbre que luego los convocantes de la manifestación puedan mostrar como apoyo y refrendo de sus objetivos (objetivos que usted no compartirá, seguramente).

Además, si se siente usted en la obligación de acudir a una manifestación con el eslogan "Por la Vida" simplemente porque usted está "a favor de la vida", ¿cómo es que no acudió usted a las manifestaciones zapateriles "Por la Pazzz", cuando el gobierno negociaba con ETA? ¿Es que está usted acaso "en contra de la paz"? ¿Por qué no cogió usted el autobús en Huelva o en Orense y acudió usted a Madrid el 1 de Mayo a manifestarse "a favor del empleo" con UGT y CCOO? ¿Es que está usted "a favor del paro"?. Evidentemente, no. Ni mucho menos. Usted, en estos casos, no sintió el menor remordimiento al no morder el anzuelo (un eslogan que usted, seguramente, comparte en principio) que ponían unos farsantes para reunir un montón de gente en la calle para luego utilizarla para sus propios fines.

Es más, usted seguramente, observando estas manifestaciones con eslóganes universalmente compartidos sintió repulsa, no sólo por el uso interesado de una buena causa (el pleno empleo, la solución al terrorismo en las Vascongadas, las pensiones), sino también indignación ante la ingenuidad y ceguera de la gente que acudía al reclamo de los estafadores.

Pues aplíquese el cuento cuando los Sindicatos de Clase 2.0 le llamen a la calle este domingo, antes de reaccionar automáticamente igual que toda esa gente que usted tanto criticó por su ceguera ante el engaño que para usted resultaba tan obvio, porque, si se siente obligado a acudir a la llamada de los de la ceja derecha, es que a usted le está pasando exactamente lo mismo.



2- Es que yo ya sé que es un engaño como una catedral, pero estoy a favor de la vida, y alguien tiene que aclararle los "concetos" a los que están hechos un lío por culpa de los convocantes de la mani.

Oiga, mire, pues si usted sabe que esto es un engaño como una catedral y, aun así, acude, usted (por desgracia) acaba teniendo más delito que nadie, por mucho que usted quiera revestirlo de empeño misionero. Creerá usted que así será uno de los pocos coherentes de la mani, pero en realidad, se convierte usted en el más incoherente de todos, al participar en la farsa que usted mismo denuncia.

En primer lugar, saber que una cosa es un engaño no justifica la participación en el mismo, como algunos parecen creer absurdamente, sino todo lo contrario. Y, además, tenga en cuenta que, aunque usted aproveche para aclararle las cosas a algunos señores y señoras lastimosamente disfrazados con gorras similares a las de los repartidores de Telepizza (pero pagadas a más que buen precio), el buen hacer de sus aclaraciones, si surtiesen efecto (en muchos casos no lo surtirán) se verá, de sobra, ocultado y ahogado por el apoyo implícito (aunque no deseado) que usted presta a la marca registrada que convoca la manifestación como adalid de la causa indicada por el eslogan.

Sus aclaraciones tendrán un efecto momentáneo y pasajero, mientras que el respaldo y la credibilidad que, a cambio y a los ojos de los demás, da usted a los convocantes con su presencia en la mani, durará mucho tiempo en la mente de la gente. Tiempo y credibilidad que ellos (los convocantes) podrán emplear para liar a mucha más gente que la que usted deslió ese día, no lo dude.

Usted mismo sabe perfectamente que eso no funciona. De funcionar, acudiría usted a otras manifestaciones manipuladas y manipulables para desliar al prójimo. ¿O es que no necesitaban ser desliados los que acudieron a las manifestaciones convocadas "Por la Pazzz", o los cuatro ingenuos que, sin ser liberados sindicales, todavía se plantan en la calle a dar gritos el 1 de Mayo de cada año?.

Además, (y el hecho de que no acudiese a otras manifestaciones demuestra que usted, en realidad, lo sabe) dará usted un testimonio mucho más eficaz sobre el engaño que supone el acto en cuestión no asistiendo al mismo (como seguramente hace usted todos los 1 de Mayo, a pesar de que usted estaría encantadísimo de que todo el mundo tuviese un trabajo estupendo y muy bien remunerado). ¿Que le criticarán y le señalarán por eso, especialmente si forma parte usted de un grupo pequeño? Por supuesto, como ha pasado toda la vida, ni más, ni menos (¿de qué hablamos, si no, cuando mencionamos el "martirio de la coherencia"?). Pero tenga por seguro que los pocos que usted desliará al no seguir al rebaño (ni buscar excusas para seguirlo), bien desliados estarán y, al contrario que aquéllos con los que usted entable conversación en la mani, quedarán inmunizados a la propaganda de los convocantes gracias a su ejemplo.

Continuará, Dios mediante.

martes, 2 de marzo de 2010

Bienaventurados los humildes (I)

Tras reunir a los periodistas para recordarles sus deberes para con "las instituciones" (la verdad, como siempre, es la mayor enemiga del régimen), alarmado porque a sus señorías los insultan por la calle, el presidente del Congreso nos revela innecesariamente, en una especie de lapsus freudiano, lo que todos ya sabíamos: que los políticos se consideran una especie de casta aparte:

"Los que más nos parecemos a los españoles somos los diputados que les representamos".

O, como decía aquél en la novela de Orwell "Rebelión en la Granja":

"Todos los animales somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros".

Si la hipocresía es el homenaje que el vicio rinde a la virtud, tal homenaje (en este caso) ha desaparecido por completo. Ya ni siquiera se predica una igualdad de derechos y deberes que sólo existe (como tantas otras cosas) sobre el papel, sino que se admite abiertamente esa evidente desigualdad de una manera que demuestra que la intención no es corregirla, sino mantenerla (o que aumente), pero sin que nadie se queje (que es lo importante, al fin y al cabo).

PS: Tiene razón Embajador en el Infierno cuando hace ver la relación entre la campaña del "Derecho al Optimismo" (por decreto-ley, como todos los derechos que nos otorga la revolución) y la apelación del presidente del Congreso a los medios para que apacigüen los corderos de los señores diputados.

sábado, 27 de febrero de 2010

Doña María de las Bisagras.


- Pues sí, doña Salvadora, como lo oye usted: después de gozar de sus favores siempre que la necesitaron, colmándola, a cambio. de regalos y riquezas, la abandonaron y permitieron su escarnio público, y todo para salvaguardar el buen nombre de sus familias y calmar el ambiente, que se estaba volviendo irrespirable.

- Ya se lo decía yo, señá Vicenta; que estas cosas siempre acaban igual...

Así contó esta historia, no por conocida, menos repetida, el director italiano Giusseppe Tornatore:

1- La maciza del pueblo. (o bien: "¡Menudo par de escaños tienes, preciosa!")

2- La golfa del pueblo (o bien: "Como no pensamos dejar a nuestros maridos, aun sabiendo que nos ponen los cuernos, tendremos que desahogarnos con ella").

Por supuesto, las enlutadas y repetidamente cornudas esposas volvieron a casa con sus maridos como si nunca hubiera pasado nada (todo sea por "proteger las instituciones"), y aquí paz y después gloria.

Y es que, para que la olla a presión no explote, hay que abrir la espita y dejar salir algo de vapor de vez en cuando.

Enemigos irreconciliables.

"...y el que diga que matar judíos es lo mismo que "matar gente" ofende gravemente al Reichstag, y será considerado como enemigo del pueblo alemán que, a través de las urnas, eligió a los que lo componen".

Resulta llamativo cómo, una y otra vez, escuchamos a los políticos exigir que la verdad calle "por el bien de la democracia" y cuántas veces, recuerdan (a los periodistas y al común de los mortales) que la verdad debe silenciarse porque contarla es "dañino para la democracia/las instituciones" (especialmente cuando les pillan metiendo la mano en la caja fuerte).

Porque, ¿qué tipo de "instituciones" son ésas que necesitan del silenciamiento sistemático de la verdad para protegerse, cual versión políticamente correcta de la "Cosa Nostra"?. ¿Qué tipo de régimen político es ése que tiene a la verdad y a la libre difusión de la misma como perennes enemigos?.

jueves, 25 de febrero de 2010

Calle Melancolía.

Alemania, 1978 (de verdad: eran antillanos, pero la discográfica era alemana).

"By the rivers of Babylon
there we sat down
yeah, we wept
when we remembered Zion".


Traducción (o sea: España, 2010):

"Junto a los ríos de Babilonia
allí nos sentábamos
y llorábamos
al acordarnos de Sión".
(Salmos, 137:1).

Suelen reaccionar, cuando se les dice algo que no les gusta, acusándole a uno de "nostálgico del pasado" o de querer "que Franco resucite" (y los más desesperados entre ellos afirman incluso que no les importaría que volviese Felipe González).

lunes, 22 de febrero de 2010

Flashback

Veamos lo que opinaban, hace no tanto, de su propia idea, los que ahora proponen (en consonancia con lo que quiere Bibiana Aído, como denunciaban ellos mismos el año pasado) que en España se financien más abortos con fondos públicos (consecuencia de que más mujeres acudiesen a la sanidad pública a realizarse un aborto):

1- A Barack Obama (y con razón) lo denominaron "El mejor embajador del lobby abortista mundial", por, entre otras cosas, destinar los impuestos de los norteamericanos para financiar abortos en otros países. Pero si Obama es el "mejor embajador del lobby abortista mundial" por querer destinar (y destinar) más fondos públicos para abortos...¿quiénes son entonces los "mejores embajadores del lobby abortista mundial en España"?.

2- Definieron (con razón) como "una bofetada para los defensores del derecho a vivir" el nombramiento, por parte de Barack Obama, como candidato a la vicepresidencia de los Estados Unidos, de Joseph Biden. ¿Por qué? Porque Joseph Biden votó contra la limitación de programas de financiación del aborto con fondos federales y a favor de la financiación de abortos con fondos públicos entre los militares norteamericanos. Por votar a favor de lo mismo que Ignacio Arsuaga pidió hace unos días a la Junta de Castilla y León, HO definió a Joseph Biden como " un sectario defensor del crimen del aborto". Si los que proponen financiar abortos con fondos públicos en EEUU son "sectarios defensores del crimen del aborto" (totalmente de acuerdo), ¿qué son los que proponen lo mismo en España, pidiendo que se realicen más abortos en la sanidad pública?

3- Celebraron que Barack Obama tuviese que eliminar el aumento de financiación de abortos con fondos públicos de su "reforma sanitaria" para que fuese aprobada por el Congreso. Tal propósito fue definido por HO como "planes abortistas" (con toda la razón). Si el propósito de Barack Obama de financiar más abortos con fondos públicos es un "plan abortista", ¿qué es entonces la propuesta que ha hecho recientemente HO en España de realizar más abortos financiados con fondos públicos (que, como ya hemos dicho, sería la consecuencia que denunció en su momento Ignacio Arsuaga de la realización de más abortos en la sanidad pública que él mismo propone ahora)?.

4- Avisaron que la "reforma sanitaria" de Obama corría peligro de no ser aprobada por el Senado de los EEUU por su "carácter abortista". ¿Por qué tenía, según HO, "carácter abortista" la "reforma sanitaria" de Obama?. Porque no prohibía el empleo de fondos públicos para financiar abortos. Si una ley que no prohíbe el empleo de fondos públicos para financiar abortos tiene, según HO, "carácter abortista" (cierto), ¿qué carácter tiene la petición de aumentar el número de abortos realizados en la sanidad pública -y, por tanto, financiados con fondos públicos- que el presidente de HO ha realizado a la Junta de Castilla y León?

Continuará (seguramente).

PS: Traducción del cartel de la imagen: "¿Cuántos niños más se perderán si los dólares [o euros] de tus impuestos se gastan en [financiar] abortos?". Sí, es una "alerta". Como las otras.

martes, 16 de febrero de 2010

Cartas del diablo a su sobrino.

Vivía en la inopia más absoluta (incluso más que ahora, que ya es decir) cuando, durante el último año de carrera, fui al cine a ver la película "Tierras de Penumbra". La película narra parte de la vida del profesor Clive Staple Lewis (más conocido por "C.S."), un señor de cuya existencia no tenía, hasta entonces, la más mínima noticia (y cómo iba a tenerla, si me dedicaba a ver la tele y a leer periódicos).

Además de disfrutar con la extraordinaria interpretación de Anthony Hopkins en el papel del profesor Lewis (aún hoy veo fotos de C.S. Lewis y lo primero que se me pasa por la cabeza es lo raro que me resulta comprobar que no tiene la cara del actor galés), la película me impulsó a tomar la que, sin duda, ha sido una de las mejores decisiones de mi vida: comenzar a leer la obra de este profesor de literatura en la Universidad de Oxford.

Como suele suceder, descubrí (y eso que la película es más que notable) que, en el caso de Lewis, también se cumplía la máxima conocida de que "el libro -los libros, en este caso- siempre es mejor que la película" (hoy en día hay cada vez más excepciones a esta norma, y no es porque las películas de hoy sean mejores que las de antes, precisamente).

"Cartas del diablo a su sobrino" ha sido siempre el libro que más me ha gustado de Lewis. Es algo así como la versión diabólica de "Camino" (el ejemplo que conozco en el que mejor se cumple aquello de que "el libro" es infinitamente más recomendable que "la película"). Si la obra más conocida de San Josemaría Escrivá de Balaguer está escrita como una serie de consejos de un mentor o director espiritual a un joven que desea vivir cristianamente, las "Cartas del diablo a su sobrino" contienen los consejos dados por Escrutopo (un diablo ya veterano que, en el infierno, forma parte de lo que podríamos llamar "comité federal del partido") a su sobrino Orugario, un diablillo de las nuevas generaciones infernales que empieza a intentar ganarse su ascenso y su futura pensión vitalicia haciendo trabajo de campo (o sea, intentando llevar por el mal camino a una buena persona).

El libro (que se publicó por entregas en el diario "Manchester Guardian") es una soberbia y brillante colección (y descripción) de las estrategias que el diablo (ése personaje que se supone que existe, pero a quien casi nadie menciona nunca -lo mismo que ocurre con el malo, Voldemort, en las historias de Harry Potter) emplea para tomar el pelo a la humanidad, no ya en el Siglo XX o XXI, sino desde que el mundo es mundo y Adán y Eva aún no sentían la necesidad de arrancarle hojas a una higuera para colocárselas delante de la entrepierna (lo siento, generaciones egocéntricas de las que formo parte: no tenemos nada de especial respecto a nuestros antepasados. De hecho, el creernos mejores que ellos nos hace más vulnerables a los engaños de "aquél que no hay que mencionar para que no nos critiquen los que nos van a criticar igualmente, hagamos lo que hagamos").

Y lo más asombroso es que las estrategias muy bien podrían resumirse en una sola:

Hacer creer a una buena persona de que está haciendo el bien mientras hace el mal.


Porque las tácticas que Escrutopo enseña a su sobrino Orugario no consisten en posarse en el hombro del "Paciente" (como llaman en las epístolas al alma que aspiran a desviar) y pedirle, con una sonrisa sardónica, que sea malvado y perverso. En absoluto (así no se engaña a nadie). Escrutopo le muestra a Orugario cómo conseguir que su posible víctima acabe (tal y como advertía el profeta Isaías) llamando, al mal bien, y al bien mal; a lo dulce, amargo y a lo amargo, dulce; a la luz, oscuridad, y a la oscuridad, luz (la misma táctica que Orwell denominó, en su obra 1984, doblepensar).

Eso sí, como el diablo sabe más por ser viejo que por ser quien es, las tácticas se van perfeccionando con el paso del tiempo. El profeta Isaías se expresaba de esta manera porque, probablemente, en el tiempo en que vivió todavía se contemplaba el bien como una opción a realizar. Hoy en día, muchos han sido persuadidos de que el bien es una opción irrealizable e imposible y que no queda más remedio que optar por la variedad del mal que menos desagradable nos resulte (y, por paradójico que parezca, la gente que así razona suele acusar luego al presidente del gobiernodespaña de bajarse los pantalones ante cualquier enemigo en cuanto se presenta la ocasión). Qué quieren que les diga: la victoria más sencilla y más segura consiste en convencer al otro de que ya ha perdido el partido aun antes de saltar al campo (y seguro que Sun-Tzu escribió alguna frase por el estilo).

Les aconsejo que lean el libro con algo para ir subrayando las frases que más les llamen la atención (que serán muchas) y así poder volver a releerlas una y otra vez. Todas son "de la más rabiosa actualidad" (entre otras cosas porque, como ya digo, los seres humanos siempre hemos estado hechos de la misma pasta y siempre nos han timado de la misma manera).

Y, como creo que es lo de menos en este caso, voy a contar el final del libro (y no sigan leyendo, si no quieren enterarse todavía), utilizando otra frase, no por conocida menos cierta:

La revolución siempre devora a sus hijos.


jueves, 21 de enero de 2010

Verdad 2.0 (y luego hablamos de lo demás).

El otro día leí un comentario en infocatolica.com (cuyo director ha salido hoy a la plaza arrimándose al toro más que nunca), firmado por "Nerea", que decía algo así como:

"No existe la derecha ni la izquierda. Desde la revolución francesa, sólo existe Cristo y el Anticristo".

Dejando de un lado la explicación de por qué esta frase me parece una verdad como un templo, me ha venido a la mente una campaña que, independientemente de si fue o no la intención de los creadores (seguro que, al menos, no de todos) está consiguiendo colar la imagen de la diosa Robolución (o como quieran llamarla) en muchísimos blogs y webs.

La campaña se llama Libertad 2.0. Como otras tantas campañas procedentes del mismo entorno social (el malminorismo centrorreformista) no ha tardado en ser apoyada por el mismo partido que promovió en el Parlamento Europeo (y que votó a favor de) la ley a la que la campaña se opone (la ley que permitirá a los gobiernos -no sólo al actual- cerrar todas las webs que les dé la real gana).

Igual que hace unas semanas se comenzaron a poner crucifijos en muchos blogs, ahora se ha conseguido que mucha gente bienintencionada coloque el gran icono de la robolución en el suyo (haciendo compañía a un crucifijo en no pocas ocasiones).

Casualidades. O no. Que, aunque Dios escribe recto hasta en renglones torcidos, el otro siempre intenta aprovechar para escribir torcido sobre cualquier renglón recto que se le ponga a tiro.

No pierdan el tiempo intentando racionalizar una excusa para dejar ambos iconos puestos. No se puede servir a dos señores.

PS: Además, ¿de verdad es necesario poner la imagen de ese adefesio con el sobaco al aire (y cuyo hedor resulta cada vez más insoportable) para que la gente sepa que uno no quiere que le cierren el blog?.

domingo, 10 de enero de 2010

Gustavo Bueno y la mentalidad revolucionaria (Actualizado)

Hace poco fue Dalmacio Negro. Ahora es el profesor Gustavo Bueno quien, en esta entrevista, habla, no sólo sobre el totalitarismo de la democracia liberal, sino sobre el fanatismo de los que, a pesar de los hechos, consideran incuestionables ciertos dogmas por el simple hecho de oírlos en la tele todos los días (basta con leer algunos comentarios para ver cómo se escandalizan algunos al leer que hay gente que cuestiona la democracia liberal; y para más inri, un señor con canas pretende hacernos creer que sabe más que nosotros, los jóvenes. ¡Qué se habrá creído ese facha!).

Especialmente útil es su aguda descripción del mecanismo de autoengaño de los demócratas (exactamente idéntico al de los comunistas): Si en una democracia (liberal) ocurre algo bueno, es gracias a la democracia. Pero si ocurre algo malo, la democracia nunca tiene la culpa (y, además, si ocurre algo malo, es que eso no era democracia, o la democracia no se ha aplicado correctamente). En cambio, si en cualquier otro tipo de régimen político ocurre algo bueno, es una casualidad (o que alguien aplicó el liberalismo/comunismo sin caer en la cuenta), pero si ocurre algo malo, es la prueba fehaciente de que ese régimen político es malvado, perverso y corrupto per se.

Ahora queda comprobar si, después de aplaudir a estos señores y agradecerles que nos ilustren, actuaremos en consecuencia o nos diremos que "nos estamos jugando mucho y hay que votar lo de siempre, aunque sea a dos manos".

Gustavo Bueno es un ejemplo más de cómo la revolución, invariablemente, acaba yendo más allá de lo que sus hijos planearon (y, en cuanto puede, los devora, además). Es la consecuencia impepinable de la mentalidad revolucionaria y compulsivamente innovadora; y pasa tanto en los partidos políticos democráticos como en las bandas terroristas: detrás de los veteranos, surge otra generación más ansiosa aún por aplicar las enseñanzas de los maestros (ser centrista/ser progresista/apretar el gatillo - táchese lo que no proceda) y más papista que el papa. Los cachorros, inevitablemente, acaban acusando a los tigres ya ancianos de "ablandarse" y "aburguesarse", mientras éstos se lamentan en plan Ortega y Gasset: "No era eso, no era eso".

Los mentores ( llámense Aznar, González o Julen Madariaga) acaban observando impotentes cómo sus pupilos -que, en cuanto les destronan, no les hacen ni caso- se vuelven aún más centristas/progres/etarras (táchese de nuevo lo que no proceda) de lo que ellos nunca pensaron ser. Y es que la vida, al revolucionario veterano, se las devuelve tarde, pero se las devuelve todas juntas: "¿No querías caldo (centrorreformismo/progresismo/"lucha armada")? Pues toma dos tazas".

PS: Estando las cosas como están, quiero aclarar que el paralelismo es : Aznar-centrismo; González-progresismo y Madariaga- etarras. Qué le vamos a hacer: no me fío de la LOGSE (y de las libertades modernas y de la democracia liberal, aún menos).

Actualización: No puedo dejar de recordar que todo lo que dice el profesor Bueno, ya lo llevan diciendo otros desde hace más de 35 años. Aunque él habla a toro pasado, no deja de tener su mérito que se atreva a señalar que el rey va desnudo.

Robolución versus Feudalismo.

Volviendo al decreto de Diciembre de 1792 de la Convención Nacional francesa mencionado en esta entrada del blog, me surge una pregunta (y a lo mejor me estoy columpiando de mala manera, o lo que me pasa es que tardo mucho en conciliar el sueño cuando me acuesto).

El decreto (recordemos) rezaba (¡perdón!: "anunciaba") lo siguiente:

"Se necesita...que sea proclamada...la soberanía del pueblo, la abolición de la feudalidad, el diezmo y todos los abusos..."

Y uno se pregunta: ¿Pagar un 10% de IRPF -¿eso es un diezmo, no?- estaba considerado, hace 220 años, como un abuso intolerable?.

No soy historiador, y probablemente haya muchas cosas que desconozco (y quizás algún amable lector pueda, o quiera, puntualizar estas reflexiones), pero ¿cuántos españoles no estarían encantados de pagar -entre IRPF, tasas municipales, impuestos indirectos y demás- un 10% de su sueldo anual al estado?.

¿Y se supone que eran ellos los que estaban oprimidísimos y nosotros los que cada día tenemos "más derechos y libertades"? Pues ellos trabajaban menos de mes y medio al año para el "estado". Y nosotros, entre tres y seis meses.

¿Dónde hay que firmar para que te opriman como a un siervo de la gleba?.

Me lo decía un compañero del trabajo (el habitual), mientras arreglábamos España y el mundo por enésima vez: "¿Sabes qué te digo: ¡que viva la Edad Media!".

Y no sólo por los impuestos. ¿Cuántos de los rectores, decanos y catedráticos de las universidades públicas españolas habrían sido admitidos como estudiantes en Bolonia, Salamanca, o la Sorbona durante "la edad oscura"? El actual ministro de Educación del reino de España (que se licenció en Filosofía y Letras con sólo 31 años) hubiese sido echado a patadas ipso facto por San Alberto Magno de su clase en París o Colonia en cuanto hubiese abierto la boca para hacer una pregunta (por ejemplo: "Necesitaría un buen rato para definir qué es un ser humano" -una afirmación absurda que, en el caso del ministro, es comprensible si se tiene en cuenta que hay espejos en su casa).

Cada vez entiendo más que nos bombardeen con propaganda las 24 horas del día, y que estén tan empeñados en poder cerrar cualquier página de internet con cualquier excusa. La única forma de conseguir que nos consideremos afortunados de trabajar para ellos es encerrarnos en una burbuja de percepción controlada.

PS: Por supuesto, estoy encantado de que existan la vacuna contra la rabia, los antibióticos, los quirófanos, los aviones y otros inventos (inventos que, además, siempre han tenido lugar, no gracias a los políticos, sino muchas veces a pesar de ellos). Lo que es absurdo es que te intenten obligar a asumir que el progreso tecnológico, automáticamente, supone progreso o mejora en otros ámbitos. Además, a la vista está que el uso de la tecnología sólo les interesa en la medida en que les permite controlarnos mejor y más de cerca.

miércoles, 6 de enero de 2010

¡Viva la Robolusión , compay!

Decreto de la Convención Nacional francesa, del 15 de Diciembre de 1792:

"Se necesita que donde quiera que entraren nuestros generales sea proclamada la soberanía del pueblo, la abolición de la feudalidad, de los diezmos y de todos los abusos.....que al instante, los bienes de nuestros enemigos, vale decir los bienes de los nobles, de los clérigos, de las comunidades legas o religiosas, de las iglesias, sean secuestrados....todo pueblo que no quiera lo que aquí proponemos será nuestro enemigo, y como tal merecerá que lo tratemos".

Hemos abolido todos los abusos. Eso sí, al que no piense como nosotros, le quitaremos todo lo que tiene. Y es que los revolucionarios no podemos cometer abusos, porque, entre otras cosas, si lo cometemos nosotros, ya no es un abuso, sino una expresión de la "soberanía del pueblo".

Y esto me recuerda que en España no se va a legalizar el aborto, porque, entre otras cosas, si es legal, ya no es un aborto.

Pues con esta forma tan curiosa de expresarse, los Monty Python y los Luthiers han hecho (y siguen haciendo) reír a un montón de gente.

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