viernes, 19 de marzo de 2010

Sweet Home, Barcelona. (I)

En una interesante entrevista a La Gaceta, el presidente del PP en Barcelona, Antoni Bosch (es la primera vez que oigo hablar de este señor, lo juro) nos revela cuáles son los planes del PP respecto al aborto cuando llegue al poder (algo que sólo Mariano Rajoy parece capaz de evitar, a estas alturas).

En este blog se ha repetido numerosas veces (y quizás nunca las suficientes) que la estrategia de implantación y aceptación social del aborto ya no pasa por sacar cuatro feministas bigotudas y mal encaradas a la calle, sino de montar movimientos ("sociedad civil", se autodenominan ellos) que defiendan todas y cada una de las reivindicaciones del movimiento abortista, pero afirmando ser "provida". De esta forma, muchos despistados (la mayoría de los cuales, seamos sinceros, está encantadísimo de estarlo y de seguir así, y ¡ay del que le intente sacar de la feliz inopia en la que viven!) creen ver en las propuestas de toda la vida del abortismo radical una "lucha en defensa de la vida".

Lo cierto es que el extracto de la entrevista recogido aquí da para mucho; tanto para saber qué entienden en la "sociedad civil" por "cultura de la vida" (porque la "sociedad civil" usa su propia neolengua y hay que traducirles constantemente del pepero al español) como para saber qué entienden en el PP por "luchar contra el aborto" y, sobre todo, qué tienen en mente en el PP cuando hablan de "derogar/modificar/loquesea la ley Aído".

1- En la primera pregunta, ya se aclara bastante. Nos dice don Antoni, que el problema de que se haya aprobado la ley Aído está en que "a la ley del 85 le faltó una ejecución fiscal, social y, sobre todo, política, en defensa de aquellas madres que se quedan embarazadas sin quererlo". De la explicación de don Antoni, bastante confusa en un primer intento de lectura (una forma como otra cualquiera de que el respetable prefiera no entender nada, o entender lo que prefiera, antes de pasar por el suplicio de leer de nuevo semejante galimatías), podemos inferir varias conclusiones:

1A) El problema de la ley del 85 no es que exista (ley que el PP ya dijo hace 25 años que no derogaría nunca en caso de gobernar). El problema es que esa ley no se ha aplicado correctamente (y digo yo: si alguien encargado de aplicar o velar porque se aplique una ley no lo hace, ¿no se le deben pedir responsabilidades -incluso penales-, si fuese menester?). Por lo tanto, amigos, no pasa nada por linchar negros en este amable rincón del estado de Alabama, siempre y cuando lo hagamos ajustándonos a los presupuestos contemplados en nuestras leyes; que lo malo no es linchar negros (ya se sabe: a veces colisionan los derechos de los negros y los derechos de los miembros del Klan y algo hay que hacer al respecto), sino lincharlos sin respetar las leyes, que eso sí que está muy, pero que muy feo.

1B) Sí tiene razón el señor Bosch en que la ley del 85 se hizo en defensa de las madres. En defensa de las madres que querían matar a sus hijos, claro. De hecho, así nos lo cuentan, y muy ufanos y orgullosos de ello, los que alardean de luchar contra el racismo: Ni un solo blanco ha ido, estos últimos 25 años en este amable rincón del estado de Alabama, a la cárcel por linchar un negro.

2- Sin embargo, mi respuesta favorita es la de la segunda pregunta, que es donde está la clave de la "incógnita" (aunque llamar "incógnita" a "lo que el PP hará cuando gobierne" sea una falta de respeto a la inteligencia ajena): "La solución no sería plantear una legislación que penalizara en todos los casos el aborto, porque entonces estaríamos actuando como los socialistas, en cuanto a que se crearía una fractura social". Traduzcamos:

2A) El PP no piensa penalizar el aborto "en todos los casos". Es decir, que habrá casos en los que se permitirá a la madre matar al hijo. De "derogar el aborto", nada de nada (que el PP derogue el aborto es como pedir al PSOE que derogue el divorcio: no lo aprobaron ellos, pero son los que con más entusiasmo se aplican a la hora de favorecer el asunto).

2B) ¿Pero por qué no derogarán el aborto (ni la ley Aído, si me apuras)? ¡Ay! Para no provocar "fractura social". Es decir, que prohibir en todos los casos el linchamiento de negros supondría graves discusiones entre los que están a favor de linchar negros y los que están en contra. Y semejantes discusiones entre vecinos, en este bello rincón del estado de Alabama, quedan como que mal, ¿no?, osea...Así que permitamos unos cuantos miles de linchamientos al año, que siempre será mejor linchar negros que provocar discusiones entre los blancos.

Es más: ¿no querremos que nos pase como en las Vascongadas, en las que penalizar el terrorismo en todos los casos ha causado también una "fractura social" -innegable- entre los que apoyan a los terroristas y los que no?. De ser cierto lo que afirma el presidente del PP en Barcelona, no penalizar el terrorismo en todos los casos solucionaría la "fractura social" en las Vascongadas (y nunca han faltado los que han sugerido tal disparate para "solucionar el conflicto vasco").

2C) Por cierto, ¿a que no recuerdan quién fue el que, en la Universidad de Notre Dame, soltó por primera vez -que yo recuerde- la idea de que, más importante que el aborto, es que los que no fuimos abortados nos llevemos bien entre nosotros, y que tampoco merece la pena discutir por unos cuantos millones de niños abortados al año? Pues Barack Obama, el ariete del lobby abortista mundial, cuando expuso su "doctrina del terreno común" (doctrina que, no me cansaré de repetir, es la que aplican y predican a marchamartillo el PP y sus adláteres autodenominados "sociedad civil").

2D) Remacha el presidente del PP barcelonés recordando que el PP debe crear una cultura de la vida, consistente, entre otras cosas en "un centro de atención básicamente en la mujer" (doctrina abortista obamita del "terreno común", again). Como hemos podido comprobar en sus anteriores respuestas, la "cultura de la vida, según el PP", incluye lo siguiente:

1- No penalizar el aborto "en todos los casos", es decir, mantener vigente alguna ley (antigua o nueva) que permita abortar.

2- Tratar al criminal como víctima del crimen que comete (esa lógica que tanto le gusta a los batasunos, a los cantantes añejos que quieren negociar con las FARC, y a cualquier progre habido y por haber), que es la forma más eficaz de asegurarse que el crimen se sigue cometiendo, y cada vez con más frecuencia (si alguien cree que despenalizando el robo en algunos supuestos disminuirá la cifra de robos, que lo diga -por favor- para que pueda decirle lo tonto que está y lo progre que es -valga la redundancia). Por algo fue ésta la principal consigna esgrimida en su momento por los abortistas de hace 25 años para despenalizar el aborto en España (sí, "despenalizar el aborto", eso que era tan malo cuando el PP estaba en contra, y dejó de ser malo cuando el PP pasó a estar a favor).

Porque, claro, ¿cómo vamos a meter en la cárcel a una mujer que mata a su hijo? Si esa mujer matase a un perro con un bate de béisbol, don Antoni sería el primero en pedir la encarcelación de la embarazada, pero si mata a su propio hijo, el presidente del PP de Barcelona (y millones de autodenominados "provida" que repiten sin cesar las consignas del movimiento abortista) haría cola para pasarle la manita por el lomo (previa llamada a las cámaras y fotógrafos de los medios amigos, claro).

Además, en este bello rincón del estado de Alabama queda feísimo eso de meter en la cárcel a un chico rubio y con ojos azules por rociar con gasolina y quemar vivo a un negro (algo muy parecido a un aborto, dicho sea de paso). ¿Que está mal rociar con gasolina y quemar vivo a un negro? Eso lo sabemos de sobra. Pero aún peor está encarcelar a Bobby Ray, el chico de los McAllister, por hacer eso, oiga que todos cometemos errores (con lo bien que juega al baloncesto, además, que hasta le han dado una beca para ir a la Universidad en Tuscaloosa). Lo mandamos al psicólogo, le damos un subsidio, y una palmadita en la espalda para que no vuelva a hacerlo.

To be continued. Que la entrevista da para mucho, repito.

PS: En la imagen, ven un suceso (una "colisión de derechos", que dirán algunos) que, en su momento y en dicho lugar (al igual que el aborto en España) no estaba "penalizado en todos los casos". Ninguno de los presentes, que tan orgullosamente sonríen a la cámara, fue a la cárcel. Al contrario de lo que predican los abortistas (tanto los que reconocen serlo como los que se disfrazan de provida), dichos sucesos disminuyeron de frecuencia de forma súbita cuando los responsables de los mismos empezaron a ir a la cárcel unos cuantos años (o toda la vida). Una imagen desagradable, aunque no tanto como las de esos crímenes que, en la actualidad, no deben ser penalizados en todos los casos para no armar revuelo.

3 comentarios:

Gonzalo dijo...

Veo que en esta semana has cogido fuerzas.

Para enmarcar.

Maite C dijo...

Me alegro Museros que en este post
hayas diseccionado la entrevista hecha a Antoni Bosch, y pongas blanco sobre negro.

Las contradicciones en la entrevista resultan palpables y sus respuestas parecen dichas para confundir al personal.

Totalmente en la línea de lo que es el PP.

Fuego negro dijo...

Las próximas elecciones las gane quien las gane, las va a ganar un partido que no me representa, que o es mezquino, o es cobarde, o ambas cosas, compuesto por individuos que en el mejor de los casos, son inútiles.

Jodidos estamos.

Me quedo por aquí.