martes, 2 de marzo de 2010

Bienaventurados los humildes (II)

He leído la noticia en el blog Left Coast Rebel:

Son declaraciones de la cabeza visible (que no es lo mismo que "jefe") de todo este tinglado encaminado a quitarnos cada vez más dinero y a prohibirnos cada vez más cosas con la excusa de salvarnos de nosotros mismos y arreglar lo que nunca se ha roto (mientras lo que está roto no se arregla nunca).

Me refiero a Barack Obama, naturalmente.

Tras el terremoto de Chile, Su Serenísima Laicidad ha tenido un rapto de modestia inusual en tan magna luminaria (doblemente meritorio, por ello) y lo ha reconocido:

"No podemos controlar la naturaleza".

Vaya.

Diríase, entonces, que todo eso de intentar evitar que el clima cambie (como ha hecho siempre) pudiera ser nada más que un camelo y una excusa para subirnos los impuestos y luego repartir el dinero entre los amigotes que plantan molinos de viento (mejor dicho: esqueletos de molinos de viento) y placas solares (destrozando, además, ese paisaje que también utilizan como excusa cuando quieren prohibirte cualquier cosa; pasear por el campo, por ejemplo).

Eso, por ahora.

Un par de terremotos más como los de Haití o Chile y, dado que la vaca del cambio climático da cada vez menos leche, aprovecharán para lanzar su nueva campaña (El Cambio Tectónico), según la cual nuestra inasumible actividad física estaría haciendo moverse las placas tectónicas de la litosfera a una velocidad mayor de la que el planeta puede soportar, por lo que habría que regular el número de pasos y saltos que podemos dar cada día. Tal número de pasos o saltos podrá incrementarse pagando una módica cantidad al gobierno, que lo distribuirá convenientemente entre los que ya estarán haciendo cola para luchar contra el cambio tectónico (lucha que requerirá, por supuesto, largos viajes a remotas y paradisíacas islas del Pacífico, con estancias en carísimos hoteles).

En España tales leyes, claro está, serían recurridas por el PP (fuera de plazo) ante el Tribunal Constitucional.

PS: ¿Se han dado cuenta cómo los que más insisten en controlar el clima son siempre los mismos que renuncian a controlar el gasto público?.

4 comentarios:

Ignacio dijo...

No debes perderte los hipocampos


http://arkesis.blogspot.com/2010/01/topologia-de-las-catastrofes.html

Museros dijo...

Algo leí sobre eso cuando lo de Haití.

Abigail dijo...

Epicentro en la ciudad de Concepción.

Cuando menos curioso.

El cielo no deja de llorar sobre España.

Museros dijo...

Cada día me da más miedo todo esto.

Si el presidente gringo fuese Bush, al Facúndez ése de Venezuela y su historia de los hipocampos lo estarían promocionando todos los progres por todas partes.