miércoles, 3 de marzo de 2010

Cortinas de humo buenistas (V): "La verdad se propone..."

"...pero no se impone".

Pues resulta que, los que repiten esto ,se molestan sobremanera cuando les imponen algo, y no lo entiendo. Vamos a ver si me explico:

Si lo que quieres es proponer, y no imponer, ¿de qué te quejas, si siempre te dejan proponer todo lo que tú quieras? ¿Que nunca te hacen ni puñetero caso? Ya. Pero tú sólo quieres proponer, ¿no?. Pues ya está.

¿Que luego los otros llegan y te imponen todo lo que quieren? Pues claro. Pero, al fin y al cabo, tú haces lo que quieres (proponer) y ellos también (imponer). Todos hacéis lo que queréis, así que todos contentos y felices, ¿no?.

Pues hala, a seguir proponiendo.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

a seguir proponiendo..... hasta que los “impositores” se harten de tanta propuesta molesta y te callen la boca a la fuerza. ¿Nos callaremos entonces, siguiendo el ejemplo de nuestros ejemplares Pastores?. Pues sí, está claro que habrá que dejar a un lado algún día el “buenismo” y aprender un poco de “malismo”. A ver cuándo llega ese día.

Seneka dijo...

Incontestable, me temo.

Perlimplín dijo...

Bueno, la frase en realidad en sí es verdadera.

Lo que pasa es que cuando un buenista dice que "la verdad se propone, no se impone", lo que quiere decir realmente es "Tú dí todas las verdades que quieras, que yo me las paso por el forro..." porque "la verdad se propone", o sea, que no estoy obligado a acatarla.

Embajador en el Infierno dijo...

La frase bien puede ser verdadera. Es más, que la utilizara el confesor de nuestra santa reina Isabel de Castilla para que esta frenara un poco el celo apostólico del obispo de Granada post-reconquista, pues me parece adecuado en tiempo y forma.

Ahora bien, que se saque la frasecilla a todas horas en los tiempos que corren cuando los católicos somos una minoría cada vez más irrelevante en el contexto socio-político, me parece una patochada digna del que no se entera en absoluto por donde le vienen las tortas.

Orisson dijo...

¿El sentido de la frase no será más bien que la Verdad no hace falta impnerla pues se impone solita? Es decir, la misión es proponerla, mostrarla, enseñarla y dejar que la propia contundencia de la Verdad haga el resto.

Pero extrapolar la frasecita a cuestiones de burdel me parece cuando menos inadecuado.

Un saludo

Museros dijo...

Anónimo:

Al final, siempre pasa lo mismo: el gato se cansa de jugar con el ratón y se lo carga.

Seneka:

Qué le vamos a hacer...

Perlimplín:

Es que los vecinos de la acera derecha de Revolution Street están ansiosos por caerles bien a los de la acera izquierda porque creen que así se los llevarán a su lado de la calle, y creen que ésta es la forma.

No ocurre así, como bien dices, con los que no viven en Revolution Street, ante los que la frase se usa con un sentido totalmente opuesto.

Embajador:

Sí, es la frase favorita del que no se entera por donde le vienen las tortas, y que se cree que las batallas el que primero se desarma.

Orisson:

Me refíero más bien a las "verdades", con minúsculas, que, nos guste o no, siempre acaban teniendo que ser impuestas a algunos. (aunque sea con el efecto disuasorio de la amenaza de un castigo).De no ser así, no existiría el Código Penal, por ejemplo.

Como decís Embajador y tú, la frase podría aplicarse a la Verdad, pero aplicarla a la "verdad" con minúsculas supone convertirse en un pelele.

Anónimo dijo...

Yo creo que algunas pocas verdades es justo que se impongan, aunque no sea lo ideal.

Aparte, el que dice que sólo propone la mayoría de veces quiere imponer las cosas más nimias. Si no impone en ese momento es porque no tiene fuerza para hacerlo.

(brigante sin hacer "login")

Orisson dijo...

Totalmente de acuerdo, Museros. De hecho es lo que en filosofía del Derecho (y otras asignaturas) siempre se ha llamado "poder coercitivo" (o haces esto o te casco Carrasco).

Por eso decía lo de las cosas de burdel. Aunque, eso sí y saliéndome por la tangente, las "verdades" tienen que dirigir hacia la Verdad. Si no sólo son trolas (léase Hazteorín).

Un saludo