miércoles, 16 de diciembre de 2009

El Señor de los Collares.

Las señales habían sido anunciadas y habían comenzado a ser nítidas, hace tiempo, para aquéllos que supieran leerlas.

Los tambores de guerra continúan sonando sin cesar por toda la Comarca, convocando a las tribus para el asalto a Mordor. Juan Salvador Gaviota ("La velocidad consiste en saber que ya has llegado" y todo eso) nos guiará al enésimo gran parto de la Montaña del Orodruin. Porque no soportamos más la situación. Y "la situación" no es lo que ocurre, sino que ocurra con ellos al frente. Urge, por ello, acometer la titánica tarea de cambiar, de nuevo, el color del collar del perro. Merry, Pippin y otros hobbits ya se han puesto manos "a la Obra", yendo casa por casa trayendo la buena nueva de la ansiada rebelión contra el envoltorio del paquete.

La puesta en escena es, en esta ocasión, hasta cuidadosa, en forma de un mito perfectamente reconocible en la parte más ancestral de nuestras mentes: Derrota de la Malvada Madrastra que tenía secuestrada la voluntad del Bondadoso Rey y victoria del Príncipe Azul y la Princesa Prometida, que hacen volver al monarca a su ser, para que todos podamos ser felices y comer perdices. El pueblo oirá que Théoden, el rey de Rohan, ha mandado a paseo a Gríma "Lengua de Serpiente" , recuperándose de su decrepitud para, por fin, estar en condiciones de guiarnos a la victoria tras perder los complejos que nunca ha tenido, en realidad (la presencia de Gríma no era más que su coartada para los planes que siempre fueron suyos).

Para inutilizar la resistencia del Señor Oscuro y sus orcos, Frodojota ya ha empezado a subir la ladera del Monte del Destino para tirar el anillo al abismo ardiente. Conocedor del carácter egocéntrico y dubitativo de aquél, Samsagaz Garmyi le sigue, (el papel de Pepito Grillo es incómodo y antipático, pero alguien tiene que hacerlo para que el muñeco de madera se convierta en niño) para asegurarse de que no olvide su obligaciones hacia la Historia.

¿Y Eomér, el heredero del trono? Nadie sabe a ciencia cierta quién es. Según las señales, es alto, con gafitas y cara de empollón, y está acusado por la grey de colaboración con el Señor Oscuro. Pero quizás pudiera ser el más insospechado de todos.

4 comentarios:

Embajador en el Infierno dijo...

Muy bueno

Orisson dijo...

¿Y a quién apoyará el Ejército de los Muertos? ¿Conseguirán cumplir su juramento y así descansar en paz?

Un saludo

Seneka dijo...

Muy bueno, Museros.

Museros dijo...

Embajador y Seneka:

Gracias. Frodojota ya me ha dejado con el culo al aire; embelesado como está, teniendo el anillo en su poder, no hace más que mirarlo. O lo tira, o acabará peor que Gollum.


Orisson:

Si no he entendido mal tu analogía y, dado que el Señor de los Collares es una versión postmoderna de las sagas de Tolkien, me atrevo a pronosticar lo siguiente:

Como el gran dogma del universo postmoderno es "lo de antes siempre es peor", al Ejército de los Muertos (quienes, de todas formas, se niegan en redondo a perder el tiempo yendo a Mordor para que todo siga igual) se le conoce ahora como el "Ejército de los Carcas" y, la cueva en la que viven, ha sido bautizada por Gandalf Tarancón como "El Búnker". Las leyendas en circulación por la Tierra Media son tan crueles hacia ellos que muchos habitantes de la Comarca prefieren ser víctimas del Señor Oscuro antes que ser vistos en compañía de cualquiera de estos espíritus.

Por ello, se dedican (qué remedio...) a hacer la guerra por su cuenta y aspiran, ahora, no a entrar en Mordor para cambiar algo (aunque las sorpresas nunca pueden descartarse), sino a provocar cada vez más deserciones en las filas bienpensantes del Ejército de la Tierra Media-moderada.