sábado, 9 de enero de 2010

Comienza el Auto de Fe (ijoo)

Gloria Lago, presidenta (aún) de la plataforma Galicia Bilingüe (a la que, más pronto que tarde, le cambiarán el nombre -que será considerado como "demasiado agresivo"- por otro más peperamente correcto - y más "en positivo"- como "Observatorio Familiar por una Enseñanza de Calidad", por ejemplo) se ha vuelto a despachar a gusto (y como es debido) contra el decreto lingüístico de la gran esperanza blanca del PP, Alberto Núñez (un señor que, en cuanto le ponen un micrófono delante, empieza a hablar gallego con acento de Valladolid, que es lo que hablan los que salen por la tevegá).

Doña Gloria, entre otras verdades, se lamenta (y creo que con asombro) de que desde las filas del PP de Galicia se haya emitido una fatwa democrática contra ella y se le esté empezando a colgar el gran sambenito de la democracia liberal; ése que hace que muchas personas que te daban palmaditas en la espalda (de las que le matan a uno de náuseas, como recordaba José Antonio Primo de Rivera) se retiren de tu lado como si tuvieras una terrible enfermedad contagiosa (y democráticamente mortal). Gloria Lago se lamenta de que la llamen "extremista". Algo que nadie, desde el PP gallego, le había llamado antes de las elecciones del 1 de Marzo, claro está.

Doña Gloria (y nunca es tarde si la dicha es buena) ha descubierto, de un par de semanas a esta tarde, cómo los mismos medios de comunicación (y algunas webs) que hace no tanto reproducían con entusiasmo (y en grandes titulares) hasta el más pequeño de sus estornudos, se han olvidado completamente de que existe. Ahora que a ella también le quieren colgar el cartel de paria de la democracia, se preguntará, quizás, cuántas de las personas a las que ella ha considerado "extremistas" (entre otras cosas, porque llevaban colgado el mismo cartel que llevará ella ahora) en realidad tienen, o tenían, toda la razón del mundo (igual que ella en lo que respecta al asunto de la libre elección del idioma de escolarización de los hijos).

Además, descubrirá (y creo que, aunque se lo huele, no dejará de sentirse decepcionada por ello) que muchos que defendían su misma causa en nombre de "los derechos de los padres" o de "el cumplimiento de la ley", se olvidarán del tema. Pronto la llamarán "extremista" no sólo desde las alturas del PP gallego, sino también desde las bases de este partido. Y pronto (como una onda que se extiende por la superficie de un lago tras tirar una piedra) desde asociaciones, confederaciones católicas de padres y otros engendros de la llamada "sociedad civil" que revelarán, de esta forma y una vez más, a quién sirven realmente.

Doña Gloria, en definitiva, descubrirá que muchísimas personas que enarbolan el estandarte de la libertad, la justicia, la ley y otras zarandajas, cuando gobierna el PSOE, dejan de hacerlo cuando gobierna el PP. Doña Gloria sufrirá en sus propias carnes las consecuencias de que, para muchos españoles que hablan del bien, de la justicia y de la verdad estos nobles conceptos son sólo armas a emplear temporalmente al servicio de lo único realmente importante (el partido). Descubrirá que, para muchos españoles (aunque ni ellos mismos se den cuenta) no existe la verdad y la mentira, ni el bien ni el mal, ni la justicia o la injusticia. Para ellos, en último término, sólo existe "lo que beneficia al PP" y "lo que perjudica al PP".

Desde hace un tiempo, en los sótanos adecuados, se están fabricando las excusas y los argumentos con que alimentar las mentes de los que hace nada tenían (o aún tienen) a Gloria Lago como un heroína y que ahora se sienten ayunos de consignas con las que justificar lo hecho por Alberto Núñez. Ahora, algunos (quizás muchos) indecisos se debaten aún entre lo obvio ("Gloria Lago tiene toda la razón") y lo deseado ("Alguna razón debe de haber para lo que ha hecho Alberto, pero yo no la conozco o no la he entendido aún"). Con la debida ración de pienso ideológico, seguirán pastando y rumiando sin levantar la cabeza, aliviados por haber encontrado la enésima excusa para seguir haciendo lo que hace la mayoría.

Y además, doña Gloria, recuerde que, cuando se rebate a un progre, invariablemente hay que negar la mayor: ser extremista no es bueno ni malo en sí mismo. Utilizando una palabra muy popular en su tierra, "depende" de para qué y en qué contexto. Lea usted, sin ir más lejos, la forma tan extremista (y tan acertada) en que se habla en los Evangelios de los centristas y los moderados.

Si, de todas formas, Gloria Lago quiere salir de dudas, puede convocar otra manifestación como la de la foto de la derecha (interprete también esta palabra en el sentido político del término). Si lo hace, le servirá a ella y a los cuatro que acudan para comprobar de qué hilo está hecho ese paño que algunos, arrogándose su representatividad, llaman "sociedad civil".

PS:Luego vinieron a por Gloria Lago, pero yo no era Gloria Lago...

PS2: Ahora se va entendiendo mejor que lo de la "niña que habla inglés" no era tan sólo una bobada más, sino una bobada dicha con toda la intención del mundo.

3 comentarios:

Ignacio dijo...

Ultimamente vamos parejos en la percepción de esta mierda de realidad eh

Museros dijo...

Pues sí.

Museros dijo...

Te saludaré en las escaleras de la Audiencia Nacional, si se tercia.